Fondart Regional Patrimonial: “Relatos de vidas de mujeres afrodescendientes e indígenas del extremo norte de Chile: Espacios para luchar”

La antropóloga Nicole Chávez, egresada del Diplomado Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas, y su colega, Isabel Araya, han sido seleccionadas por el Fondart Regional de Arica y Parinacota, en la línea de Patrimonio Cultural con el proyecto “Relatos de vidas de mujeres afrosdecendientes e indígenas del extremo norte de Chile: Espacios para luchar“.

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Actualmente existen en Arica una alta población de indígenas y afrodescendientes, ambas culturas forman parte de la sociedad, siendo sus legados históricos, sociales y culturales parte de múltiples prácticas, costumbres y tradiciones locales. Esta realidad es asumida y practicada a nivel regional no así a nivel nacional donde la presencia, historia y herencia de ambos grupos es negada e invisibilizada por una identidad nacional que no da pie para la diferencia. Tal situación fomenta reacciones de racismo hacia las personas que se adscriben como tales, entre ellas mujeres, quienes a su vez, deben asumir las múltiples formas de discriminación basadas en el género.

Las mujeres han sido eje fundamental en el desarrollo de las sociedades no sólo cumpliendo el rol de forjadoras de las nuevas generaciones y el fortalecimiento de los núcleos familiares, sino también como portadoras y transmisoras del conocimiento de cada cultura. Particularmente en el mundo indígena y afro, la mujer ha tenido un rol preponderante en la continuidad de las costumbres, historia y saberes, así como también en la creación de espacios interculturales que han integrado la diversidad, en base al respeto.

El proyecto “Relatos de vidas de mujeres afrodescendientes e indígenas del extremo norte de Chile: Espacios para luchar”, Fondart Regional Patrimonio cultural, pretende indagar y relevar los aportes de las mujeres afros e indígenas en la reproducción cultural y su rol en la conformación de la sociedad ariqueña. Este material documentará relatos de vidas de mujeres afros e indígenas que han dejado importantes legados en el ámbito del arte, música,  culinaria, política, etc., siendo el fin aportar en el reconocimiento del patrimonio de los pueblos y, en particular, en el de las mujeres como agentes fundamentales en la producción, reproducción y transformación del mismo.

El resultado final de esta investigación será un libro donde se expondrá el legado de estas poblaciones femeninas, el legado como expresión de su identidad y de una memoria genealógica, junto con la conexión de diferentes realidades de las mujeres desde lo femenino, sin limitar la mirada. Este proyecto nos invita a conocer y escuchar las historias desde sus propias voces.

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Finaliza proceso de selección al Magíster en Estudios de Género y Cultura, mención Ciencias Sociales

Tenemos el agrado de informar el cierre al proceso de selección al Magíster en Estudios de Género y Cultura, mención Ciencias Sociales, del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, promoción 2017-2018.

El Magíster en Estudios de Género y Cultura recibió XX postulaciones durante el periodo de postulación (Octubre-Diciembre), habiendo sólo 30 cupos disponibles para el curso. El proceso de selección consistió en 3 etapas: 1) revisión de antecedentes, 2) entrevista personal con integrante del Comité Académico, y 3) selección y ranking por Comité Académico. Dada la gran cantidad de excelentes candidatos/as, se estableció una lista de espera además de las 30 personas seleccionados/as.

A continuación, el listado de personas que se encuentran aceptados/as al programa (sin orden de ranking).

Sara Ney Simons, Socióloga (Comayagua, Honduras)

Karen Ramírez Cruz, Lic. Trabajo Social (Guanajuato, México)

Alexander Zambrano Blanco, Lic. en Historia (Caracas, Venezuela)

Diego Vallejo Díaz, Antropólogo y Lic. en Filosofía (Bogotá, Colombia)

Katherine González Atencio, Psicóloga (Zulia, Venezuela)

Itzel Mancilla Guerrero, Psicóloga (D.F., México)

Alejandra Figueroa Reyes, Lic. Educación y Profesora de Filosofía (Santiago, Chile)

Victoria Coñuecar Barría, Abogada (Santiago, Chile)

Diego Castro Monreal, Psicólogo (Santiago, Chile)

Javiera Ortiz Pulgar, Lic. Comunicación Social (Santiago, Chile)

Verónica Olivares Vera, Lic. Trabajo Social (Arica, Chile)

Vanessa Álamos Lobos, Lic. Trabajo Social (Santiago, Chile)

Silvana Guzmán Sepúlveda, Abogada (Curicó, Chile)

Noemí Jaque Zurita, Lic. Trabajo Social (Santiago, Chile)

Mirla Utreras Tapia, Socióloga (Valparaíso, Chile)

María Francisca Laffertte Espejo, Antropóloga (Santiago, Chile)

Katherine Escobar Gómez, Lic. Trabajo Social (Cañete, Chile)

Javiera Rojas Rivera, Psicóloga (Santiago, Chile)

Alejandra Ortega Guzmán, Antropóloga (Santiago, Chile)

Javiera Muñoz Retamal, Antropóloga (Santiago, Chile)

Javiera León Francino, Lic. Historia y Profesora de Historia, Geografía y Cs. Sociales (Valparaíso, Chile)

Diva Millapán González, Asistente Social (Santiago, Chile)

Deborah Carvallo Contreras, Socióloga (Santiago, Chile)

Carlos Reyes Piguillem, Psicólogo (Santiago, Chile)

Débora Grandón Valenzuela, Terapeuta Ocupacional (Santiago, Chile)

Danixa Navarro Figueroa, Profesora de Enseñanza Media en Historia y Ciencias Sociales (Santiago, Chile)

Claudia Reyes Bastias, Asistente Social (San Fernando, Chile)

Celine Auth Ramírez, Antropóloga (Santiago, Chile)

Aner Jiménez Olave, Psicólogo (Santiago, Chile)

Bárbara Barraza Uribe, Cientista Político (Santiago, Chile)

El equipo CIEG extiende sus felicitaciones a los/as seleccionados/as, y esperamos recibir a todos/as en marzo para el comienzo del programa.

Para más información acerca del magíster aquí.

Postulación a Magíster en Estudios de Género y Cultura, mención Ciencias Sociales (3 de Oct – 19 de Dic, 2016)

PROCESO DE POSTULACIÓN:

El proceso de postulación se encuentra supeditada a instrucciones y procedimientos de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

Podrán postular a los programas conducentes al grado de Magister en la Facultad de Ciencias Sociales quienes cumplan con los siguientes requisitos: a) Estar en posesión del grado de licenciado o título profesional cuyo nivel, contenido y duración de estudios correspondan a una formación equivalente a la del grado de Licenciado en la Universidad de Chile, determinada por el Comité Académico correspondiente, y b) Acreditar una formación previa acorde a los fines y exigencias del programa a que postula. El Comité Académico del Programa podrá disponer que, además del estudio de los antecedentes, se evalúen los conocimientos y competencias de los postulantes en las disciplinas del programa. Esta evaluación podrá consistir en un examen u otros mecanismos que permitan comprobar objetivamente su nivel de preparación. (Reglamento General de Estudios Conducentes a Grados Académicos de Magíster y Doctor, Título II, Párrafo 2, Art. 24) c) Nota promedio final de pregrado igual o superior a 5,0.

El proceso de postulación al Magíster en Estudios de Género y Cultura, mención Ciencias Sociales contempla dos etapas.

1) Se debe ingresar a https://postulacionpostgrado.uchile.cl/, completar el formulario de postulación en línea siguiendo las indicaciones del manual “Instructivo postulación en plataforma” y adjuntar la siguiente documentación:

⇒ Copia de certificado de título profesional o grado de licenciado.

⇒ Copia de certificado de notas de pregrado. Debe incluir las calificaciones de las asignaturas cursadas con promedio de notas. Si las calificaciones son de Universidades extranjeras, deben presentar conversión de notas.

⇒ Copia de certificado de ranking de egreso (si la Universidad no emite ranking, se debe entregar certificado de la institución que no realizan este tipo de certificado).

⇒ Copia de carnet de identidad (en caso de chilenos/as) o pasaporte (en caso de extranjeros/as).

⇒ Breve Curriculum Vitae.

⇒ Carta de intención. Se recomienda explicitar los objetivos, expectativas y proyecciones a los cuales se aspira con la realización del magíster, considerando posibles líneas de investigación que se quieren profundizar, docentes con quienes se desearía trabajar, etc. 

⇒ Dos (2) cartas de recomendación.  Las cartas de recomendación deben ser enviadas por los mismos recomendadores/as directamente al correo magister.cieg@gmail.com con Asunto: “Recomendación postulante Nombre Apellido”. No se recibirán cartas de recomendación enviadas por los/as postulantes. Se recomienda que cada postulante se asegure que sus recomendadores/as envíen sus cartas cumpliendo con las fechas estipuladas de revisión y llamado a entrevista. Puede descargar formato de carta de recomendación aquí.

Carta de declaración

Carta de compromiso de seguro de salud (sólo extranjeros/as)

◊ Información para postulantes extranjeros/as

En caso que usted sea extranjero/a, la plataforma de postulación le solicitará su número de pasaporte, antecedida por una “P”. Este código es muy importante, ya que será su número de identificación durante toda su estancia en el programa.

Ejemplo:

Pasaporte

En el caso anterior, se deberá colocar en la postulacion PAP3129189.

Además, se solicitará la siguiente documentación en los procesos de postulación:

  1. Postulación en línea: se les pedirá a los postulantes, como parte de la documentación requerida, una carta de compromiso donde indiquen que, si son aceptados en la Universidad y proceden a matricularse, contarán con un seguro de salud. Puede descargar el formato de dicha carta aquí.
  1. Matrícula: a partir de 2017, para poder matricularse, se les pedirá a los estudiantes internacionales la constancia de vigencia de un seguro de salud.

REVISAR INSTRUCCIONES DE POSTULACIÓN EN PLATAFORMA

2) Una vez recibida la documentación completa (postulación en línea completa + 2 cartas de recomendación al correo magister.cieg@gmail.com), se procederá a evaluación con el Comité Académico del Magíster, quien decide si pasa o no a la segunda etapa, que consiste en una entrevista personal con un/a integrante/a del Comité. Luego de la entrevista, se hará la selección de postulantes que han quedado aceptados/as al Magíster, o rechazados/as (y en algunos casos, se considerará lista de espera).

Se establecen fechas específicas para evaluación de las postulaciones en plataforma, y llamado a entrevistas. Las postulaciones se consideran completas si el formulario en línea está enviado, con todos los documentos adjuntos, y se hayan recibido al correo magister.cieg@gmail.com las 2 cartas de recomendación.

Primer periodo de revisión de postulaciones: 17 de Octubre, 2016

Todas las postulaciones ENVIADAS Y COMPLETAS hasta el 17 de Octubre, serán evaluadas para el primer llamado de entrevistas.

Fecha de entrevista: 28 de octubre, horario a convenir.

Lugar de entrevistas: CIEG, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.

Si estás postulando al magíster y a becas de cooperación internacional que cierren a fines de octubre, por favor escribir a magister.cieg@gmail.com, para ser considerado para revisión prioritaria, antes del 25 de octubre.

Segundo periodo de revisión de postulaciones: 28 de Noviembre, 2016

Todas las postulaciones ENVIADAS Y COMPLETAS hasta el 28 de Noviembre, serán evaluadas para el segundo llamado de entrevistas.

Fecha de entrevista: 5, 6 y 7 de diciembre, horario a convenir.

Lugar de entrevistas: CIEG, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile.

Tercer y último periodo de revisión de postulaciones: 19 de Diciembre, 2016

Todas las postulaciones ENVIADAS Y COMPLETAS hasta el 19 de Diciembre, serán evaluadas para el tercer y último llamado de entrevistas, a calendarizarse entre el 27 y 29 de diciembre.

La plataforma de postulación se encontrará abierta hasta el día 31 de diciembre para finalizar ése día con los procesos de aceptación/rechazo de postulaciones, pero el último día para enviar los documentos y formulario será el 19 de diciembre. No se aceptarán postulaciones posteriores a esa fecha.

PARA CONSULTAS SOBRE EL PROCESO DE POSTULACIÓN:

Correo electrónico:
magister.cieg@gmail.com

cieg@uchile.cl

Fono: (56) 229787707 / (56) 229789739

DOCUMENTOS IMPORTANTES PARA POSTULACIÓN AL MAGISTER 2017-2018

Instructivo postulación en plataforma

Formato carta de declaración

Formato carta de recomendación

Formato carta de compromiso seguro de salud (sólo extranjeros/as)

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “Principios de igualdad y equidad de género en la participación de las mujeres en Chile”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


Principios de igualdad y equidad de género en la participación de las mujeres en Chile

Nicole Nova. Trabajadora Social, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

¿Por qué hombres y mujeres no están igualmente representados en las posiciones de liderazgo político y dirigencial en Chile? Ésta es una pregunta que suele hacerse al ver las estadísticas de representación política masculina y femenina, donde por ejemplo, tenemos un 87,5% de alcaldes a nivel nacional, en comparación a un 12,5% de alcaldesas, o un 86,7%de senadores, ver sus 13,2% de senadoras. (fuente: “Mujeres y Poder: participación en espacios de toma de decisión”, Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, ICSO, Universidad Diego Portales. 2013.) Cuando hablamos de principios de igualdad, incluso cuando hablamos solo de igualdad, y escuchamos repetitivamente esta palabra para hacer referencia a las desigualdades sufridas por las mujeres, por ejemplo en este caso, donde vemos que hay una baja participación política de éstas, lo que lleva a una desigualdad en la representación y toma de decisiones a nivel país, pocas veces hacemos un reparo en el principio de la igualdad, y en la necesidad de incluir a la equidad para poder tener una igualdad sustantiva, es decir una igualdad realmente ejecutada y que dé más a quien ha tenido históricamente menos, para poder estar en igualdad de condiciones.

La primera misión del principio de igualdad, es lograr desmitificar que al hablar del “ser humano” del “hombre” estamos hablando de una raza masculina, y lograr incluirnos como mujeres en esta palabra que por mucho tiempo nos tuvo al margen de ser sujetas de derecho, donde se consideraba al “hombre” el único apto para hacer uso de los derechos humanos. En este caso, al hablar de igualdad en la representación política, necesitamos que las mujeres seamos incluidas totalmente en un mundo que fue conquistado por los hombres y donde se nos dejó fuera por mucho tiempo, pero que cuando nos abrió las puertas, fue tan mezquinamente, que aún nos sigue excluyendo, tal como muestran las estadísticas.

Otra de las misiones, es lograr abarcar las tres dimensiones que lo fundan: no discriminación, admisión de la diferencia y las autonomías. Muchas veces se cree que cuando una política pública reconoce este principio de igualdad, e incluye estas tres dimensiones, el asunto está solucionado, subsanado, y no hace falta más, para que por ejemplo, se logre una igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, pero se olvida que para llegar a una igualdad sustantiva, es decir, para que exista una ejecución real de esta igualdad, es necesario contar con el mecanismo de la equidad. Si la igualdad en las políticas sólo se concibe como igualdad de oportunidades, es decir, sólo como igualdad en el acceso, no garantiza la verdadera igualdad. Un ejemplo de esto, se da muchas veces en los programas que se ejecutan desde las municipalidades en convenio con el Servicio Nacional de La Mujer y la Equidad de Género, los cuales se preocupan por ejemplo, de que las mujeres tengan acceso a un trabajo remunerado o tengan acceso a un nivel más alto de participación ciudadana y/o política, pero no se preocupan de que las desigualdades que ellas sufren, aparte de ser más que desigualdad de género, (se deben agregar otras categorías, como la raza, clase, edad, situación socioeconómica, etc.) ,no apuntan a equiparar estos elementos, solo de incluirlas en un sistema desigual, donde estas mujeres necesitarían más que el piso mínimo de igualdad para poder alcanzar la igualdad sustantiva en materia de acceso a la participación social y política realmente efectiva, lo que dejando a la equidad de lado, no se logrará.

Con esto, quiero hacer referencia específicamente al área de participación de Sernameg, la cual de sus tres componentes: Escuelas de liderazgo, Talleres Municipales de Derechos y Conversatorios provinciales y regionales, pretende empoderar a las mujeres, entregándoles herramientas de liderazgo y conocimientos en materia de derechos, para que ellas logren acceder a un nivel más alto de participación, ya que lo que se puede observar, es que existe participación femenina, pero a un nivel más básico (juntas de vecino, centros de padres y apoderados, organizaciones de trabajo productivo, ect) y la mayoría de las veces ligado a los cuidados. Falta dar el salto para incrementar por ejemplo el número de candidatas a concejalas y alcaldesas, tener mujeres líderes en todos los movimientos sociales, ejerciendo dirigencia en los movimientos sociales del país, etc. Para lograr llegar a una igualdad sustantiva en esta materia, se ha utilizado en cierta medida el mecanismo de la equidad, al implementar un programa exclusivamente para que mujeres reciban educación cívica y formación en materia de derechos, pero también han dejado fuera los distintos contextos en los que viven las mujeres a lo largo del país, ya que es un programa que fue diseñado en el nivel central de Sernameg, y que de cierta manera deja fuera la diversidad de mujeres, y las múltiples brechas a las que ellas se enfrentan. En mi opinión, el querer “empoderar” a las mujeres, desde fuera, tratando de imponer ciertos temas y aludiendo a una democracia que está en una crisis de representatividad, pero queriendo que estén para alcanzar una cifra, no estamos logrando la igualdad sustantiva necesaria, ya que seguimos teniendo a mujeres con una triple jornada (trabajo doméstico, trabajo asalariado y participación comunitaria/política), pero que siguen cumpliendo el mismo rol dentro de sus hogares, a cargo de lo doméstico, siguen siendo discriminadas dentro de sus sectores políticos, sigue habiendo una brecha de salario, siguen siendo cuestionadas por dedicarse a otras labores y no exclusivamente de la familia, y un sin fin de etcéteras. Para lograr la igualdad necesaria, mediante el mecanismo de la equidad, es necesario un cambio cultural, que nos dé el lugar que nos corresponde dentro de la sociedad, el lugar de seres humanas sujetas de derecho.

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “Elefante Blanco”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


Elefante Blanco

Giselle Pincheira. Socióloga, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

Si quisiéramos hacer una revisión histórica de la igualdad entre los miembros de una sociedad, requeríamos de un análisis exhaustivo de esta misma, sin embargo, en este caso quisiera puntualizar en la aplicación práctica de los conceptos de igualdad y equidad de género en territorios más acotados, fuera de las grandes urbes, con una población con características particulares de su contexto social, cultural y territorial. Cuando se enuncia la igualdad como principio, se hace referencia a la base social y con un fuerte fundamento ético para todas las personas, sin distinción de ningún tipo y que atraviesa tres dimensiones: el de la no discriminación, la admisión de la diferencia, y la autonomía y/o libertad. Por otra parte, el objetivo de la equidad de género es corregir las injusticias y compensar las desventajas que ha tenido históricamente la mujer en comparación con el hombre, como la baja participación en la política, el acceso al mercado laboral, etc.

Entonces, si igualdad es como dice el Art. 1 de la Constitución Chilena: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, y que luego en su Art. 19 N°2: “En Chile no hay ni grupos ni personas privilegiadas” y que “Hombres y mujeres son iguales ante la ley”; deberíamos dejar de hablar de situaciones de desigualdad e inequidad y quedarnos tranquilos, pues el Estado nos respalda y protege, dicha afirmación es utópica, cuando la realidad con la que nos topamos es otra. Primero, el Estado dice ser neutro, esto es que en su semántica establece que no hay desigualdades entre hombres y mujeres, si así fuese Chile no estaría dentro de las estadísticas negativas en las que nos posiciona la OCDE como ser el quinto país donde más horas se trabaja, en donde hay mayor desigualdad salarial y que posee uno de los salarios mínimos más bajos. Ante una realidad así, lo que sigue es cuestionar el sistema deficiente en el que nos movemos, pero en particular me hace cuestionar el rol y las capacidades de los funcionarios públicos, cuyos trabajos afectan directamente la realidad de las mujeres en nuestro país. Es en este contexto de incongruencia e inconsecuencia, es en el que planteo una situación que se vuelve repetitiva y que estoy segura es más común de lo pudiera imaginar.

Cuando hay una mujer violentada por su pareja, las consecuencias de aquello recaen principalmente sobre su autoestima, en su poca capacidad de tomar decisiones, en un progresivo aislamiento social y deterioro de su salud mental y física, desvalorización, sentimientos de culpa, e inclusive en los casos más extremos ideas suicidas. Con todos estos factores, me parece inaceptable que sigan ocurriendo situaciones de injusticia como las situaciones que describiré más adelante.

Con todo el avance en materia de la institucionalización del género en las Políticas Públicas y la transversalización del género que el Estado garantiza, supondría un escenario favorable para mujeres vulneradas, pero la cruel realidad muestra una subvaloración de la violencia, ya sea, tanto para hombres como para mujeres, esto evidenciado en la siguiente situación. Al acompañar a una mujer a Fiscalía para realizar el trámite de denuncia de VIF, la funcionaria a cargo de la recepción de la misma, realiza preguntas que supongo son de rutina administrativa como ¿le pegó ahora? ¿tiene hematomas, algo visible? De manera repetitiva y minimizando el relato de la víctima, dudando de la pertinencia del trámite de denuncia, ya que no habían lesiones físicas evidentes, sin considerar el contexto de amenazas de muerte y hostigamiento con violencia física anterior. Si en ese instante esa funcionaria, hubiese actuado con un criterio más empoderado de la transversalización de género, todo hubiese sido menos tenso y en menos tiempo, cabe preguntarse entonces ¿todo el aparataje judicial no ha sido tocado por los avances de la incorporación del enfoque de género? ¿Qué debemos esperar? ¿Cuáles serían las estrategias a utilizar? ¿No es suficiente con los talleres y capacitaciones que se dirigen a estas instituciones?, entonces podemos creer que la transversalización no ha llegado a todos los rincones, ni menos ha cambiado estos patrones culturales tan viciados. He de suponer, que cuando nos llega una mujer con estas características a solicitar ayuda ya sea en el Centro de la Mujer de Villarrica, o en cualquier otro programa o institución pública, como lo es el Servicio Judicial, la sensibilidad y el conocimiento para realizar la contención debiera ser acorde a los Acuerdos, Tratados Internacionales y Políticas Publicas impulsadas por el Estado de Chile. Profundizando aún más en este episodio, lo que ocurrió luego en carabineros es aún más repudiable y digo esta palabra aun sabiendo su fuerte significado, pues no encuentro otra que ejemplifique mejor lo sucedido; tiene que ver con la negligencia en su accionar y la nula presencia de ética en funcionarios de la Comisaría. Teniendo a la usuaria al interior del Centro de la Mujer, nos encontramos con que el hombre agresor estaba esperándola a las afueras del mismo, a lo que se solicitó la presencia de Carabineros para resguardar la seguridad de la usuaria en cuestión, con la gestión ya realizada nos quedamos relativamente tranquilos, luego de unos minutos se llama a la mujer para tomar cuenta si había llegado a su destino, para nuestra sorpresa lo que nos relata nos deja impávidos como profesionales, nos señaló que su cónyuge la encontró y está con ella, pues, el funcionario que se presentó al llamado de nosotras, conocía al agresor y le dijo hacia donde se dirigía la mujer. ¿Acaso los Carabineros no son los responsables de velar por nuestra seguridad y nuestra integridad física en este contexto? ¿Carabineros no es una institución pública del Estado? ¿La Transversalización de género no llega a las fuerzas de orden público? ¿Qué hubiera pasado si al dar vuelta la esquina el hombre atenta contra la mujer? De seguro estaríamos contando otro femicidio a nuestra lista nacional del 2016.

Finalmente y basándome no solo en mi experiencia profesional, sino que también en las innumerables situaciones que se dan en la cotidianeidad de nuestra sociedad, creo estar segura que los esfuerzos en desarrollar un trabajo intersectorial y territorial, capacitaciones y sensibilización de funcionarios públicos, incorporación de especialista, y en definitiva la voluntad y compromiso político por implementar el Mainstreaming de Genero son pocos, solo quedando plasmado de manera teórica y totalmente alejados de nuestra realidad, y por sobre todo de la realidad de las mujeres en comunas tan vulnerables como lo son las de la Región de la Araucanía.

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “El Estado de Chile y el género: Mucho de jure y poco de facto”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


El Estado de Chile y el género: Mucho de jure y poco de facto

Verónica Navarrete. Psicóloga, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

El 31 de agosto el Ministerio de la Mujer y la equidad de género (MinMujeryEG) lanzaba la campaña “Quebremos los estereotipos” la cual se enmarca en la línea de trabajo de transformación cultural y tiene como objetivo principal hacer visibles formas de discriminación cultural contra las mujeres que son aceptadas en nuestra sociedad. Por otra el 11 de octubre la Teletón lanza su campaña 2016, todo chileno que se aprecie de tal sabe lo que es la Teletón y que uno de sus espacios destacados es la Vedetón. Es evidente -para algunos- que este segmento denigra a la mujer, y fue esto lo que llevó a la actriz Mónica Godoy a verse en medio de un conflicto protagonizado con el periodista Andrés Caniulef. Mónica fue invitada a participar a la Vedetón y se negó en tres oportunidades argumentando que no es un lugar donde se sentiría cómoda, a raíz de esto Caniulef la crítica diciendo: “Una actriz que se niegue a ejercer un rol como el de la Vedetón, no habla muy bien de ella”, Godoy respondió y a partir de eso el episodio fue comentado en diarios, radios, redes sociales y diferentes programas de farándula.

Lo anteriormente expuesto es una realidad de lo que es la televisión chilena, situación que se repite en diferentes países del mundo y que ha llevado a diversas ONG e instituciones, incluso a la ONU, a referirse al rol de la mujer en los medios de comunicación. ¿Qué tan relevante ha sido para la sociedad chilena institucionalizar el género?, ¿las políticas públicas causan algún efecto cuando los hechos de desigualdad y discriminación se repiten una y otra vez sin pudor alguno?, ¿sirve una campaña periférica en los medios de comunicación para quebrantar estereotipos cuando los estereotipos son el centro de la los mismos?

En el estudio realizado por la Universidad Diego portales llamado: La representación de lo femenino en la publicidad de TV abierta se concluye que el 89% de las mujeres que aparecen en la publicidad chilena son “extremadamente delgadas” y de ese porcentaje un 66% aparece “tonificada hasta el extremo”. Otro indicador relevante es que un 41% de las mujeres de los spot nacionales son rubias y el 95%, son de tez blanca y el 99% de la publicidad muestra a mujeres que pertenecen a un grupo socioeconómico ABC1-C2, es decir no hay representación de la mujer de sectores bajos y medios. Quise destacar un estudio nacional, sin embargo, estudios y resultados como estos se repiten a nivel internacional. Si existe discriminación no existe la admisión de la diferencia y por lo tanto la libertad del ser humano en la sociedad se ve limitada y si no existe ninguna de estas dimensiones entonces no hay igualdad. Si uno de los objetivos de la campaña del MinMujeryEG es denunciar el sexismo que subyace a estas formas de lenguaje verbal y/o gráfico, ¿por qué no se pronuncia ante estos casos de connotación pública? A mi juicio un ejemplo aparentemente tan banal resulta significativo para ver lo necesario que es fortalecer los pilares de la equidad y lo haría implementando acciones afirmativas que protejan -en lo facto- a la mujer de este tipo de exposiciones y/o trato en los medios de comunicación, que rompa con esas valoraciones jerárquicas en relación al género donde históricamente la mujer ha tenido un papel menor.

Entonces, es importante radicalizar las acciones implementadas a partir de las políticas públicas, porque hasta el momento la institucionalización del género no ha causado el impacto esperado, se busca más presencia de mujeres en los diferentes ámbitos de la sociedad, pero ¿con qué fin? ¿Solo para decir que aumentó el número de mujeres en política, medios de comunicación, cargos públicos y otros, o realmente queremos hacer una reconstrucción del rol de la mujer en la sociedad? La negación a radicalizar el proceso de trasformaciones se debe en parte a que el Estado y por tanto los Gobiernos no han considerado del todo en el interés colectivo de las mujeres en lo que igualdad y equidad se refiere, si así fuera no legitimaria prácticas extremadamente sexistas como la Vedetón. No es menor mencionar que la Teletón es considerada parte de la identidad chilena, así lo revela la encuesta realizada por la Fundación Imagen Chile, de acuerdo a los resultados la Teletón es el evento que más orgullo produce en los chilenos. Dicho esto, podemos afirmar que no existe un cambio de paradigma desde donde operan las políticas públicas en el país, no hay una transversalización de género.

Los avances existentes son innegables, pero si a esos avances les aplicamos el lapsus de tiempo en que se han generado podremos ver que es necesario acelerar el paso en la materia. No se están involucrando a todos los actores sociales y esto es fundamental para salir de la inequidad de género porque es en el día a día, en lo cotidiano donde los valores y practicas se cristalizan o transforman, es lo cotidiano lo que debe ser monitoreado.

Si con todo lo expuesto aplicamos los requisitos mínimos para saber si nos encontramos realmente frente a un país con perspectiva de Género, llegaremos al resultado que el país va en esa dirección, pero no la ha alcanzado del todo, no hemos llegado a una transformación real de la agenda política la cual se continúa configurando desde los paradigmas que siempre han existido. Si bien el presupuesto destinado a políticas públicas relacionadas con VIF y VCM ha aumentado 7 veces en los últimos 10 años esto no se ve reflejado en cambios sustanciales, discusiones claves como: aborto y matrimonio igualitario siguen mediados por juicios de valor pasando a llevar los derechos de igualdad que debería tener y experimentar toda persona, es decir existe claramente un conflicto de voluntades y compromiso.

Es verdad, se puede continuar avanzando, pero ese avance aún depende de que tan fuerte protestemos las mujeres, las minorías en general, cuando lo que se espera es que la mayoría alce la voz en su conjunto y la inequidad se desvanezca. Es necesario visibilizar majaderamente todo acto que atente contra el principio de igual, todo acto sexista y denigrante, es necesario que en el futuro todos los actores tengan conciencia de lo complejo que es ser una minoría y por sobre todo que se le provea de herramientas para reconstruir, reinterpretar y respetar la sociedad y todos sus miembros.

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “¿Son los PMG una estrategia real de transversalización del género en las instituciones chilenas?”

¿Son los PMG una estrategia real de transversalización del género en las instituciones chilenas?

Daniela Flores. Trabajadora Social, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

Sin duda en los discursos de muchos de los políticos de nuestro país afloran términos como la tan anhelada igualdad, entendida como un principio que plantea la equivalencia humana de todas las personas, teniendo como cimiento la igualdad en todos los ámbitos de los seres humanos. Si bien este término emerge en reiteradas ocasiones, es siempre asociado a las desigualdades meramente económicas, en donde las autoridades o aspirantes a serlo, hacen promesas asociadas a la instauración de estrategias para luchar por la desigualdad de ingresos de los chilenos, sin hacer alusión a otros ámbitos de importancia en la vida de las personas que pueden generar otras desigualdades sociales que influyen de manera significativa en el desarrollo de la sociedad.

Ahora bien, si dejamos el aspecto económico y nos centramos en otras desigualdades, ¿qué pasa con el género?, esta pregunta me surge luego de que últimamente existe un discurso generalizado sobre la importancia que debe tener el género en el aparato público, en donde muchas autoridades y actores sociales hacen alusión a la importancia de incorporar el enfoque de género en las políticas públicas, servicios, educación y en miles de otros aspectos cotidianos de las personas, sin embargo, pocos declaran las maneras de hacerlo, estrategias concretas, decisiones reales y/o mecanismos para acortar la brecha existente en términos de género en nuestra sociedad.

Como mencioné, si bien existe un discurso declarado en la opinión pública, estos discursos quedan en tela de juicio cuando las estrategias que buscan conseguir la igualdad de género están asociadas un PMG (Programa de Mejoramiento a la Gestión), en donde es normal que surjan dudas de la real importancia que se le está atribuyendo al tema por parte del Gobierno, al estar asociado a incentivos económicos por el cumplimiento de metas o cierto nivel de alcance de algunos indicadores establecidos.

Frente a las dudas que me genera la creación de los PMG, específicamente en los apartados asociados al género, tomaré una situación relacionada a mi trabajo. Hace un año, en la organización en la cual me desempeño como trabajadora social, postulamos al Fondo de Educación Previsional, perteneciente a la Subsecretaría de Previsión Social del Ministerio del trabajo, en dicha postulación se hacía alusión a la importancia que en ésta oportunidad le darían al enfoque de género. En base a esto, como equipo de trabajo nos preguntamos a que se referían, y leyendo las bases del concurso, descubrimos que a lo que hacían referencia era la cantidad de mujeres que serían capacitadas y la cantidad de mujeres que integrarían el equipo de trabajo.

Es decir, bastaba con que pusiéramos a más mujeres dentro de los beneficiarios a alcanzar y más mujeres en el equipo de trabajo, para poder sumar los puntos disponibles en la evaluación de nuestra postulación en el apartado enfoque de género. Debido a esta situación es que me cuestioné si para que un proyecto pueda decir que tiene enfoque de género, basta con que en su equipo de trabajo cuente con más mujeres, sin importar los cargos asociados, es decir, en este caso igualmente el coordinador (cargo más importante) designado fue un hombre y las mujeres ocuparon roles asociados a la logística de la iniciativa, es decir, monitoras, productora local, secretaria, etc.

Esta iniciativa en particular tiene como objetivo capacitar a diferentes personas en seguridad social, es decir, beneficios, derechos y obligaciones del sistema de pensiones y pilar solidario, por lo que más aún es importante la existencia de un enfoque de género, en donde se está capacitando acerca de un sistema que hace grandes diferencias entre hombres y mujeres. Sin embargo, la iniciativa solo busca la incorporación del enfoque de género en las postulaciones, debido a que la metodología y estructura de las capacitaciones están dadas desde la Subsecretaría, en donde poseen una estructura rígida y de iguales características sin diferenciar el público objetivo al cual se le está entregando la información. Es decir, no existe posibilidad de hacer una crítica a un sistema que al estar asociado al trabajo remunerado y las implicancias que tiene esto en las pensiones de las personas, se constituye como un sistema que discrimina a las mujeres y que funciona como un dispositivo que aumenta las brechas entre hombres y mujeres.

En base a lo anterior es que sale a colación la transversalización del género, la cual apunta a estrategias que involucran a todos los actores sociales en la búsqueda de la igualdad de género, ayudando a implementar medidas para corregir desigualdades; si bien los PMG podrían ser catalogadas como una herramienta de transversalización del género, en casos como este queda al descubierto que muchas de las iniciativas que se están adoptando, bajo el alero de enfoque de género, quedan absolutamente vacías si sólo está presente en el diseño de las iniciativas.

Es decir, en este caso se podría hacer referencia a la equidad, concepto que viene a iluminar muchos caminos que deberían tomar las políticas públicas, puesto que apunta a la igualdad de acceso a oportunidades, en favor de las personas que se encuentran en desventaja frente a un sinfín de situaciones; lo que se relaciona con el acceso que tienen o “deben tener” las mujeres en esta iniciativa para que una determinada organización pueda acceder a ser adjudicatario del fondo, pero que una vez en el papel, nadie se preocupa, ni ocupa de que exista un impacto real en atacar las desigualdades de las mujeres en relación a los hombres.

En el caso expuesto si bien existe una preocupación por el acceso a la información, garantizando que más mujeres puedan acceder, no existe un reconocimiento de que las mujeres deben informarse de manera distinta en la temática, puesto que estamos hablando de deberes y derechos que son distintos en razón del género.

Por todo lo anterior, es que en mi opinión la trasnversalización del género en el caso chileno se encuentra en pañales, es decir, aún no existen estrategias que garanticen la igualdad y equidad necesaria que permita que las mujeres puedan acceder a cierta información y que el tratamiento de esta información esté acorde a las necesidades de las beneficiarias, es decir, que exprese de manera clara las brechas existentes en el sistema de seguridad social, el cual no opera de manera igualitaria para hombres y mujeres; si bien el ejemplo es muy puntual, la intención es dar cuenta de que la existencia de un PMG en una determinada institución no garantiza que exista efectivamente un enfoque de género, o que las políticas públicas que estén emergiendo de ahí actúen como herramientas para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres, más aún, si existe retribuciones monetarias, expresa de manera más clara que no necesariamente se está apuntando a cambios estructurales, si no que puede estar supeditado a un simple cumplimiento de indicadores que probablemente no dan cuenta de cambios concretos al interior de una institución pública.

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “Educación con perspectiva de género”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


Educación con perspectiva de género

Carmen Luz de la Prida. Traductora Inglés-Español, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

Este último año los temas de desigualdad de género han estado más presentes que nunca, entre otras razones por los lamentables casos de femicidios concretados y frustrados que han impactado y han llevado a la opinión pública a cuestionar las estrategias de prevención de la violencia machista por parte de la institucionalidad. Una de las herramientas que se han levantado desde distintas organizaciones de mujeres ha sido la promoción de una educación no sexista.

Los cambios a los que se enfrenta nuestro sistema educativo actual tratan principalmente de subsanar las enormes desigualdades que enfrentan niños y niñas en relación a la situación socioeconómica de sus familias, que se traduce en desigualdad de oportunidades e injusticia social. Sin embargo, la desigualdad por razones de género se ha mantenido invisibilizada. Es esta desigualdad la que mantiene y reproduce los roles que finalmente ellos y ellas deberán cumplir en su vida, manteniendo a las mujeres en un rol determinado que se manifiesta en profesiones específicas subvaloradas respecto a las tradicionalmente “masculinas” y además haciéndose cargo de las labores reproductivas ya que las políticas de corresponsabilidad en los cuidados son inexistentes en Chile tanto de manera institucional como cultural.

Este sistema es el origen de la violencia de género que se sustenta en la idea que las mujeres debemos cumplir ciertas expectativas de comportamiento y tener cualidades que son “naturales” al género como son la sumisión, la ternura, la pureza por nombrar algunas. El romper este molde supone una razón para ser controlada, golpeada o incluso asesinada. Todo esto se basa en construcciones culturales reforzadas por muchos dispositivos como son la familia, la sociedad y por cierto, la escuela.

Entre las prácticas que contribuyen a instalar desde temprana edad la cultura sexista tradicional están el contenido en los textos escolares que muestra a los niños y niñas desde los primeros años de escolarización imágenes de hombres como constructores de la historia y mujeres en roles secundarios o invisibles; el lenguaje sexista que utilizan docentes y que no incluye a las niñas, formándolas desde pequeñas en un sistema androcéntrico donde ellas forman parte de un mundo construido por y para los hombres; la invisibilización de niños, niñas y adolescentes de la diversidad sexual que contribuye a la problematización de las orientaciones sexuales diversas y fomenta el sexismo heteronormativo entre adolescentes en formación; los roles diferenciados que niños y niñas cumplen en el entorno escolar, promoviendo en las niñas la práctica de deportes menos agresivos, ser encargadas de las convivencias, concursos de reinas, entre otras.

Todas estas prácticas siguen vigentes y naturalizadas en las escuelas y liceos de Chile, sin que haya habido un cuestionamiento real desde los mismos establecimientos educacionales sobre la necesidad de incorporar una perspectiva de género en el sistema escolar.

El programa de gobierno de la Presidenta Bachelet declara una agenda de género transversal y vinculada con las políticas públicas más relevantes. Dentro de este contexto, el enfoque de género estará presente en el diseño de la Reforma Educacional.

A fines del 2014, el gobierno creó una unidad transversal encargada de impulsar la integración de la perspectiva de género en políticas y programas del ministerio y para apoyar, por cierto, la incorporación de este enfoque no solo en las instituciones municipalizadas sino también en los establecimientos particulares subvencionados y particulares pagados.

Sin embargo, sabemos que el camino es largo y con muchos obstáculos. Las desigualdades y los estereotipos de género están naturalizados y profundamente enraizados en nuestra sociedad y la escuela no está ajena. Los discursos y las prácticas pedagógicas llevan consigo un currículum oculto que transmite las ideas y valores de los y las docentes en particular y de la institución en general. Es por esto que se requiere una etapa cero de sensibilización del tema, en que se intervengan los dispositivos culturales que promueven el sexismo y la reproducción de los roles de género.

Es una necesidad estratégica la institucionalización del género en el sistema educacional completo, desde la etapa preescolar hasta la educación superior como parte de un plan nacional del Estado que traspase los gobiernos, demasiado breves en nuestro país, y haga un trabajo sostenido con políticas públicas y programas que intervengan las relaciones culturales de género dentro de las escuelas, a través de prácticas concretas partiendo por la incorporación del enfoque de género en los currículum de la formación de profesores y profesoras en todas las universidades del país.

El desafío no es tener un sistema educativo que solo promueva desde el discurso la equidad de género, como sucede hoy, sino que nuestros niños y niñas sean educados en un sistema que los incluya a todos y todas con sus diferencias y particularidades, que crea en las personas y potencie sus capacidades y que impulse proyectos de vida autónomos que no estén determinados por el género. La meta es que nuestro sistema de educación trabaje por la igualdad en sus tres dimensiones; no discriminación, admisión de la diferencia y la libertad para construir una sociedad libre de violencia, justa y con oportunidades de desarrollo para todos nuestros niños, niñas y adolescentes.

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “Equidad de Género, ¿Realidad o utopía?…”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


“Equidad de Género, ¿Realidad o utopía?…”

Nicole Chávez González. Antropóloga, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

En América latina desde mediados del siglo XX, se han generado condiciones para que diferentes actores se planteen la necesidad de incluir el tema de género en las políticas públicas, debido a la globalización, la recuperación de la democracia y el fortalecimiento de los movimientos sociales, lo que genera un estado en el que se lucha por los derechos para lograr la transformación de ciertas desigualdades existentes, sobre todo aquellas relativas al género; la subordinación de las mujeres, la igualdad y equidad, y el cuestionamiento a las estructuras de poder.

Es allí donde el Estado –entendido como una serie de instituciones y ejercido a través de un gobierno- debe regular las normas y colaborar en los cambios necesarios para alcanzar la igualdad y equidad. Ello a través del gobierno, su organización institucional y su actuar mediante políticas públicas, pero ¿puede el Estado –considerando sus fundamentos patriarcales y su favor a la población masculina- distribuir el poder y transversalizarlo? ¿Las políticas actuales son sólo un refuerzo de un modelo normativo que rige las relaciones entre hombres y mujeres o buscan efectivamente un cambio real? ¿Se puede mejorar la situación por medio de las leyes? Estas preguntas son difíciles de responder pensando en una solución verdadera en pos de las mujeres y sobre todo, en la igualdad de género para todxs y de una integración efectiva. Se deben crear políticas positivas al género, que rompan estereotipos y sean transformativas. Hoy se habla de querer alcanzar la equidad de género en países como Chile, y en diferentes espacios globales se generan alianzas para presionar a los Estados, pero me pregunto: ¿Se ha logrado realmente?

Principios de igualdad y equidad de género

Dentro de la lucha feminista, la búsqueda de la igualdad entre los géneros ha sido una constante. Durante la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing, en el año 1995, se sostuvo que la igualdad debía ser el principio que rigiera las construcciones de relaciones sociales entre los géneros, como fundamento ético de equivalencia humana sin jerarquías. Éste se fundaría en tres dimensiones: “la no discriminación, la admisión de la diferencia y la autonomía/libertad”, que se tradujeron a un lenguaje jurídico con el afán de integrarlos a los marcos normativos de las diferentes naciones comprometidas en esta lucha. Aquí destacan los conceptos de “igualdad de derecho e igualdad sustantiva”, donde los primeros son de jure –de derecho- y los segundos suponen un ejercicio real en su ejecución, es decir, que se cumplan de hecho. Si bien, se ha avanzado, aún queda salir del “papel”, de lo formal y lograr una implementación empírica para contribuir de verdad, puesto que al ser llevado a la realidad en su progreso y ejecución, muchas veces el objetivo se pierde, no logrando concretar la teoría en la praxis.

Ahora bien, la equidad no es un sinónimo de igualdad sino que es un mecanismo para transformar la igualdad de derecho en una sustantiva [1]. De esta manera, la equidad busca arreglar injusticias que obstaculizan el acceso para todos a la igualdad y a las oportunidades, a favor de aquellos que están en situación de desventaja. Las oportunidades deben ser posibles para todos desde el principio, en el acceso como también en los resultados, es decir, que los seres humanos puedan gozar, ejercer sus derechos y conseguir el desarrollo humano en lo económico, político y cultural, sin importar su género. Pero ¿Existe un consenso entre lo qué es equidad e igualdad? ¿Por qué se usan indistintamente? ¿Quiénes establecen estos conceptos? ¿Son aceptados por todos?

Transversalización o mainstreaming

En la Tercera Conferencia Mundial de la Mujer en Nairobi, 1985, se comenzó a hablar de la institucionalización de género y durante la Cuarta Conferencia -10 años después- se impulsó definitivamente la incorporación del “mainstreaming” de género. El cual se ha ido implementando en cada país de América latina –a través de diferentes Mecanismos de Adelante para la Mujer (MAM)-, dependiendo de su singularidad en procesos sociales y políticos nacionales. Esto ha contribuido a que se vaya institucionalizando la igualdad en los cambios de roles de género, pero aún no logra un impacto real en la búsqueda de una transformación cultural de la sociedad en la equidad, a través de políticas con enfoque de género.

La transversalización de género es un concepto controvertido que posee una variedad de significados y envuelve distintos tipos de prácticas políticas. Es la estrategia más actual para analizar la igualdad en las políticas públicas. Posee un carácter transformador pues desea corregir las desigualdades entre hombres y mujeres, y establecer la igualdad en todas las fases del proceso de la gestión institucional, gubernamental u organizacional, asumiendo las fases operativas y abarcando a todos los actores del Estado, y no sólo a oficinas especializadas en las mujeres –de ahí su transversalidad-. Sin embargo, en general, las experiencias de este tipo no son más que una continuidad de las políticas anteriores de igualdad entre los sexos, por lo que no genera grandes cambios en la estructura institucional ni implica una transformación.

Para implementar el mainstreaming en nuestro país, se requiere voluntad y compromiso político en identificar las inequidades y desarrollar programas que las combatan, incorporándolos en la agenda política. El órgano responsable en Chile, es el SERNAMEG (Ex SERNAM), el que actúa como un MAM del Estado con sus “Planes de Igualdad de Oportunidades (PIO)”, pero que carece de incidencia en las esferas legislativas y judiciales. Finalmente, actúa como un espejo de la ideología dominante del Estado, sin cuestionar los paradigmas de género convencionales [2] y que dependen de las oportunidades y restricciones del medio político institucional. Se reconocen los avances pero queda mucho por recorrer para romper con ciertas resistencias de la desigualdad entre sexos, y no sólo de las mujeres.

A modo de conclusión

El problema de institucionalizar el género es que las luchas se transnacionalizan e institucionalizan, formando parte de agendas públicas o de organismos como ONU Mujer, entre otros, todos inmersos en el sistema capitalista neoliberal hegemónico. En vez de llevar adelante una pelea autónoma, el enfoque de género se ha ido inmiscuyendo cada vez más en instituciones del Estado, lo que sólo genera mayor dependencia económica, política y social, junto a jerarquías y burocracias útiles a intereses gubernamentales.

De esta manera, acompaño a las feministas radicales en la postura de un cuestionamiento a la estructura de Estado, el cual en vez de reivindicar una equidad, mantiene y aumenta las diferencias e impide el desarrollo armónico entre ambos géneros, pues siempre verá a la mujer como un elemento a someter bajo el poderío masculino. Y al mismo tiempo, sigo a proyectos decoloniales que buscan nuevas maneras de comprender las experiencias mediante una epistemología de acción política para transformar y descolonizar la realidad moderna occidental, que tiene bajo su poder al género, entre otras.

Además creo que los actores sociales deberían formar parte importante del proceso de construcción de una política pública, en las negociaciones, incidencia y toma de decisiones, al igual que en el diseño, formulación e implementación, a través de una consulta participativa entre todxs. Sólo así se pondrán cambiar las inequidades de género, en post de un anhelado modelo integral tanto para hombres como mujeres, desde abajo hacia arriba y sin asistencialismos. Son transformaciones que requieren la sociedad y el Estado mismo, donde se reflejen los compromisos tanto nacionales como internacionales que los países –como Chile- han asumido en relación con el tema de los derechos humanos y la equidad de género. Las mujeres continúan estando al margen en la construcción de nuevas institucionalidades y otros espacios de participación pública y política, mientras esto siga así, sabremos que no hemos alcanzado una equidad entre géneros y que no ha habido cambios estructurales respecto al tema en cuestión, por lo que continúa siendo una utopía.

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[1] CIEG (2014) Módulo Teorías de Género. Diplomado Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas. Santiago, Chile: Universidad de Chile.
[2] Virginia Guzmán y Sonia Montaño. Políticas Públicas e institucionalidad de Género en América Latina. Unidad Mujer y Desarrollo. Santiago: CEPAL. 2012

Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “Educar para transformar y hacernos cargo”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


Educar para transformar y hacernos cargo

María Cristina Campos. Psicóloga, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

Desde la revolución de los pingüinos, eso hace diez años aproximadamente, que los estudiantes vienen reclamando el derecho a recibir una educación laica, de calidad y acceso igualitario al sistema educativo como forma de disminuir la brecha existente, sostenida en las diferencias de clases, entre quienes tienen acceso a pagar una mejor educación, de aquellos/as que solo pueden acceder a la educación municipal y/o estatal. Hoy alguno de esas y esos pingüinos son universitarios que poco entienden de igualdad, menos de equidad. Pero, ¿qué se debiese entender por igualdad y equidad? La definición de igualdad que aplica para la perspectiva de género es aquella que entiende la igualdad como un principio cuyo fundamento ético es la equivalencia humana, sin calificaciones valorativas jerárquicas entre las personas. Esta debe traducirse en marcos normativos desde lenguaje jurídico entendiendo así la igualdad como un derecho que debiese ser aplicable para todos y todas. Asimismo se comprende por equidad asegurar que la población tenga acceso a las mismas oportunidades en orden de lograr la igualdad. A aquello es que queremos aspirar y acceder.

Pues bien, si la desigualdad que actual, producto del sistema neoliberal, tiene su fundamento en las diferencias de clase y la misma no ha sido resuelta, ¿que nos espera a la hora de visibilizar aquellas diferencias y desigualdades que genera el sistema patriarcal fundamentado en la superioridad de lo masculino por sobre lo femenino? ¿Cómo resolver una problemática que pocos y pocas perciben? Porque evidentemente las problemáticas de género son indiferentes para la mayor parte de la población, personas que han incorporado y naturalizado las diferencias del sistema sexo-género, entendiendo que las mismas son normales desde la cultura en que estamos situados y/o situadas. Difícil es entonces avanzar hacia la igualdad sin trasformaciones profundas en la educación formal y no formal, desde la socialización temprana en adelante. Es aquí donde me quiero detener para incorporar en el discurso la importancia de la transversalización comprendiendo la misma como una estrategia transformadora que nos permita avanzar hacia la búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres, igualdad de derechos y oportunidades que nos permitan vivir en un país más justo. Claramente esta igualdad se debe ver reflejada en los planes y programas que el Estado, a través de sus políticas públicas, elabora para la población, mismas que deben ser ejecutadas por profesionales como nosotras.

Es así como, en el ejercicio de mi profesión y como profesional de las ciencias sociales trabajando para uno de los tantos organismos colaboradores de Estado, me he logrado percatar que al reproducir políticas públicas que incluyen el género dentro de las orientaciones técnicas, se sobreentiende que cada uno de nosotros y nosotras comprendemos y conocemos a cabalidad el enfoque de género, sin embargo he constatado en la práctica que son pocos y pocas las profesionales que entienden a qué se refiere el enfoque de género, aún más escasos/as encontrase con aquellos/as que logran integrar la mirada en el desarrollo de su trabajo e intervención profesional. Se visualiza así una de las principales dificultades para la incorporación del mainstreaming de género, aquella que refiere los mitos, prejuicios y desinformación de las personas responsables de la implementación de políticas públicas.

Importante entonces criticar como es que se está integrando el ya mencionado “enfoque de género en las políticas públicas de infancia”, específicamente aquellas vinculadas al área de protección. Desde mi perspectiva, tengo la sensación que el conocimiento en género es bastante básico, algunos profesionales consideran que incorporarlo en trabajo cotidiano es hablar de ellos y ellas, nosotros y nosotras, sin comprender que es más profundo que eso, y que por tanto implica una forma distinta y compleja de mirar el mundo y las relaciones humanas, implica cuestionarse nuestro propio actuar y las formas en que nos relacionamos y vinculamos con otras personas.

Ahora, ¿cómo desarrollar un mejor trabajo, uno que nos permita ejecutar programas con orientaciones técnicas con enfoque de género sin contar con el conocimiento necesario para ello? Creo que existe responsabilidad del mismo Estado y de los organismos colaboradores en que los profesionales a cargo de ejecutar programas, por tanto trabajar con niños, niñas y sus familias cuenten con la especialización en el área. Pero, ¿quién se hace cargo de capacitar? ¿Se visualiza el género como un eje de estudio necesario en lo profesional y por tanto importante de profundizar? Desde mi experiencia creo que hoy por hoy es más importante especializarse en áreas de estudio tradicionales validadas por la academia, mientras que el género continua siendo del gusto de solo algunas mujeres, que por lo demás son feministas, devaluando todo sustento teórico y años de investigación que dan piso y peso al género como área de estudio. Nos enfrentamos a otro conveniente para la incorporación del mainstreaming de género, aquel que menciona la necesidad de contar con profesionales, es decir, recursos humanos capacitados en género que logren ser agentes facilitadores en el proceso de incorporación del enfoque de género en la implementación de políticas públicas.

Evidentemente falta bastante por avanzar, partiendo por incorporar el enfoque de género en las mallas curriculares de las distintas universidades que forman a cada uno/a de los y las profesionales que luego ejecutan políticas públicas, además de capacitar a quienes ya se encuentran insertos en el sistema laboral, además del interés personal por autoeducarse y validar los estudios de género como una perspectiva capaz de ampliar la mirada de la situación familiar y/o personal de los niños y niñas con las que trabajamos, de modo de realizar mejores acompañamientos, logrando un mayor entendimiento de la situación en que se encuentran focalizando la mirada en lo social-cultural y no solo en lo individual.