Conversatorio Arte y Transfeminismo, con Katia Sepúlveda

El pasado 17 de agosto a las 17hrs en la sala de decanato de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, se realizó el conversatorio “Arte y Transfeminismo“, con Katia Sepúlveda, artista que actualmente realiza un doctorado en Teoría Crítica en el 17, Instituto de Estudios Críticos en la Ciudad de México, y vive y trabaja entre Colonia (Alemania) y Tijuana (México).

Katia Sepúlveda es artista y fotógrafa del Instituto ARCOS de Artes y Comunicación en Santiago de Chile, y postgrado en dirección cinematográfica en la Universidad de Chile. Con el fin de mejorar aún más sus técnicas de impresión gráfica, también tomó clases en el “Taller 99”.
Al recibir una beca de artes DAAD, se mudó a Alemania en 2004 para estudiar en la Academia de Artes y medios de Colonia, donde asistió a las clases de Valie Export, Jürgen Klauke, Matthias Müller, Julia Scher. Las temáticas de sus trabajos aborda temas Transfeministas y descoloniales. En 2006 pasó a obtener un título de maestría en la escuela de artes y medios de Colonia Alemania en donde terminó sus estudios a principios de 2009.

Hasta el 13 de agosto se encontraba en exposición en la Museo de la Solidaridad Salvador Allende su trabajo, que propone una micro historia del primer burdel multimedia, que tuvo un impacto mediático mundial importante en plena guerra fría, que la artista ha denominado post-burdel. A través de una serie de collages en base a ediciones de la revista Playboy publicadas entre 1953 y los años dos mil, la intención de la artista es observar y deconstruir, para luego intentar construir una nueva lectura desde una perspectiva transfeminista: una reapropiación crítica de la movilidad entre géneros, corporalidades, sexualidades y geopolíticas.


A los collages se suma el video The Horizontal Man (2016, Tijuana), que presenta fragmentos de una película que Hugh Hefner realizó en su adolescencia y una entrevista que se le hace posteriormente, cuando ya tiene la revista Playboy. Completa la instalación una maqueta basada en tres planos arquitectónicos conectados: los de la Casa Blanca, la mansión Playboy, y un apartamento de soltero, que no es sólo un proyecto arquitectónico sino un nuevo espacio doméstico para la masculinidad. Dispositivo doméstico se enfoca en el hecho de que si bien el cuerpo, el poder y la verdad son ideas socialmente producidas y manejadas por el capitalismo colonial, son también susceptibles de ser transformadas.

En el conversatorio que se realizó el jueves 17 de agosto, la artista hizo una presentación especial sobre sus trabajo y visión, en conjunto con académicas y estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales, como también estudiantes y profesionales de otras áreas afines al arte y las ciencias sociales. El conversatorio estuvo gestionado por la línea de estudios Subjetividades, Sexualidades y Subversiones, del Centro Interdisciplinario de Esudios de Género. Durante la jornada, el grupo se presentó y dio cuenta de los diferentes trabajos e investigaciones, en conversación con las propuestas estéticas y teóricas de la artista invitada.

Pueden revisar las obras y visión de Katia Sepúlveda en su sitio web*: https://www.katiasepulveda.com/ 

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Finaliza Diplomado Género y Violencia – Presentación Trabajo Final

Con éxito se realizó la última jornada del Diplomado Género y Violencia del primer semestre del 2017, en donde los/as estudiantes expusieron sus trabajos en grupo como actividad final de evaluación.

La instrucción era analizar y reflexionar en torno a un caso o ejemplo de Violencia de Género, desde los/as clases y autores revisados en la bibliografía del curso. Los grupos podían elegir cualquier caso -de prensa, personal, de índole nacional o internacional-, como también elegir libremente la metodología de presentación.

El primer grupo, conformado por Yanina Rodríguez, Yasna Sanhueza, Francisca Cornejo, Guiselle Ponce, María José Barrios, Nicole Garay y Juan Pablo Sotelo, optó por una performance, en donde representaron las historias de María Pía Castro (19), Nicole Saavedra (23), y Susan Sanhueza (22), mujeres jóvenes, lesbianas, de clase social y económica pobre, que vivían en un territorio rural y periférico de la quinta región, asesinadas de manera impune. Estos tres casos fueron reflexionados en torno a la interseccionalidad, la necropolítica, la violencia de los medios de comunicación y la invisibilización de los cuerpos y agencia de grupos lesbofeministas. Esta performance buscó evidenciar la violencia lesbofóbica, donde queda explícito la ineficiencia de la justicia y las nulas respuestas a estas familias que esperan saber la verdad.  Además, como referencia histórica de impunidad se encuentra el caso de Mónica Briones, mujer lesbiana asesinada en 1984, y cuyo crimen aun no tiene culpables condenados. Estas historias nos hacen ver que existe un permiso social para matar a mujeres lesbianas, consideradas cuerpos y vidas que no importan, a través de acciones concretas del Estado para que se propicie la desaparición, el asesinato y la impunidad.  

       

 

El segundo grupo, conformado por Javiera Carrasco, Luisa Escobar, Verónica Faúndez, Laura Núñez, Karla Olivares, Elizabeth Varela, y Karin Zúñiga, se tituló “Masculinidades en tensión dentro del contexto intrapenitenciario”. A partir del caso de “John”, un joven afroamericano quien sufrió de violaciones y abusos sexuales en una cárcel de Estados Unidos, el grupo reflexionó en torno a cómo interpretar la violencia, sexual entre varones, en un contexto intrapenitenciario, y si esta violencia daba cuenta del género como construcción social dicotómica, donde los hombres victimizados asumen un rol femenino dentro de ese contexto. De acuerdo a las estudiantes del grupo:

Es necesario precisar que hablar de masculinidad no hegemónicas o subordinadas no es negar que los hombres como grupo tengan el poder social, como bien plantea Michael Kaufman (1997), sino complejizar mediante la visibilización de las relaciones de poder entre este mismo grupo, dar cuenta de su heterogeneidad y los distintos factores que la constituyen. Esta discusión es relevante desde un enfoque de género, ya que es comprender que las identidades masculinas y femeninas no son dadas por naturaleza, por cierta genitalidad, sino que están en constante construcción social. En este sentido, se hace necesario no reducir las discusiones al binarismo biologicista, sino complejizar esto mediante los distintos factores sociales que actúan de forma articulada constituyendo diferentes posiciones en las sociedades jerarquizadas.

 

Luego, expusieron Andrea Orellana, Javiera Marchant, Jaime Bustamante, Laura Orrego, Lucía Zeballo, Michelle Vergara, Patricia González, y Romina Camilo, sobre la violencia de género en la pareja, el tratamiento de femicidios y violencia de género por la prensa, la legislación sobre violencia y los cruces que se pueden desarrollar entre vulnerabilidad de las mujeres en migración respecto a la violencia de género, articulado a partir de un caso en particular: el de Yuliana Acevedo, mujer colombiana de 21 años, residente en Chile, quien es asesinada y descuartizada por Edwin Vásquez, su entonces pareja, en Santiago de Chile a comienzos del 2016. El caso fue analizado desde los diferentes puntos para mostrar cómo existen factores estructurales que permiten que una mujer sea asesinada, más allá del su propio control en torno a su vida. Vemos que los mecanismos de control en la pareja, el factor migratorio, y el aparataje legal tanto de Chile como de Colombia propician la vulnerabilidad de Yuliana, mientras que los medios de comunicación, a través del sexismo, individualizan a la víctima, sin dar cuenta de los problemas estructurales detrás del femicidio.  

Yennifer Medina, Francisca Garrido, Francisca Lopez, Natalia Jofre, Sara Peker y Yasna Carrasco presentaron, por su parte, el caso de “Vicky”. Vicky tiene 36 años y participa del Programa Calle ejecutado por la Corporación Moviliza. Vicky lleva aproximadamente 10 años en situación de calle, viviando actualmente en un ruco ubicado en el punto calle San Eugenio perteneciente a la comuna de Ñuñoa, con Ángel (su pareja) y Milton (amigo de ambos). El caso fue analizado desde el marco de la violencia institucional, complementado con reflexiones en cuanto a las vidas precarias, de Judith Butler. De esta manera, el caso de Vicky conocido personalmente por algunas de las integrantes del grupo, nos permite ilustrar cómo la violencia, y en especial la violencia de género, constituye uno de los ejes centrales en el ordenamiento social, que suelen estar naturalizados, invisibilizados y banalizados, encubiertos mientras no pasen los límites culturales de lo aceptado. Vicky es sujeto de múltiples violencias y discriminaciones que pasan sin mayor cuestionamiento, dado que ella no goza de la posibilidad de auto-representación, por tanto no es calificado como sujeto que importa, como vida que importa.  De acuerdo al grupo:

La precariedad designa esa condición políticamente inducida en la que, ciertas poblaciones adolecen de falta de redes de apoyo, sociales y económicas y están diferencialmente más expuestas a los daños, la violencia y la muerte. Estas personas precarias apela al Estado en busca de protección, pero el Estado es, precisamente, aquello contra lo que necesitan protegerse. Estar protegidos contra la violencia del Estado – Nación es estar expuestos a la violencia ejercida por el Estado – Nación. El Estado como garante de derechos con el ideal de promesa de resguardar la vida de sus sujetos, promesa que se cumple siempre y cuando aquellos sujetos estén dentro de la norma que hace funcional el sistema estatal. Excluyendo a los sujetos marginales, por tanto, privándolos inmediatamente de la protección de sus vidas precarias.

Finalmente, el último grupo que presentó estuvo compuesto por Katherine Valencia, Macarena Gallardo, María José Acuña, María José Fuentes, María Paz Pino, Paula Romero y Francisca Salinas. La presentación fue titulada “Parir en negro: Violencia hacia madres haitianas en Chile”, el cual trabajó la interseccionalidad entre ser mujer, afrodescendiente y migrante, y además estar embarazada, relacionada con el sistema de salud pública. De acuerdo al grupo: “La importancia del análisis (…) radica entonces en la necesidad de poner de manifiesto el cruce de distintas formas de exclusión, segregación y vulneración, enmarcadas desde la lógica de la dominación imperante. Mujeres y niños que ven vulnerados sus derechos, siendo violentados, argumentando dificultades comunicacionales y diferencias culturales, cuando lo que en realidad se esconde, es la ausencia de voluntad política y social, por hacer de la inmigración, un espacio de encuentro intercultural.” Finalizan la presentación con la recitación del siguiente manifiesto de la organización Cría Iguales:

 

Entrevista a Loreto Rebolledo, periodista y fundadora del CIEG

Loreto Rebolledo es profesora del Magíster en Estudios de Género y Cultura, mención Ciencias Sociales, y una de las fundadoras del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género, de la Universidad de Chile. Es periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Licenciada en Antropología, Universidad Católica del Ecuador, Magíster en Historia con mención en Historia Andina, FLACSO, y Doctora en Historia de América, Universidad de Barcelona. Fue Subdirectora del Instituto la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, y actualmente es Directora Alterna de la Iniciativa Bicentenario y profesora titular del Instituto de la Comunicación e Imagen, de la Universidad de Chile.

Su trayectoria académica estuvo fuertemente marcada por lo político, como mujer y militante, participó en el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) (1986-90) y el Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer (CEDEM) (1990-92).  En la siguiente entrevista, platicamos con ella respecto a sus experiencias como mujer en la academia, su visión sobre el periodismo actual y las posibilidades del periodismo no sexista.

 

¿Cuál es la relación que tienen las mujeres con la academia? En su experiencia, ¿estamos incluidas en estos espacios?

El ser mujer y ser académica, dentro de esta universidad y en general en el sistema universitario, se vive de forma similar. Porque si uno piensa cómo se formaron y ve cuál es la lógica con que funcionan las universidades, que surgieron de los monasterios en la edad media, por lo tanto son espacios muy masculinizados que funcionan con lógicas muy androcéntricas.

Para las mujeres ha sido difícil ingresar en esos espacios, se partió muy marginalmente, a finales del siglo XIX. De a poco se ha ido incrementando la matrícula, pero vamos viendo que igual la universidad sigue reproduciendo, de una u otra manera, lo que son las definiciones o los mandatos de género. Por ejemplo, ahora estamos con la matricula femenina en primer año mayor que la masculina. Sin embargo, cuando vas mirando las áreas en que están, te encuentras con que hay áreas que son claramente  feminizadas: educación, salud, humanidades y ciencias sociales. Todo aquello que parece como prolongación de las actividades que tradicionalmente se han asignado a las mujeres.

Esta universidad no ha tenido nunca y las universidades públicas en general, no han tenido rectoras mujeres, se reproduce lo que está en el mismo mercado de trabajo, por una parte cuesta ascender en la escala de poder. El ser mujer y académica implica el tener claro que vas a tener que luchar con todo un sistema que está construido desde otra lógica, o luchar y defender ciertos espacios o bien, asumiéndote en el lugar que te asignaron, es siempre una cierta tensión.

¿Cómo ha sido su propia experiencia académica y laboral?

Mi experiencia fue bien particular, porque viví dos años exiliada. Comencé mi carrera profesional primero graduándome como periodista en Chile y trabaje un par de años. Después llegue a Ecuador y ahí decidí estudiar antropología. Ahí empecé mi carrera académica, empecé a trabajar como ayudante, después estuve a cargo de armar una revista, después de eso hice una maestría en historia andina.

Llegue a Chile en dictadura, y empecé a trabajar en el Centro de Estudios de la Mujer, haciendo investigación y cursos electivos. El año 1993 la fundación Ford decide que es importante que todo el conocimiento, todo lo que se ha desarrollado en temas de género, tenga que estar en las universidades. Sonia Montecino ya estaba dando un curso, así que la fundación creó un proyecto y se formó el PIEG que después fue el CIEG. Llegamos el 93 con financiamiento externo y entramos en esta temática específica.

 

Fotografía Loreto Rebolledo y Sonia Montecino, en Memoria Chilena.

¿Por qué se inclinó por el lado humanista, por qué periodismo y no otra carrera?

Me iba pésimo con las matemáticas, física, química. Eran materias que nunca se me dieron. Yo creo que había una cuestión mía, además yo vengo de una familia que viene del lado humanista, revisé tres generaciones y a nadie se le dio las matemáticas.

¿Por qué periodismo? Lo clásico: siempre me gustó leer. Redactaba muy bien y me parecía atractivo lo del periodismo, pero a mitad de carrera me di cuenta que no era lo que yo quería. Ese énfasis en el reporteo, no era lo que más me interesaba. Tenía otra idea de lo que era el periodismo, y afortunadamente es una carrera tan amplia que te permite ir encontrando un camino…Y lo encontré. Trabaje en la época de la UP, en una filial de la Corfo con pequeños empresarios y artesanos sacando un diario.

Cuando fui a Ecuador, tienes todo un mundo allá, una realidad distinta y dije: eso es lo que quiero. Me puse a estudiar antropología y luego se abrió una maestría en historia andina. Fue la primera que abrió FLACSO y era un lujo porque habían traído a los mejores profesores de todos lados. Después de eso llegue a Chile, y empecé a buscar trabajo, daba clases y me alcanzaba para los cigarros y la micro. Eran cursos electivos en el IPS, también electivos en la Arcis, pero con eso no vivía. Empiezo a buscar trabajo y ahí llego al Centro de Estudio de la Mujer a trabajar con mujeres rurales, indígenas, que eran artesanas.

Ahí tuve un salto de nuevo a la universidad. Entonces no es la trayectoria normal, esta cruzada por toda la cuestión política. Primero, porque cuando era joven militaba en partidos de izquierda, donde está el tema de la clase, marcada por las diferencias sociales. Después en Ecuador, me meto en la cuestión étnica, y cuando llego a Chile el movimiento de mujeres estaba en alza y ahí me meto en eso.

¿Cuál es la situación actual de las mujeres en Chile?

Yo creo que en algunos planos hemos avanzado, pero las cifras muchas veces son engañosas, la segregación horizontal sigue existiendo y la vertical también. Las mujeres se incorporan más al mercado de trabajo pero con menos sueldos, con más problemas. Efectivamente las mujeres hemos ganado terreno, pero las resistencias masculinas han ido encontrando distintas vías y se manifiestan de diferentes maneras. Hay temas que siguen permanentemente estando ahí, como el tema de la violencia, que es una cuestión que no se logra superar, por más que se han hecho capacitaciones. Es un tema que está ahí.  Lo mismo que la brecha salarial, si pensamos que recién las mujeres votaron en el año 49, claro que hemos avanzado pero no podemos decir que esta todo instalado y listo.¿Cómo cree que se han abordado los temas de violencia de género y femicidios en los medios de comunicación?

Hace poco fui a una exposición histórica, donde había ropa antigua de mujer, pero además había fotos de portadas de diario y era sorprendente como algunas portadas se parecían mucho. Por ejemplo: “la mate porque la quería”. Esa estaba y La Cuarta había puesto hace poco algo casi igual en portada. O sea, tú dices acá hay cosas que no se cambian. Esa ideología machista, sigue permeando y sigue funcionando. Una cuestión tremendamente machista, tremendamente sexista, que es violencia simbólica igual.

¿Qué opina sobre los casos de mujeres mapuche que están pasando por sucesos complicados, como la machi Francisca Linconao y Lorenza Cayuhan?

Ahí encuentras cómo efectivamente está operando el género de manera más clara, si hubieran sido mujeres blancas, la situación probablemente hubiera sido otra. Pero ahí les pesó el ser mujer e indígenas, hay grupos que son mucho más discriminados. En el caso de las mujeres mapuche se las han vinculado muy fuertemente con la violencia, se les caracteriza y se las estereotipa con situaciones como terrorismo. Hay un tema de efectivamente no mostrar que está pasando con determinados grupos de mujeres.

¿Cuál es la situación actual del periodismo? Con la reciente muerte de Agustín Edwards ¿habrá algún cambio?

Me temo que no.  El mercurio ha llevado una línea muy claramente ligada a la derecha, vinculada a  la dictadura, con vínculos muy fuertes con Estados Unidos, incluida la CIA. Y esa marca no va a cambiar. Me imagino que don Agustín ha dejado claramente establecido el modelo a seguir, de hecho, dijo cuál de sus hijos se quedará a cargo del diario, que fue el que fue secuestrado por el Frente. Incluso dicen que dejó la portada diseñada, para cuando se muriera, cómo Pinochet y las leyes de amarre, yo no creo que vaya a haber cambio por lo menos en el corto plazo.

¿El periodismo no sexista es posible?

Yo creo que algo han permeado, hay cuestiones que uno ve incluso en el lenguaje, que son más inclusivas. Hay pequeños esfuerzos que van marcando ciertas maneras de escribir. Creo que igual hay otras que no han cambiado. Fíjate donde va la violencia de género, va en policial, no va en cultural o sociedad. Hay una cuestión cultural porque se esa matando mujeres, y lo mandan a policial. Hay cosas que ahí siguen y que va a costar romper sin duda.

En relación a los medios, hay un tema bien complejo que es el tema de la estructura, el duopolio. El día que murió Edwards, la cantidad de páginas que le dedicaron era impresionante, lo mismo que El Mercurio. El cambio puede venir de alguna manera, a través de la prensa digital, que es bastante más autónoma y bastante más libre. También la educación es fundamental para erradicar el tema del racismo y la discriminación. Integrar, donde se consideren las diversidades y cómo podemos vivir en conjunto de manera armónica respetando a los que son distintos.

 

“Clase final: los entramados de la violencia de género.”

La actividad fue realizada por la académica Carolina Franch, directora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género, quien estuvo a cargo de finalizar el Diplomado de Género y Violencia.

 

El viernes 28 de julio, se realizó la última clase del Diplomado de Extensión Género y Violencia. La jornada estuvo a cargo de Carolina Franch Maggiolo, antropóloga y Doctora (c) en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. La docente y la actual directora del CIEG dio término al ciclo de clases, enfocándose en los entramados de la violencia de género.

Dentro de las dinámicas que se concretaron, se encuentra una revisión del libro “Chicas muertas” de la escritora argentina Selva Almada. La profesora destacó la importancia de la memoria y no olvidar el nombre de mujeres asesinadas, ya que más que un número, existe un patrón que se repite en distintos lugares del mundo, mujeres jóvenes, pobres y madres de territorios marginados, que deben ser recordadas para hacer frente a la impunidad y el olvido. La investigadora explicó que las historias republicanas sostienen una genealogía de muerte, no cualquier muerte, sino el asesinato de mujeres.

Una de las tareas que despertó mayor interés en las estudiantes, fue reflexionar en tono a la violencia de género, que en palabras de Carolina Franch, es una pedagogía sistemática que estructura el posicionamiento de hombres y mujeres en el ordenamiento social. Las asistentes anotaron en un papel que significa para cada una “el género” y que elementos habían profundizado en el diplomado. Posteriormente introdujeron sus reflexiones dentro de un globo que fue leído de manera azarosa. La actividad fue bastante emotiva y se destacó los aportes de las compañeras y profesores donde existió un aprendizaje colectivo y significó una semilla para poder agudizar cambios en la estructura de género .

El próximo 22 de agosto, las estudiantes presentarán sus trabajos grupales y serán evaluadas por una Comisión del CIEG. La académica que realizó una de las primeras clases señaló: “da un poco de nostalgia y tristeza el finalizar un ciclo, se había armado un grupo muy compacto, reflexivo, crítico y muy honesto también. Pero a la vez estoy muy contenta, de saber que esto genera un impacto personal, laboral y que las personas les hace sentido los mensajes que se están transmitiendo, dialogando y construyendo entre las profesoras y las estudiantes. Eso es súper entretenido, así que me voy contenta, con una clase más testimonial y con una reflexión de las propias personas, así que creo que me voy con una mejor clase también”.

 

“Violencia, pánico moral y subversión”.

La clase fue realizada por Elisa Niño, psicóloga e investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudio de Género, quien abordó dichas temáticas como parte del Diplomado Género y Violencia.

 

El martes 25 de julio se llevó a cabo la penúltima clase del Diplomado de Extensión Género y Violencia. La cátedra estuvo a cargo Elisa Niño Vázquez, Psicóloga Social de la Universidad Mexicana y Magíster en Estudios de Género y Cultura de la Universidad de Chile. La reunión se realizó en el Aulario A, del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, donde la investigadora del CIEG profundizó sobre violencia, pánico moral y subversión.

Dentro de las teorías que se abordaron se encuentran los postulados de Rita Segato, Inés Hercovich, Mary Gaitskill y Sharon Marcus, entendiendo la violencia de género como un entramado de raza y clase que funcionan en una maquinaria violenta y continua, que construye categorías sedimentadas sobre la violencia sexual, que cercan las posibilidades de re-mirar las experiencias desde otros lugares. Para la profesora la violación no es un acto sexual, sino violencia instrumentalizada desde lo sexual como meta de significado y la categoría “violada” tiene posibilidad de subversión.

Explicó que la violación no despoja de dignidad, es el entorno quien deposita y sustrae valores a los cuerpo por sus experiencias; la violación es un acto violento indeseable, pero no se debe hacer un binomio con la victimización como un lugar cristalizado, porque es una sentencia. Se debe reconocer que hubo un atentado violento contra su persona dentro de un contexto situado e historizado, más no instruir que se pierde valor y posibilidad de fuga; debemos desdramatizar estas situaciones porque perpetuamos un “guión de violación”. Las ideas de “pureza”, “cuidado”, “víctima de una vez y para siempre”, tienen que ver con el pánico moral, en que se ve a la persona como impura, generando una “basurización simbólica” que violenta y anula todas las formas en que las personas enfrentaron el hecho en su momento y continúan la vida después de él.

La investigadora, anteriormente realizó una clase sobre “Violencia de género desde la migración y el racismo”. Señaló que “la intención de esta cátedra era plantear otras lecturas sobre la violencia sexual, lecturas que nos permitieran ver, cuál era el sustrato de violencia desde el concepto de pánico moral, desde la construcción de la victimización y ver una posibilidad política de subversión para la violencia sexual, particularmente en los casos de violación.  Posteriormente realizamos un ejercicio conjunto con el grupo que me pareció se manejó bastante bien, sobre el debate entre trata, prostitución y trabajo sexual”. Declaró.

En la actividad se preguntó a las asistentes si estaban en contra de la prostitución y donde la minoría se mostró no en contra. Al respecto la académica indicó “rescato mucho las preguntas que realizó el grupo y que pudo seguir el trayecto analítico que íbamos llevando, pudiendo poner en tensión finalmente cuáles son  los estereotipos que recaen en las configuraciones de las mujeres con respecto a su genitalidad o sexualidad. La criminalización de las trabajadoras sexuales, y poder encontrar otras posibilidades para remirar el trabajo sexual, primero conceptualizarlo como tal , distinguirlo de la trata y hacer un proceso de autocrítica con respecto a los estereotipos, que tenemos en el guion de la violación y en el guion también del trabajo sexual”.

Finalmente la docente recalcó la importancia de la reparación del contexto social, en que las estudiantes trabajan con gran entusiasmo en su ámbito laboral y personal. Ésta fue la penúltima clase del diplomado, que finaliza con la clase de Carolina Franch el viernes 28 de julio. Al respecto la académica expresó “me parece que el grupo tiene bastantes inquietudes, e interés en las clases. Se van quedando con los conceptos vistos anteriormente y ahí una puede ir recuperando ejemplos. Ya tienen un manejo conceptual de varias cosas, lo que me parece muy positivo, porque da cuenta del trayecto que se ha venido dando en el programa “. Finalizó.

Representaciones de la violencia de género, racismo y juventudes.

Estudiantes del diplomado de Extensión Género y Violencia presentan trabajos visuales que representan la violencia leída desde tres ejes: violencia de género; violencia, racismo y migración; y violencia en masculinidades y juventudes.

El Diplomado de Extensión Género y Violencia es un programa que comenzó a impartirse el año 2009 como un curso de extensión, para luego convertirse en diplomado el año 2013, y a la fecha cuenta con más de 70 graduados/as especializados/as en perspectivas multidisciplinarias sobre la violencia de género. Este año, 60 estudiantes cursan el diplomado en dos promociones, entre los cuales se encuentran abogadas, trabajadoras sociales, psicólogas, antropólogas, terapeutas y profesionales de la salud, activistas y estudiantes de pregrado. Como parte de sus actividades de evaluación, los/as estudiantes del primer semestre realizaron trabajos de reflexión creativos visuales (un collage utilizando imágenes de diversos medios de comunicación) sobre la violencia leída desde tres ejes, trabajadas en las sesiones de clases con los/as profesores/as Claudio Duarte, Inés Castro y Elisa Niño:

Violencia de género en la pareja y hacia las mujeres

Violencia de género, racismo y migración

Violencia, masculinidades y juventudes

A continuación, se presentan 10 de los 35 trabajos entregados:


Por Laura Núñez:


Por Natalia Jofré:

 


Por María José Acuña:


Por Javiera Carrasco:


Por Yasna Carrasco:


Por Katherine Valencia:


Por Karin Zuñiga:


Por Javiera Cornejo:


Por María José Barrios:


Por Verónica Faúndez:

“Metodologías de Intervención en Violencia de Género”

La temática fue abordada por el académico Roberto Celedón, quién compartió su experiencia como psicólogo y terapeuta, en el Diplomado de Género y Violencia.

 

El martes 18 de junio, se realizó nuevamente una cátedra del Diplomado de extensión Género y Violencia. La jornada se llevo a cabo en el Aulario A del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile y fue dirigida por Roberto Celedón, psicólogo de la Universidad Diego Portales y post-título en Terapia Familiar del Instituto Chileno de Terapia Familiar (ICHTF). Uno de los objetivos de la clase fue mostrar las distintas metodologías de trabajo en la intervención en torno a violencia de género.

Al comenzar su exposición, el profesor y Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile, revisó los contenidos vistos en su lección anterior “Masculinidades y violencia de género”,  profundizando en el trabajo con hombres agresores. El académico entregó elementos teóricos para realizar un trabajo práctico y efectivo en torno a la intervención desde la mirada de género, dando a conocer distintos enfoques para abordar dichos temas, desde una postura reflexiva que permita problematizar, entregar información y plantear alternativas.

Según el docente “fue una clase muy participativa, al igual que la jornada anterior. Quise mostrar la complejidad en relación a la metodología de trabajo con la temática de violencia, particularmente lo que ha sido mi aprendizaje de la experiencia en grupos con hombres y con perspectiva de género. También exponer el componente relacional de la agresión, ya que existen muchos programas que trabajan con víctimas,  adolescentes y hombres agresores, sin embargo estos son los mismos sujetos familiares. Hemos tenido una política pública que da más bien respuestas particulares, fragmentadas y no políticas que integren en el trabajo coordinado y en red con los distintos dispositivos“.

Posteriormente agregó “hay una política pública que no trabaja con familia. Por un lado se feminiza, los hombres no se incluyen dentro de los programas que tienen que trabajar con la familia o la vivencia de los niños. Y por otro lado hombres que pueden agredir con el lugar que ocupan,  por ejemplo situarse como proveedor principal y dejar el proceso reparatorio a cargo de sus parejas. Son actos que no incluyen sus opiniones y perpetúan un enfoque tradicional de lo que se entiende por género, dejando el cuidado y la corresponsabilidad puesto en la mujer. Entonces, no hay trasformaciones reales en las dinámicas, si los programas sicosociales no integran a los hombres en estos dispositivos”.

¡Despierta Raimundo, despierta!

 

Finalmente señaló “la importancia de tener perspectiva de género en la intervención con los hombres agresores, es bajar los indicadores de reincidencia en la agresión. Hay que trabajar más allá de la posición de las víctimas, ellos deben lograr ver a la otra persona y eso es muy difícil. Un ejemplo es el  video en que a pesar de que un hombre vivenció la condición de su pareja, no era capaz de despertar, de hacer un cambio o transformación.  Porque es difícil cambiar, los hombres tenemos que renunciar a privilegios, a poder y no estamos dispuestos a conectarnos emocionalmente con una historia, porque no solamente no sabemos cambiar, sino que le debemos respuesta a las otras generaciones, a lo que es culturalmente permitido o la valoración que tengan mis compañeros y compañeras, amigas/os”.

“Violencia sexual institucional: mujeres en dictadura y política de reparación”

La académica Svenska Arensburg, realizó una clase sobre el lugar del testimonio de las mujeres en dictadura, respecto a la violencia sexual institucional y sus políticas reparatorias, como parte del Diplomado Género y Violencia

 

El martes 11 de julio se llevó a cabo una nueva cátedra del Diplomado Género y Violencia, en el Campus Juan Gómez Milla de la Universidad de Chile. En esta ocasión Svenska Arensburg, Psicóloga de la Universidad Diego Portales y Dra. en Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona, España. Abordó desde una perspectiva feminista, la relación entre género y derechos humanos, analizando la violencia sexual: una expresión de la violencia de género.

En la jornada se mostraron datos sobre los atentados sexuales, en que se muestra una clara direccionalidad hacia las mujeres. Un 79% de los casos van dirigidos a ellas y el 81% de ellos a menores de 19 años (CANVAS). Además la profesora mostró uno de los momentos más crudos en la historia de Chile, la dictadura militar y la tortura dirigida especialmente hacia las mujeres, entendiendo ésta como un castigo realizado por el acto de información, mientras que el abuso sexual puede ser independiente, por ejemplo un guardia que vigila a una detenida y la abusa sexualmente.

Para la  Corporación Humanas (2004) la violencia sexual se entiende como tortura bajo el contexto político y conceptual chileno. En Argentina, el crimen sexual se relaciona con el concepto de terrorismo de estado. Autoras como Carole Sheffield hablarán de terrorismo sexual, cuando la violencia sexual se utiliza como arma de guerra. La profesora a cargo, expuso que desde la regulación jurídica en Chile, el juzgamiento de estas situaciones de violencia es prácticamente imposible y sobre la reparación, existen nudos críticos como la descalificación de los fenómenos y la victimización de los dispositivos, que dificultan la justicia para las sobrevivientes.

Según la académica: “me pareció que había mucho interés en el abordaje del tema, en un momento me preocupé porque veía caras asustadas. Yo sé que es un tema difícil y la agresión sexual es compleja de abordar y de escuchar, pero creo que se comprendió el sentido de trabajar en la materia. Habían preocupaciones importantes, ligadas al trabajo de cada una de las estudiantes, sobre cómo enfrentar a personas que han vivido situaciones de violencia sexual, cómo hacer este trabajo de contención y cuáles son las dificultades que tienen las personas que han investigado estos asuntos”.

Finalmente declaró: “me parecieron súper interesantes las preguntas que se hicieron, se logró el objetivo de mostrar que cuando uno se acerca al estudio de la violencia sexual, no necesariamente se está acercando desde una perspectiva de género. Logramos trabajar en la clase la importancia de incorporar la perspectiva de género y la particularidad de la situación de las mujeres, respecto de la violencia sexual, sobre todo la preocupación de la vigencia de ese problema hoy en día“.

Modelos de desarrollo: aproximaciones desde la perspectiva de género

Las clases realizadas por la socióloga Lorena Armijo, abordaron desde la mirada de género, los distintos modelos de desarrollo en Chile, como parte del diplomado Semipresencial “Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas” .

 

El día viernes 7 y sábado 8 de julio, se realizó una nueva jornada del diplomado Semipresencial “Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas”, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. La actividad fue dirigida por Lorena Armijo Garrido, Socióloga y Magíster en Gobierno de la Universidad de Chile y Doctora en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

En la cátedra del día viernes, se hizo una revisión histórica de los modelos de desarrollo en Chile, analizando políticamente sucesos como la dictadura militar y su efecto en las políticas sociales. Desde ese periodo hasta la actualidad, la escuela neoliberal ha influido en las políticas de desarrollo. Si bien en la década de los noventa el modelo se centró en disminuir la extrema pobreza, hoy surge la necesidad de generar condiciones mas igualitarias frente a la desigualdad existente.

Durante la clase se estudió críticamente las políticas públicas asistencialistas, centradas en las condiciones materiales y sobre todo la invisibilización de la mujer en el desarrollo.  Durante los años 50, las políticas dirigidas hacia la mujer se enfocaron en la atención médica preventiva vinculadas al rol de madre. En los 70 la mujer era vista como trabajadora, madre y ciudadana y sólo 10 años después será incluida en los programas de empleo. Desde una perspectiva ideológica se ha mantenido a la mujer en su rol tradicional.

La socióloga Lorena Armijo señaló :”las estudiantes pudieron entender y asumir no solamente un conocimiento teórico, académico, sino un compromiso político que ellas tienen con la cuestión de género, con la reivindicación de derechos de la ciudadanía, de la mujer y de los hombres”.

Posteriormente, el día sábado se realizaron actividades en que las estudiantes pudieron aplicar lo aprendido, analizando políticas relativas a maternidad y conversando acerca de la economía de cuidado, en que mayoritariamente las mujeres deben soportar la carga emocional, costos económicos, entre otros por realizar dichas tareas. Finalmente las asistentes desarrollaron una planificación de mejoramiento de la atención domiciliaria para personas con dependencia severa. En que aplicaron los contenidos desde una visión de género a la planificación de políticas sociales.

Según la profesora “me parece que las alumnas pudieron ver esta mirada a lo largo del tiempo y saber cuáles son las preocupaciones actuales y los alcances que han tenido los distintos modelos de desarrollo y la planificación de género,  en situaciones contingentes como la cuestión del cuidado. Las estudiantes fueron muy activas en su participación, quedé muy satisfecha con el grupo y la relación que tuve con ellas”.

Para terminar la docente destacó: “particularmente cuando abordamos la problemática del cuidado, vemos esta transición, donde las estudiantes se hacen muy cargo de que hombres y mujeres tenemos que hacernos cargo de ser capaces de cambiar estas relaciones de género. Quedé muy contenta y le agradezco mucho al diplomado”.

“Violencia de género desde la migración y el racismo”

Elisa Niño, psicóloga e investigadora del Centro de Estudio de Género, realizó una clase sobre violencia de género mirada desde la migración y el racismo, como parte del Diplomado Género y Violencia

 

El martes 4 de julio, se realizó la cátedra de Elisa Niño Vázquez, Psicóloga Social de la Universidad Mexicana y Magíster en Estudios de Género y Cultura de la Universidad de Chile. Quien abordó la violencia de género haciendo un análisis desde la migración y el racismo. Desde su posición como académica, migrante y activista, analizó la situación de la migración en Chile desde una perspectiva teórica y política. La cátedra se realizó en el Aulario A del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, como parte del Diplomado Género y Violencia.

Dentro de las teorías abordadas en la clase, se encuentra la idea de heridas coloniales que aborda la académica Maria Emilia Tijoux. En su texto “Inmigrantes en Chile ni afuera ni adentro”, la socióloga narra cómo la colonización fue promovida por intelectuales como Benjamín Vicuña Mackena y Vicente Pérez Rosales en el siglo XIX, quienes para “mejorar la raza” favorecieron un blanqueamiento europeo mediante el genocidio y el racismo. Esta idea de Civilización/vs Barbarie, heredada de la conquista y colonia, se mantuvo durante el siglo XX dónde se realizó la Chilenización de Arica y Tarapacá. Posteriormente en 1975, se elaboró el Decreto Ley de Extranjería, en defensa de la nación y basado en la Ley de Seguridad Interior del estado, que aún mantiene una orientación policial. En ese contexto Tijoux señala que “el racismo de estado opera dejando morir o dejando vivir, desechando sus cuerpos inservibles”.

Bajo esta línea, Elisa Niño se refirió a las “sociedades bulímicas”, aquellas en que se devora a las personas migrantes, se las vomita y vuelve a tragar. Manifestaciones de aquello es la racialización de trabajos precarios, la trata de personas, la prostitución y la discriminación, muestras claras de dicha violencia. Desde la visión de género, la investigadora señaló que en el caso de las mujeres migrantes, ellas deben luchar contra estereotipos culturales basados en la xenofobia. Por ejemplo la hipersexualización afrodescendiente o que las mujeres chilenas piensen que “las extranjeras les van a quitar el marido”. Además un fenómeno importante para la académica, es la feminización de la migración, en que la reproducción y explotación de las desigualdades de género se ven potenciadas en el marco del capitalismo.

Otro de los aspectos revisados en la jornada es cómo el sistema de migración resulta rentable. Para la investigadora del CIEG la migración es parte del ordenamiento social del mundo y funciona como un dispositivo global, en que se teme a la “pobreza de afuera” reforzando las fronteras-seguridad nación y estado-nación. Por lo que mientras más se rigidiza una frontera, más es la violencia que se ejerce. Fronteras imaginarias que también operan en la mente de las personas, un caso común es culpar a los y las sujetos migrantes del  colapso del sistema público de salud y mirarlos como un problema social. Para la activista de organizaciones de inmigrantes, le pareció positivo que varias de las personas asistentes, pudieran hacer cruces entre el género y la migración, dos temas que se ven cruzados por jerarquías y de forma opuestos en la contrucción de un “otro”. Finalmente se realizó una intervención en que se mostraban cuerpos femeninos desnudos con la frase: ¿podrías decir en qué país nacieron?

En la jornada se dio un intenso debate en torno a la temática, en base a ello la docente indica: “me pareció interesante que se presentaran opiniones distintas, percepciones diferentes de la violencia hacia la migración. Tener estas visiones distintas en juego dentro de la clase permite ver también cómo es el panorama en términos generales. Hay que hacer ejercicios constantes por identificar, re mirar, cuestionarse, porque efectivamente se ha normalizado tanto que en una primera lectura no siemre se pueden encontrar esas claves de violencia. Se generaron algunos momentos de tensión en  algunas de las opiniones, de desencuentros totalmente, que siempre es positivo para ir abriendo el hable, más en un diplomado de violencia. Es importante que pongamos nuestras  la palabras en la mesa y que con esas palabras podamos construir una intersubjetividad para mirar el tema, uno que amerita tanto en este caso como es la migración”.