Estudiantes del Diplomado de Extensión Género y Violencia, analizan la relación entre violencia de género y música.

Los/as estudiantes del Diplomado de Extensión Género y Violencia, realizaron un análisis de distintos videos musicales para ver cómo se (re) produce la violencia de género. Además, crearon una lista de reproducción con canciones que realizan una crítica a la violencia de género, o que simplemente no transmiten este tipo de violencia en sus contenidos.

Puedes encontrar la lista en las siguientes plataformas:

Youtube: https://www.youtube.com/playlist?list=PLkQq_E13QXus_M8JPe9E3YwCEzbsVHfMM

Spotify: Estudiantes diplomado género y violencia 2018

Destacamos los análisis de las estudiantes Constanza Godoy y Constanza Canepa, los que pueden leer a continuación.

 

“El falo manda”

Por Constanza Godoy

Por fin, tal como menciona Wolf (1990) “al cabo de un largo silencio, las mujeres salieron a la calle” (p.13), enseñándonos a cuestionar aquellas imposiciones hegemónicas a las que nos hemos visto todxs por culpa del sistema patriarcal. “Cada vez, más mujeres empiezan a pensar que no se trata de que estén neuróticas y solas, sino que hay algo muy importante que está en juego, algo implícito en la relación entre la belleza femenina y la liberación de la mujer” (íbid.).

El cuerpo, según Enguix (2012) es un “vehiculador de discursos que nos hablan de lo individual, lo social y lo simbólico” (p.148). El orden social que se encuentra enlazado al cuerpo es el sexo. De este modo, “los cuerpos, en tanto construcciones sociohistóricas informan y son informados por las distintas configuraciones del sistema simbólico sexo/género/sexualidad vehiculando y perfomando identidades” (Enguix, 2012, p.149)

Sería interesante, poder liberar aquel cuerpo normado de aquellos cánones estrictos, pero en realidad que “levante la mano” aquel/lla que no ha “deseado ser” como ese/a sujeto/a “perfecto” que nos han enseñado desde la infancia hasta ahora (actualidad), y que han publicitado en los medios de comunicación. Pero, vamos, démosle o “dale a tu cuerpo alegría Macarena, que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena, dale a tu cuerpo alegría Macarena, eh… Macarena, ah” (Los Del Río, 1993). No obstante, ese darle alegría a tu cuerpo y cosa buena, no es tan sencillo como lo cantan Los Del Río.

En un sistema patriarcal, esa alegría y cosa buena se ha encontrado inmersa bajo una valoración y aprobación de un otro, que durante siglos, décadas, etc. ha sido y es hombre. Ese hombre se ha encargado de definir la manera en la que debemos regir(nos) en el mundo y cómo debemos movernos/comportarnos, es decir, lo que es políticamente correcto de hacer. Básicamente, “somos su chica, y su razón”, y, por tanto, Macarena se debe encargar siempre de darle alegría y cosa buena a “su hombre” a través de su cuerpo.

Durante décadas se ha perpetuado un ideal de cuerpo perfecto, el cual se encuentra sometido a un sinnúmero de cánones de bellezas y roles de género cargados de violencia de género. En este sentido, en las canciones elegidas “Mi chica es la razón” y “Nos vas a brindar honor” de la película Mulán se caracteriza detalladamente la manera en la que el cuerpo del hombre y la mujer deben comportarse en la sociedad.

En el caso de la mujer ser: “Un primor, en cuán los muchachos peleen por ti”, “debe ser especial, calmada, obediente, muy servicial, gusto fino y figura ideal…” (Mulán, 1998), obviamente heterosexual. Es necesario, “que tenga un pálido color, y brillo en su mirar” (Mulán, 1998), es primordial que deba “de admirar la fuerza y su valor” –y mejor aún si es uniformado, ya que de manera inmediata ‘se/nos enamora/mos’–. Este punto, es bastante importante, ya que se hace hincapié en la canción “mi chica es la razón” en que las mujeres DEBEN admirar al hombre, y nunca dudar que es un gran ejemplar. Por otro lado, no hay relevancia si es “desaliñada” –como indican– mientras sepa cocinar “res, pollo y puerco”.

Por ende, las mujeres son consideradas: “perlas, que cuidar, sus destinos pronto van a cambiar, muñequitas hechas para amar, dignas de un aparador” (Nos vas a brindar honor, Mulán, 1998). Es decir, las mujeres bajo esta masculinidad hegemónica, “construida, legitimada y reproducida” (Madrigal, 2010, p.3), son consideradas inferiores, débil, suaves perlas que se deben cuidar. Y, los hombres son configurados bajo una lógica de gobernante, con poder absoluto, duros e infinitos.

Llama la atención el hincapié que se realiza en la canción a la delgadez, (Nos va a brindar honor, Mulan, 1998), las mujeres “mayores” a Mulán recalcan la necesidad de tener “una figura ideal” –un cuerpo extremadamente delgado–, y para ello someten a ésta a telas que adelgazan aún más su cuerpo. Básicamente, el tener y mantener un cuerpo delgado otorga la categoría “buen partido”, ¿para quién? Claro, para el hombre. En este sentido, “las mujeres se percibían a sí mismas, en cómo los hombres percibían a las mujeres y, también, en cómo los hombres se percibían a sí mismos” (Amar, 2013, p.72).

La delgadez, siempre ha sido sinónimo de belleza, y de “cuerpo ideal”, inclusive en los artículos de belleza de la época en Chile se describían las proporciones que debe tener el cuerpo de la mujer: “el ideal en una mujer es una estatura de 5 pies, 5 pulgadas de alto, 138 libras de peso, 27 pulgadas de cintura, 24 pulgadas de busto, medido por debajo de los brazos, y 43 medido por encima de ellos” (Revista Familia en Amar, 2013, p.74). Prácticamente, 62 kilos máximo, “un cuerpo que cada vez se encuentre más cercano a la delgadez”, es un cuerpo saludable, nadie según Álvarez (2013) “quiere ser la gorda, porque ser gorda es lo peor que te puede pasar” (p.36).

En esta misma canción, el espacio en el que se desarrolla es China, período en que los Hunos atacaban el Imperio. Se distingue en el video la preparación de un evento considerado “solemne”, donde la mujer cambia de lo ‘feo’ a lo considerado ‘perfecto’, es decir, “quitar lo feo, para ser un primor” (Nos vas a brindar honor, Mulán, 1998), con el fin que la casamentera le brinde un esposo. Esta situación era considerada “la mejor oferta” para brindar honor a la familia y al padre.

Por otro lado, se caracteriza a los hombres como: sujetos que deben “servir al Imperio, con armas”, es decir, servir al Estado, ser uniformado, “con fuerza y gran valor”, varonil en todos los aspectos, inclusive en el modo de hablar, ya que eso “va a emocionarla” (Mi chica es la razón, Mulán, 1998), y ser heterosexual. En la sociedad el debate sobre la masculinidad ronda sobre un ser hombre: “ojalá sin rasgos ‘femeninos’, no ser niño o infantil, y por su puesto no ser homosexual” (Apuntes). Además, este hombre “macho” debe estar constantemente haciéndose respetar, ¿y cómo? a través del uso de la violencia. Este “hacerse respetar”, es entendido o interpretado como una demostración de su masculinidad ante sus pares. Sobre todo, entre hombres, pues según Madrigal (2010) existe una relación dispar entre ellos, donde la violencia juega un rol primordial en la necesidad de “probar y probarse continuamente que se es hombre” (p.2).

En este sentido, sabemos que existen diversas concepciones y formas de ser hombre, pero tal como nos señala Connell (1997) no todas son reconocidas o aceptadas de la misma forma. Éstas, reproducen y generan patrones de subordinación y dominación. Por ende, según Connell (1997) se debe también reconocer las relaciones “entre diferentes tipos de masculinidades”. Por ejemplo, en el video de la canción “mi chica es la razón” se pude vislumbrar como se cuestiona, mediante el uso de la mofa la ‘masculinidad viril y heterosexual’ que tiene el informante del Emperador. Básicamente, ante la mirada de los otros soldados, es cuestionable que el sujeto tenga una pareja –mujer– que lo esté esperando durante tantos años.

Ahora bien, en ambas canciones –“Nos vas a brindar honor” y “Mi chica es la razón”–, la heterosexualidad de los sujetos es incuestionable. Básicamente, esta situación se debe al proceso de sociabilización del género, donde hombres y mujeres incorporan creencias, valores, etc. que no permite la homosexualidad. En el caso de Mulán o a las demás mujeres nunca se les pregunta su orientación sexual, se les consideran heterosexuales, y no se duda de ello, por lo que cumplir con su destino –casarse y tener hijos– es un hecho. En el caso de los hombres, pasa lo mismo, éstos cantan con muchísimo entusiasmo y euforia que su chica es la motivación por la que luchan, su heterosexualidad se exalta en toda la canción. Sobre todo, los beneficios que le trae este hecho con las mujeres.

También, las dinámicas que se evidencian en ambas canciones, se refieren a roles de género establecidas: “mujeres-hijos” y “hombre-guerra”. “Servimos al Imperio que a los Hunos va a vencer con armas el varón, con hijos la mujer.” (Nos vas a brindar honor, Mulán, 1998). Podemos ver, como las mujeres no cuestionan aquella situación y su ‘destino’ de procrear. Y, el “placer falocéntrico, obsesión por logros y éxitos” (Madrigal, 2010, p.3) que les brinda a los hombres servir al Imperio a través de la guerra.

Por otro lado, en la canción ‘mi chica es la razón’ podemos dar cuenta como Mulán se encuentra personificando a un joven guerrero, es decir, no está cumpliendo con su rol de género tradicional. En este sentido, ¿aquella situación la hace una mujer transgresora?

Considero, que sí, pero entrecomillas, puesto que para la época claramente, la hace una mujer transgresora. Pero, también como nos menciona Mendoza (2010) aquella situación la convierte en una cómplice del sistema de género patriarcal, ya que no cuestiona las normas de género prestablecidas, sino más bien las refuerza, porque para poder formar parte del ejército tuvo que: hipermasculinazar su manera de ser y comportarse.

De acuerdo con Connell (1997) la masculinidad no existe fuera de un sistema de relaciones de género. La masculinidad, “da cuenta del sistema patriarcal, del poder que se ejerce de manera sistemática y estructural por el colectivo denominado ‘hombres’” (Cruz, 2005, p.22). De este modo, este orden/poder/dominación masculina se ve reflejado en la cultura, y en las dinámicas sociales.

No obstante, “no es difícil escuchar comentarios acerca de que los roles e identidades tradicionales han quedado en el pasado, que ahora la mujer sumisa y el hombre macho son parte de la historia” (Cruz, 2005, pp. 21-22). Pero ¿realmente quedaron en el pasado, y son parte de la historia?

Según, la encuesta IMAGES (2012) existe (aún) un orden de género, siendo muy inequitativo entre las relaciones de hombre y mujeres, sobre todo en el hogar. En donde, la mujer continúa recibiendo la mayor carga en las labores domésticas. Por tanto, no es del todo correcto afirmar que los roles e identidades de género son cosa del pasado. A su vez, “se encontró también en la Encuesta IMAGES una alta prevalencia de actitudes y opiniones homofóbicas en los países latinoamericanos, especialmente en el contexto de Chile” (IMAGES, 2012, p.10).

Toda evidencia expuesta demuestra la violencia de género presente en ambas canciones, y la situación gravísima de que sean emitidas en películas dirigidas a un público masivo. Esta situación, tan sólo nos enseña y perpetúa estereotipos y roles de género conservadores asociados al cuerpo de la mujer y del hombre. Sin embargo, considero que el abolir ambas o todas las canciones Disney no sería la solución, sino más bien una solución “parche” ante un fenómeno muchísimo más grande.

Mi respuesta ante este problema sería más bien evidenciar, indicar y reparar la situación. Considero de vital importancia evidenciar el error y la violencia que contiene, en vez de ‘sacarla de raíz’, sino ¿cómo es posible el transformar la realidad?

En particular, creo que el uso de la educación juega un rol fundamental en el proceso de la concientización de una sociedad, y bajo aquella perspectiva, es que abolir algo, sin exponer el por qué de aquello, no es la mejor opción. Para lograr aquel objetivo, enfatizo la necesidad de utilizar un método de aprendizajes compartidos, es decir, “la posibilidad de un ejercicio de lucha material y también subjetiva contra la enajenación, contra la mercantilización de nuestras vidas, la privatización de nuestros deseos, la domesticación de nuestros cuerpos, la negación de sistemática de nuestros sueños” (Korol, 2007, p.16). La idea, es mostrar nuestra indignación frente a canciones que tan sólo se encargan de perpetuar un sistema de opresión, no tan sólo para las mujeres, sino también para las diversidades. Cabe decir, esta educación o aprendizaje compartidos, resultará en el compromiso necesario, tal como índice Freire (1970) de una acción transformadora-liberadora.

En este sentido, se hace necesario que esta perspectiva sea considera –con posibilidades de modificación–, pues la clave siempre estará, según Korol (2007) en una pedagogía popular feminista que permita de manera colectiva exponer aquellas experiencias de resistencia, y de denuncia de toda práctica que ejerza dominio sobre un sujetx.

Bajo esta lógica, no habrá necesidad en pensar en abolir o permitir que alguna canción circule con contenidos violentos en la sociedad, puesto que se aspira o aspiro –quizás de manera ingenua– a que siempre exista un diálogo entre las partes con el fin de mejorar aquellas instancias de denuncia.

Por último, la canción que considero que se encuentra ‘libre’ de violencia de género, es de la película el viaje de Chihiro “Always with me”. Ésta, nos invita a que “tus sueños vuelen, y jamás permitir que se esfumen” (Viaje de Chihiro, 2001), a no dejarnos influenciar por los demás, puesto lo hermoso y radiante brilla dentro de nosotros, en nuestro interior, y no en las cosas externas.

A su vez, me parece tan enriquecedor, la conexión que brinda la canción entre el cuerpo y la naturaleza, como son parte de uno solo y se conectan. Es decir, el sujeto se configura y redefine también a través de su contacto con la naturaleza, con el territorio, los cuales se encargan de demostrarnos que la vida va más allá, no se termina con la muerte, sino más bien es un continuo ciclo que nos permite obtener diversas significaciones y configuraciones propias del lugar.

Bibliografía

Apuntes de clases (29 de agosto) Masculinidades y violencia de género. Claudio Duarte.

Amar, M. (2013) La belleza femenina en la revista Familia 1910-1940. En Montecino, S. y Franch, C. Cuerpos Domesticidades y género. Ecos de la alimentación en Chile. Colección Género, Cultura y Sociedad. CIEG, Universidad de Chile. Santiago, Chile.

Connell, R.W. (1997) “La organización social de la masculinidad” En: Valdés T y J. Olavarría (Eds) Masculinidad/es: Poder y Crisis, ISIS Internacional / FLACSO-Chile, Santiago.

Cruz, S. (2005) La masculinidad y diversidad sexual. En Revista Internacional de estudios sobre masculinidades La Manzana. Un horizonte para caminar. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Vol.1, nº1. Enero-Mayo.

El Viaje de Chihiro (2001). Itsumo Nando Demo o Always whit me. Letra al español. Revisado en: www.youtube.com/watch?v=ttPiQU3apgc

Enguix, B. (2012) Cultivando cuerpos, modelando masculinidades. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares; vol. LXVII, nº1, pp.147-180, enero-junio 2012, ISSN: 0034-7981, elSSN: 1988-8457.

Freire, P. (1970). “Pedagogía del oprimido”. Madrid: Siglo XXI.

Korol, C., & Pañuelos en Rebeldía (Organization). (2007). Hacia una pedagogía feminista: Géneros y educación popular : Pañuelos en Rebeldía. Buenos Aires: Editorial El Colectivo.

Madrigal, L. (2010) “Los hombres asumimos nuestra responsabilidad. Las Masculinidades en la prevención de la Violencia de Género”

Mendoza, Breny (2010) “La epistemología del sur, la colonialidad del género y el feminismo latinoamericano.” En: Aproximaciones críticas a las prácticas teórico- políticas del feminismo latinoamericano. Yuderkys Espinosa Miñoso (coord). Ed. En la Frontera. Buenos Aires

Mulán (1998) Mi chica es la razón. Revisado en: www.youtube.com/watch?v=Eb48k-LAJy0

Mulán (1998) Nos vas a brindar honor. Revisado en: www.youtube.com/watch?v=-MP_qBg2zrE

Wolf, N. (1990) El mito de la belleza. Colección Reflexiones.

 

 

 

“Animals” de Maroon 5

Por Constanza Canepa

Canción elegida: Animals – Maroon 5.
Link del video: www.youtube.com/watch?v=qpgTC9MDx1o/
Letra en inglés: www.azlyrics.com/ … maroon5/animals.html
Letra en español: www.musica.com/letras.asp?letra=2193013

En relación a la construcción de identidades de género en el video musical analizado, se observa a un hombre –vocalista de la banda- que aparece trabajando en una carnicería y a la mujer protagonista del mismo que emerge como consumidora en tal. Aquí es donde ambos tienen su primer contacto que es de carácter indirecto, pues no socializan entre ellos. Sin embargo, al vocalista le causa interés la mujer y comienza a desarrollar una lógica de seducción mediante la idea de conquista, que en realidad no es más que el ejercicio de actos de acoso hacia ella. Lo anteriormente descrito se despliega durante todo el video musical, en el cual el hombre aparece en una pieza oscura desarrollando fotografías de esta mujer, obsesionado con la misma, luego comienza a seguirla y finalmente intenta abordarla. Luego –al ser rechazado por ella- persiste en su conducta violenta, pues fantasea sexualmente con la mujer, fantasías en las cuales aparecen ambos desnudos bañados en sangre realizando actos de carácter sexual.

En cuanto a las acciones de los protagonistas del video, cabe destacar que la mujer llama la atención del hombre solo por su apariencia física y durante todo el video simplemente camina, está acostada, duerme, acude a comprar o sale de fiesta. En adición, la mujer aparece en todas las tomas con poca ropa o desnuda, no existe ninguna escena que no se enfoque en resaltar su físico desde una óptica sexualizada, por lo que podemos percibir un elemento de objetivación hacia ella. Esta fuerte objetivización se simboliza también en el video cuando el hombre aparece entre pedazos de carne cantando acerca de realizar actos de carácter sexual con ella. Por otra parte, en cuanto al aspecto físico de la mujer que aparece en el video, podríamos decir que obedece perfectamente al concepto de “la mujer”(1) según los estereotipos de género construidos por la sociedad patriarcal de occidente, pues ella es alta, rubia, delgada, heterosexual, atractiva, etc.

Por su parte, el hombre protagonista del video despliega un rol de cazador, quien busca conquistar a la mujer que allí aparece, reproduciendo y normalizando actos de acoso sexual. Para simbolizar aquello, su trabajo en la carnicería resulta crucial, pues allí juega con trozos de carne mientras canta cuestiones como: “Nena, voy a aprovecharme de ti esta noche/Te capturaré, te comeré viva/ Como animales, animales/Como animales”, o “Te despedazo por completo/Pero me siento tan drogado cuando estoy dentro de ti”, posteriormente golpeando los estos trozos de carne y exhibiendo una risa perturbadora. Las conductas desplegadas por él se presentan mediante una imagen viril y en sus actuaciones se observa una fuerte construcción de las masculinidades en torno al falo, mostrando a un hombre hipersexualizado y procreador desde la lógica de su capacidad penetrativa(2). Dicha construcción transmite un mensaje desde el punto de vista de las masculinidades que normaliza este tipo de conductas y otras similares como la cultura de la violación, pues “Si consideramos que la masculinidad posee como uno de sus ejes centrales de construcción la competencia con otros, el intento de vencer y conquistar, la capacidad de ejercer dominio y la necesidad – y urgencia- de mostrarse siempre activo y poderoso, las violencias se vuelven posibilidad de primer orden en tanto relación social (…)”(3).

Asimismo, en cuanto a los espacios destinados a las mujeres y a hombres en el video, como bien fue señalado con anterioridad, podemos observar que el espacio que abarca vocalista de la banda es el de un cazador, se observa en un rol activo, mientras que la mujer aparece solamente caminando y en otras actitudes pasivas. Así el video plantea la seducción como una situación en que la iniciativa nace plenamente del hombre mientras que se muestra a la mujer como una persona desprevenida, inocente y pasiva. En adición, ella se observa siempre como protagonista desde el punto de vista de imagen, no obstante siempre realizando estas conductas que podríamos denominar pasivas, contemplándose así el binomio que estrictamente divide los géneros y perpetra la desigualdad entre los mismos. Todos estos mensajes se desenvuelven en términos androcéntricos, en virtud del cual las mujeres somos definidas por nuestra relación con los hombres(4). El mensaje transmitido es preocupante, pues manifiesta que ella es claramente el “objeto a conquistar”. De esta forma se establecen estereotipos de género fijos, lo cual es sumamente perjudicial, pues como bien sabemos “la categoría género permite delimitar con mayor claridad y precisión cómo la diferencia cobra la dimensión de desigualdad”, que hace posible conformar una relación de jerarquía y poder.

En cuanto a la existencia de violencia de género tanto en el video como letra elegidas, sabemos que la violencia de género son aquellos mecanismos que perpetúan la posición subordinada de las mujeres en el orden patriarcal que aún predomina en nuestra cultura(5). Dicha forma de violencia es manifiesta en los elementos objeto de análisis, pues en el video vemos como el agresor expresa mediante su conducta que pretende apropiarse del cuerpo femenino en un espacio abierto, público y lo hace porque debe demostrar que puede(6), normalizando una conducta de violencia hacia la mujer y la misma cultura de la violación, articulando un mensaje de jerarquía y poder sobre la misma y hablándole a la masculinidad. Lo anterior, expresa y respalda la tesis feminista fundamental de que los crímenes sexuales no son obra de desviados individuales, enfermos mentales o anomalías sociales, sino expresiones de una estructura simbólica profunda que organiza nuestros actos y nuestras fantasías y les confiere intangibilidad. En otras palabras: el agresor y la colectividad comparten el imaginario de género (…)”(7).

Pues bien, del video se observa un claro intento de ejercicio de una relación de poder del hombre hacia la mujer en este caso en la esfera pública, cuyo contenido pareciera normalizado socialmente y legitimado por comportamientos y estereotipos de género, donde se considera como válido ejercer dominio y opresión hacia las mujeres, llegando a utilizar formas de humillación, violencias psicológicas, sexual, y recta con el fin de resolver conflictos tramados por las relaciones de género(8). Este tipo de mensajes resulta gravemente perjudicial, ya que el género y la sexualidad constituyen “símbolos o construcciones culturales, por lo que dichos conceptos son por lo tanto materia de interpretación y análisis simbólico(9).”

Se percibe también violencia de género en la letra de la canción analizada pues este hombre, quien cree que está intentando seducir en realidad está acosando a una mujer, lo que se advierte mediante el lenguaje inapropiado y violento que utiliza, al señalar -a modo de ejemplo-: “Tal vez pienses que puedes esconderte/Puedo oler tu aroma a kilómetros/Como animales, animales/Como animales”, “Eres como una droga que me está matando/Te despedazo por completo/Pero me siento tan drogado cuando estoy dentro de ti”, “Sí, puedes empezar de nuevo/ Puedes correr libremente/ Puedes encontrar otro pez en el mar/ Puedes fingir que significó algo/Pero no puedes estar lejos de mí”.

Así, podemos percibir la existencia de violencia de género latente en este video y en la letra musical analizados, que normaliza el acoso hacia las mujeres, lo que es extremadamente peligroso y nocivo, sobre todo considerando que esta banda es seguida principalmente por jóvenes. Todo lo anterior resulta preocupante si además consideramos que cuando hablamos de violencia de género hablamos de una construcción desde la esfera cultural consecuencia de un proceso de simbolización(10), lo que sucede precisamente en este caso de forma desafortunada por decir lo menos.

En el caso de los videos musicales y canciones, estos también nos transmiten mensajes relacionados con el sexismo y la violencia de género, mediante sus símbolos y contenidos tanto explícitos como implícitos. Ahora bien, sin perjuicio de que considero que es sumamente importante minimizar y a la larga derogar este tipo de mensajes, creo que en relación con los videos musicales y canciones, esto debe realizarse mediante un proceso progresivo de concientización, ya que considero que simplemente abolir sin reflexionar y concientizar acerca de por qué estamos dejando de lado este tipo de mensajes no permitiría un cambio cultural profundo y del todo efecto. Esto, porque considero fundamental que entendamos realmente por qué estos mensajes son nocivos para todas y todos y por qué es esencial que comencemos a cambiar la forma en que nos comunicamos y relacionamos. En adición, al ser estos materiales proporcionados a las personas con objeto de entretener, considero que proceder simplemente a abolir estos materiales – a diferencia de los textos escolares que tienen como objetivo educar- podría ser percibido como una forma de censurar un contenido –desgraciadamente- normalizado entre las personas, por lo que considero que no tendría a largo plazo los efectos deseados, los que son – desde mi punto de vista- no solamente evitar la circulación de este tipo de material en aras de combatir la violencia de género, sino que también lograr que como sociedad toda seamos conscientes de que no queremos perpetrar este tipo de mensajes generadores de desigualdad y violencia. Entonces y dado que nuestra sociedad es extremadamente patriarcal, considero que un proceso es necesario para cumplir real y efectivamente el fin.

En virtud de lo anterior, considero que este tipo de videos y canciones deberían sin duda sujetarse a algún tipo de regulación, puesto que evidentemente vulneran el concepto de violencia de género definido por organismos internacionales, pues según la ONU se entiende por violencia sexista contra las mujeres aquellos mecanismos que perpetúan la posición subordinada de las mujeres en el orden patriarcal que aún predomina en nuestra cultura. Incorporando así en este concepto la dimensión que comprende que el trasfondo de la violencia de género está ligada con la estructura del patriarcado, reconociendo la necesidad de salir de este modelo(11).

Así las cosas, se me ocurre a modo de ejemplo proponer una regulación que obligue a dichos contenidos audiovisuales y canciones a tener un mensaje inicial que evidenciara la existencia de violencia de género en sus contenido y cómo esta se grafica en los mismos. Por otra parte, y ligado con lo señalado en los párrafos precedentes, considero que como sociedad debemos cumplir un rol educativo al respecto, porque sólo así podremos erradicar plenamente este tipo de conductas y prácticas que nos afectan a la sociedad en su conjunto.

En esta parte de la actividad, quise incorporar una canción del género que caracteriza por ser el principal exponente de violencia de género en la actualidad: el reggaetón. Esto, porque me pareció desafiante intentar encontrar una canción dentro de este género musical que precisamente no abalara ni comunicara mensajes en su tenor característico.

Pues bien, elegí la canción “Mi gente” de J Balvin, la que es bastante simple y que en su letra –sin mucho contenido- trata de contagiar a las personas para bailar y estar en circunstancias de fiesta.

Esta elección me resultó interesante porque a pesar de pertenecer al género actualmente más controversial en relación a la materia analizada en la actividad, en ella no se hace alusión a la mujer como objeto, ni se exalta de la construcción de las masculinidades desde la perspectiva de la violencia de género, ni tampoco hace alusión a contenidos de carácter sexual que humillan a la mujer y son claras muestras de violencia de género. Es más, su letra apunta al espíritu de fiesta, señalando cuestiones como: “Si el ritmo te lleva a mover la cabeza ya empezamos como es / Mi música no discrimina a nadie así que vamos a romperlo”, o “Toda mi gente se mueve / Mira el ritmo cómo los tiene”, transmitiendo un mensaje a las personas en general, buscando que disfruten.

Si bien no podría describir esta canción como buena musicalmente, me parece interesante el poder evidenciar que este controversial género musical puede producir canciones sin el nocivo contenido que le caracteriza e igualmente tener éxito musical.

Letra: www.google.cl/ … ceid=chrome&ie=UTF-8

Referencias:
1. Apunte de clase, Diplomado Género y Violencia dictada por la profesora Manuela Cisternas, 17 de julio de 2018.
2. Apunte de clase Diplomado Género y Violencia, dictada por la profesora Elisa Niño 28 de agosto de 2018.
3. DUARTE Klaudio. Violencias en jóvenes , como expresión de las violencias sociales. Instituciones para la práctica política con investigación social. Revista Pasos. (120); Julio 2005, p.13.
4. LAMAS Marta. La antropología feminista y la categoría “género”. Nueva Antropología. Vol. VIII (30), Noviembre 1986, p.194.
5. Apunte de clase, Diplomado Género y Violencia, dictada por la profesora Svenska Arensburg, 7 de agosto de 2018.
6. SEGATO Rita Laura. Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado: la escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en ciudad de Juárez. Serie Antropológica. Brasilia 2004, p. 5.
7. SEGATO Rita Laura. Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado: la escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en ciudad de Juárez. Serie Antropológica. Brasilia 2004, p.9.
8. Apuntes de clase Diplomado Género y Violencia dictada por la profesora Svenska Arensburg, 31 de julio de 2018.
9. LAMAS Marta. La antropología feminista y la categoría “género”. Nueva Antropología. Vol. VIII (30), Noviembre 1986, p. 194.
10. Apunte de clase, Diplomado Género y Violencia dictada por la profesora Manuela Cisternas, 17 de julio de 2018.
11. Apunte de clase, Diplomado Género y Violencia, dictada por la profesora Marcela Aedo, 24 de agosto de 2018.

   

 

Columnas de opinión alumnas Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas

Son muchas las olas que nos quedan por transitar.

Por Maite López

Mayo del 2018 fue un hito importante para el contexto chileno, “Mayo Feminista” le llaman, y cómo no, si muchas mujeres desde distintas veredas salieron nuevamente a la calle a manifestarse y expresar fuerte y claramente que no, que aún estamos atravesadas por injusticias que nos sitúan en una posición jerárquica inferior, que nuestros derechos fundamentales -como el decidir sobre nuestro propio cuerpo- aún no los podemos ejercer con libertad y, que los principios de igualdad y respeto que las sociedades modernas prometieron, finalmente no se han cumplido. Frente a esto, las luchas se apoderan de lo público y las diversas manifestaciones instalan la urgencia de erradicar el sexismo. Se visibilizan actos de discriminación, acoso y violencia que viven muchas estudiantes, sumado al nulo protocolo que existe por parte de las instituciones para hacer frente a tales problemáticas. Así, las mujeres se apropian de sus casas de estudio y de la alameda, para debatir, cuestionar y exigir un cambio social.

Al ser un debate que trasciende al terreno de lo público -el cual tuvo mucha trasmisión mediática- es impactante conocer las contra respuestas que emanaron desde los distintos sectores, incluyendo actores estatales. Tal fue el “emblemático” comentario del Ex Ministro de Educación, Gerardo Varela, que tildó de pequeñas humillaciones las denuncias de abuso por parte de las estudiantes, jerarquizándolas y poniéndolas en el territorio de lo irrelevante. Si un ex ministro comenta tal desvarío con liviandad, podemos imaginarnos el tipo de opiniones que emanaban en las redes: “Feminazis, si no quieren tener hijos cierren las piernas” “Yo las esterilizaría a todas para que dejen de reclamar” “Se visten como putas y después reclaman” y así un sin fin de comentarios que dan cuenta de los pilares ideológicos que sostienen a Chile.

Ahora bien ¿Por qué luchamos las mujeres? ¿Por qué cuando exigimos igualdad aparecen los argumentos biológicos validando la diferencia? ¿Por qué cuándo gritamos “ni una menos” emana un nuevo lema que proclama: “nadie menos”? ¿Por qué cuando el movimiento LGBTI exige reconocimiento aparece como prioridad las personas sordo-mudas?… porque temen perder sus privilegios y salir del rango de comodidad.

No se trata de negar las otras luchas, se trata simplemente de entender que la lucha por la igualdad de género está hoy vigente, dado que la presunta igualdad no existe. Y cuando se habla de igualdad, no se apela a que hombres, mujeres niñ@s, queer o transgénero sean iguales, sino más bien se trata de un principio, de que tod@s podamos ejercer nuestra autonomía y libertad, que nos desmarquemos de actos discriminatorios y que admitamos y aceptemos nuestras diferencias. Que la diversidad, no se traduzca en posiciones jerárquicas de mejores y peores, buenos o malos, raros o normales, sino, superar el binarismo y comprender que en nuestras distintas formas, tod@s somos igualmente humanos (CIEG, 2018). Desde aquí, haciendo un análisis del contexto país, vemos que aún quedan muchas luchas en pos de una sociedad más justa e igualitaria, ya que permea fuertemente un imaginario social tradicional, que aspira a un modelo masculino, blanco, occidental, exitoso y ligado al progreso económico. Desde este marco, son muchos los grupos que quedan excluidos, y dentro de éstos mismos, existen subcategorías de valoración. Es decir, en Chile no es lo  mismo ser hombre o mujer, pero tampoco es lo mismo ser mujer blanca, a ser mujer Afrodescendiente o Mapuche, no es lo mismo si eres de clase baja, media o alta, o si provienes de un país Latino, Caribeño o Europeo. Y tales diferencias se traducen en inequidades en el acceso a oportunidades, tratos diferenciados, estigma social y barreras en las distintas esferas de lo social.

En definitiva no podemos situar a Chile como un país que valora la diversidad y donde se hagan valer los derechos de tod@s quienes lo componemos. Es más, se intentan reducir las diferencias y configurar un territorio homogéneo. Cualquier desvío es cuestionado, y por ello, es más fácil pensar que quienes componen la nueva ola feminista lo hacen “por moda”, sin argumentos sólidos, ya que actualmente las mujeres pueden votar, tienen representación política, estudios y trabajo. O sea, para algunos, lo hemos logrado todo. Y si hay cosas que no hemos logrado, no tiene relación con una estructuración social, sino más bien con un mérito propio, basado en la lógica de “El que quiere puede”, como si efectivamente tod@s tuviésemos las mismas oportunidades y dependiera netamente de una cualidad personal. Y claro, si miramos las cifras, vemos que hay muchas más mujeres con trabajo y estudios, y que incluso tuvimos una Presidenta mujer; la pregunta es ¿acaso es suficiente? ¿hemos logrado la igualdad?. Es muy conveniente situarse desde el discurso afirmativo en donde hemos superado la sociedad patriarcal, sin embargo, no basta con la igualdad de oportunidades –la que aún no corre para tod@s- sino también aquella que nos asegura una igualdad en el relacionamiento y trato con l@s otr@s, es decir, que en los espacios en donde nos desenvolvamos nos sintamos cómod@s y respetad@s. Y bueno… muchas sabemos que eso realmente no es así.

En el caso de las estudiantes, éstas nos manifiestan que tal igualdad no existe en las instituciones educativas, en donde muchas se sienten acosadas y menoscabadas no tan sólo por compañeros sino también por quienes componen el estamento estudiantil: profesores y directivos. Este es tan sólo un ejemplo que refleja la desigualdad en el trato, aspecto que es visible también en los espacios laborales, en los abusos de poder de los altos mandos, las mayores posibilidades de los hombres de ascender, la desconfianza de andar sola de noche en las calles, entre tantos otros ejemplos. Es decir, vivimos en una sociedad que crea y reproduces desigualdades entre las personas, y que tales diferencias operan como trabas para que los sujetos puedan desplegarse con igualdad de derechos. Así, cabe preguntarse qué estrategias se deben implementar para derribar tales obstáculos en miras de que tod@s podamos contar con un piso mínimo que nos asegure una vida digna. Y el punto de partida debiese ser la aceptación de tales desigualdades, reconocer que en Chile las jerarquizaciones existen, que nos configuramos desde prácticas discriminatorias, misóginas, xenofóbicas y racistas. Si seguimos pensando que las mujeres están en igualdad de condiciones, que la población LGBTI+ es anormal y debe corregirse; y que los migrantes tienen más beneficios que los chilenos, sólo estamos potenciando discursos que nos estancan como sociedad y no nos permiten avanzar hacia prácticas con mayor equidad.

Desde tal reconocimiento, desde comprender que nos movemos desde un imaginario basado en la jerarquización de los sexos y enmarcado en relaciones de poder, recién ahí podemos pensar en una institucionalización con perspectiva de género, es decir, que las políticas que se ejecutan y programan desde el Estado, impliquen un cambio paradigmático en la forma de pensar, proceder, ejecutar y medir sus acciones. Y que tales acciones, estén dirigidas a corregir las desigualdades que históricamente nos han sostenido, las cuales han mantenido al margen a un altísimo porcentaje de la población. Para ello, para lograr una transversalización del género, se debe analizar cómo las políticas impactan de manera diferenciada a hombres y mujeres en sus diversas formas, y qué mecanismos deben operar para corregir tales desigualdades (CIEG,2018). Si bien Chile avanzó hasta obtener un Ministerio de la Mujer y la Equidad de género, es menester que éste opere de manera articulada y que no sólo sea tal Ministerio el que se haga cargo de instalar una perspectiva de género, sino que todos los actores que componen el Estado y la población estén comprometidos con ello.

Como bien sabemos, en nuestro país y en América Latina en general, es complejo hablar de una Institucionalización del género,  ya que permean un sin fin de limitantes, y para el caso de las mujeres, éstas aún no logran tener una alta representatividad en la toma de decisiones y en la construcción de nuevas políticas y programas que las afectan, siendo fundamental su participación en este ámbito para lograr la transversalización. Sin embargo, al situarnos desde un escenario donde el Estado no procura respaldar los derechos humanos, son los movimientos sociales junto a diversas orgánicas los que se articulan haciendo un llamado a la acción. Feministas presionaron por una aprobación del aborto en 3 causales y el movimiento LGBTI+ logró exigir una ley de Identidad de Género, y así… donde aún nos sigue quedando un arduo camino.

Es menester levantar otras luchas y visibilizar/escuchar a muchos sectores de la población que permanecen en el borde. Estamos frente a una atmósfera desesperanzadora, al ver que la sociedad que hemos construido sólo nos reprime y vulnera, basándose en argumentos vetustos. Siguiendo a Foucault (1999), no existen verdades objetivas, sino más bien, históricamente se han instalado discursos que operan como verdades, ejerciendo poder sobre los sujetos y constituyéndolos. En este caso, tales discursos nos oprimen, construyendo y reproduciendo desigualdades que se legitiman y validan. Pero si seguimos organizándonos y buscando nuevas formas de concebirnos y concebir a l@s otr@s, podremos crear espacios de fuga que nos permitan construir nuevos relacionamientos desde la diferencia. Es complejo pensar en un cambio paradigmático a nivel estatal, así como desarticular todos los dispositivos que por décadas han operado y regulado nuestras formas de pensar, pero sí podemos transitar en las fisuras, y desde ahí, crear manadas que se movilicen en pos de un mundo en el que sí queramos habitar.

 

Mujeres en la política, hacia un cambio estructural

Por Priscilla Olivares

Cada vez más mujeres están participando en política, sin embargo, siguen existiendo brechas y obstáculos que dificultan tanto el ingreso como al desarrollo de una carrera en esta área. Por ello quisiera detenerme a reflexionar sobre lo que nuestra actual legislación ofrece y regula al respecto, enfatizando en que estas iniciativas aún no son suficientes y se requiere de manera urgente acciones de cambio estructural que responsabilicen tanto al Estado como a la sociedad civil de la necesaria modificación de nuestras prácticas, valores e ideologías para que de una vez haya más mujeres en política.

Quiero centrarme en la Ley de Cuotas (recientemente implementada en Chile) y la Paridad, distintos mecanismos de acción afirmativa que se han implementado como estrategias en el mundo para mejorar y/o aumentar la participación política de mujeres. Ambas acciones representan un avance en esta materia, pero tienen dispar impacto en lo concreto. En lo personal, participo en el Partido Político Revolución Democrática específicamente en el Frente de Género y es constante de nuestro actuar y espacios de reflexión cuestionar nuestra propia participación como mujeres militantes y también, las brechas con que nos vamos encontrando en la actividad política ya sea dentro de nuestro partido como dentro de los distintos espacios en los que enfocamos nuestras luchas.

En el mundo occidental se puede situar una primera iniciativa de participación política formal el escrito “Derechos de la mujer y la ciudadana” de Olympe de Gouges, quien posiciona a la mujer en igualdad de derechos y condiciones a partir de la Revolución Francesa; obviamente sus adversarios políticos la llevaron a la gillotina. Parece ser que los intentos patriarcales por deslegitimar los distintos momentos feministas suelen tener esa tónica asesina y descarnada, no nos olvidemos que la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer nació justamente por la muerte de mujeres que reclamaban por mejores condiciones laborales. En nuestro país la participación política de mujeres ha tenido diversas caras donde se pueden señalar tres momentos históricos: Demandas por el Derecho a la Educación (1810-1877), Movimiento Sufragista (1875-1949) y Movimiento Antidictadura (1973-1990). Agregaría un último momento que califico como un despertar feminista, nacido desde las aulas universitarias pero que encontró eco en las feministas históricas confluyendo en demandas básicas aún irresueltas: violencia de género, aborto en cualquier causal y educación no sexista.

Si bien la participación de mujeres ha estado marcada desde los movimientos sociales, también se ha posicionado la participación femenina en la política formal como la fundación del MEMCH, (Movimiento Pro emancipación de la mujer en 1935), Gladys Marín, quien fue la primera mujer en dirigir un partido político y por supuesto a Michel Bachelet, la primera mujer en Chile y Sudamérica en presidir un país.

Sin embargo, la articulación de mujeres en política sigue siendo baja por lo que los distintos países en base a acuerdos internacionales han establecido mecanismos de acción positiva que en el ámbito de la política busca modificar las prácticas actuales por las cuales las mujeres quedan sub representadas en las esferas de poder y aumentar su participación en la toma de decisiones mejorando el desarrollo de sus carreras políticas. En el año 2015 se aprobó la reforma electoral que entre otras iniciativas incluyó una Ley de Cuotas que establece que, de la totalidad de candidaturas legislativas declaradas por los partidos políticos, el porcentaje tanto de hombres como mujeres no puede superar el 60%. Esta acción está pensada como una medida transitoria que al alcanzar la igualdad de oportunidades y trato entre hombres y mujeres en el ámbito político, será eliminada. No obstante, en los distintos países que ha sido aplicada no ha logrado su objetivo y sólo se ha perpetuado la baja participación de las mujeres en estricto rigor, ya que la tendencia de los partidos políticos es presentar el mínimo exigido de mujeres postulantes a las distintas elecciones, sin ocuparse de su preparación para ejercer la función política, limitándose a cumplir sólo con el número de candidatas. De acuerdo con estadísticas de ONU Mujeres, al año 2017 había sólo un 23,3% de mujeres en los parlamentos, donde el aumento desde el año 1995 fue de tan solo un 11,3%.

Es inevitable preguntarse, cuál o cuáles son las razones que explican esta baja participación: una de las causas que se señalan tiene que ven con la carga laboral que conlleva la acción legislativa, con sesiones que pueden terminar a las 21 horas, o con un trabajo territorial que dificulta compatibilizar el espacio privado-doméstico de una mujer; vemos entonces nuevamente como las lógicas patriarcales del capital ejercen su fuerza con toda dureza, ya que en tanto el trabajo doméstico y de cuidados recaiga principalmente en las mujeres, es muy difícil que puedan contar con la energía y dedicación que requiere la actividad política, sobre todo porque este ambiente político obedece al orden masculino. Por otro lado, la educación sexista también  juega rol trascendental en el mantenimiento del status quo, ya que se limitan los liderazgos femeninos desde temprana edad (el niño es visto como líder, la niña es catalogada como mandona), se perpetúan roles de género donde las niñas van sintiéndose menos inteligentes y capaces de participar pues van siendo progresivamente subvaloradas por el actual sistema educativo. Es decir, la Ley de Cuotas resulta insuficiente pues no cambia la base patriarcal de la sociedad, ya que las relaciones de poder entre hombres y mujeres mantiene la subordinación de éstas últimas. Por otro lado, según el informe PNUD sobre las últimas elecciones legislativas en el país, señala que si bien se aceleró la incorporación de mujeres en la política (aumentó de 6 a 10 senadoras y de 19 a 35 diputadas en 2017),  para avanzar a una democracia más representativa se debe reducir la brecha de financiamiento de las campañas políticas, puesto que la distribución de aportes monetarios privados (fuera de los provistos por el Estado) en las candidaturas de hombres al Congreso es casi tres veces mayor que para las mujeres en competencia (74,2% versus 25,8%).

Creo que hay diversas líneas de abordaje que pueden subsanar la baja participación política de mujeres, coincido con los planteamientos del informe PNUD en cuanto focalizar esfuerzos por equiparar los aportes económicos destinados a las candidaturas de mujeres, está claro que esa diferencia económica afecta la actividad política de éstas. Por otro lado, está la iniciativa de Paridad en la política, la cual apela a que exista la misma proporción de representantes de ambos sexos en los organismos de toma de decisión, estableciendo que el sujeto universal no es uno sino dos: hombre y mujer. Esta mirada permitiría asegurar la igualdad política entre sujetos universales sexuados. No obstante, la experiencia en Europa da cuenta de que esto tampoco es suficiente para salvaguardar las inequidades en la actividad política, puesto que a pesar de que la Unión Europea ha fortalecido sus políticas paritarias, la representación de mujeres en lugares de toma de decisiones sigue siendo baja, donde la participación femenina desde 1995 sólo ha aumentado en un 13% al año 2017. De esta manera, a nivel mundial, sólo un 17% de los cargos ministeriales, al año 2012, estaban ocupados por mujeres, y más aún, estos cargos se desempeñan en sectores tradicionalmente asignados al rol femenino: cuidados del otro/a (infancia, adultos mayores, educación, entre otros.)

En el caso chileno, la ex presidenta Michell Bachelet en ambos periodos de gobierno promovió la paridad, pero esta sólo fue efectiva en su primer periodo, logrando finalizarlos con la participación de 40% de mujeres y 60% de hombres. A diferencia de los gobiernos de Sebastián Piñera donde este aspecto no fue ni mínimamente relevante, bajando en un 27% la participación femenina.

Está claro entonces que, si bien la paridad mejora el acceso al poder y a espacios de decisión de las mujeres, esta medida de acción positiva no soluciona aspectos estructurales de este problema, sino que más bien depende de la voluntad de los gobernantes y no de una responsabilidad Estatal.

A mi parecer la clave está por promover cambios estructurales enfocados en equiparar la división sexual del trabajo, donde las labores no remuneradas sean compartidas y donde el Estado juega un rol clave a través promover una educación no sexista, partiendo por incentivar la educación cívica en niños y niñas, promoviendo elecciones paritarias en los consejos de curso y centros de alumnos/as, reforzando el pensamiento crítico y llevando a la reflexión filosófica de sí mismos/as y en relación con la sociedad, posibilitando el desarrollo de habilidades sociales que permitan nuevas maneras de relacionarse. De esta forma crecerán personas cuestionadoras, capaces de organizarse y articularse tanto desde los movimientos sociales como de conglomerados políticos formales. Además, es necesario generar políticas públicas de apoyo como sala cuna universal y flexibilidad laboral para ambos padres en el ejercicio de sus roles parentales. Creo que ya es tiempo de terminar con esto de que la cultura es así y es muy difícil cambiarla; hace 70 años las mujeres no teníamos la igualdad legal de derechos para votar, hoy eso parece impensado sin embargo se logró a través de los años, con esfuerzos de los movimientos feministas pero también aunando voluntades políticas, y por tanto debemos seguir promoviendo el enfoque de género en todos los ámbitos del quehacer social, no conformándonos con medidas como las descritas que se ciñen a aspectos centrales y de poco alcance, sino a iniciativas de cambio estructural, que desarmen nuestro actuar y sepan acomodarse a las necesidades urgentes de igualdad de derechos, partiendo por la educación como deber Estatal. Solo así empujaremos una democracia más igualitaria que disminuya las brechas e inequidades que afectan directamente la vivencia de la sociedad.

Lanzamiento libro “Mujeres de colores: historias femeninas afro andinas”

Las antropólogas Nicole Chávez e Isabel Araya, autoras del libro “Identidad negra en tiempos de chilenización: memorias de abuelos y abuelas afrodescendientes en Arica y el valle de Azapa” (Alarcón, Araya y Chávez, 2016), presentan su nuevo libro: “Mujeres de colores: historias femeninas afro andinas” (2018).

Este ejemplar recorre las voces de nueve mujeres que, a través de sus oficios desarrollados en la ciudad de Arica, reivindican saberes aymara, quechua y afrodescendientes que caracterizan el legado multicultural de la región. A través de este libro, esperan reivindicar conocimientos y acciones que transforma a estas mujeres en importantes cultoras de sus pueblos, gracias a sus roles como dirigentas, artesanas, parteras, cocineras, yerbateras y profesoras, desde donde cada una lucha por la reivindicación sociocultural, territorial y política de sus comunidades.

Desde sus propias voces femeninas, por medio de sus historias de vidas y sus escritos propios, se relatan distintas vivencias biográficas y reflexiones significativas. Las múltiples experiencias dan cuenta de la singularidad de sus trayectorias vitales, en el camino de ser mujeres, indígenas, afrodescendientes y cultoras de las memorias de sus pueblos.

Un elemento que destacan las escritoras es la propuesta del método utilizado durante la investigación colaborativa, participativa y reflexiva entre ellas y las protagonistas, teniendo como eje incluir la perspectiva de género. En este sentido, en primer lugar se realizaron historias de vidas, donde cada mujer colaboró en la elaboración y estructuración de sus propias biografías, exponiendo y reflexionando sobre sucesos que ocurrieron a lo largo de su existencia. También desarrollaron escritos propios sobre temas relevantes y significativos en sus historias, desde diferentes formas de narración; poemas, escritos, críticas, pensamientos, etc. Las autoras consideran que destacar las voces desde las propias protagonistas aporta a deconstruir saberes colonizados y a construir desde las memorias colectivas de mujeres y sus pueblos.

El dia 20 de diciembre a las 18:00 hrs se realizará el lanzamiento en el auditorio Salvador Allende, Universidad Academia de Humanismo Cristiano, ubicada en Condell 343. Para más información pueden visitar el fanpage Mujeres de Colores.

Mujeres de colores: historias femeninas afro andinas”, será se encuentra disponible en nuestra biblioteca.

Convocatoria V Seminario Internacional Desigualdad y Movilidad Social en América Latina

Convocatoria V Seminario Internacional Desigualdad y Movilidad Social en América Latina
6 al 8 de mayo 2019

Convocatoria

El V Seminario Internacional “Desigualdad y Movilidad Social en América Latina” ofrece un
ámbito para el intercambio de trabajos de investigación cuantitativa y cualitativa
enfocada sobre los temas de estructura social, desigualdad y oportunidades. Los
participantes presentarán y debatirán contribuciones teóricas, metodológicas, así como
resultados de estudios empíricos sobre estructura social en el contexto latinoamericano
actual.

El seminario se ha realizado bienalmente desde 2011, congregando una cantidad creciente
de investigadores y doctorantes, para discutir sobre resultados de investigación y métodos
de trabajo. Esta quinta versión se realiza por primera vez fuera de Argentina, en Santiago
de Chile, marcando un esfuerzo de internalización de esta red académica.

El V Seminario Internacional “Desigualdad y Movilidad Social en América Latina” recibirá
trabajos sustentados en investigación empírica, que aborden distintos aspectos de la
estructura de clases, la movilidad social y sus condicionantes, en niveles micro y macrosocial.
Además, se aceptarán trabajos de corte conceptual que propongan metodologías
cuantitativas, cualitativas o mixtas orientadas a la medición y análisis de las temáticas
del seminario.

• Ejes temáticos para presentación de ponencias y paneles:

Mesa 1. Determinantes de la movilidad social y logro de estatus
Mesa 2. Clase, condiciones laborales y sindicalismo
Mesa 3. Clivajes e interseccionalidad de la desigualdad de clase (género, raza, etnia,
discapacidad, salud, territorio)
Mesa 4. Innovaciones metodológicas para el estudio de clases, desigualdad y movilidad
Mesa 5. Acumulación, riqueza y reproducción de la estructura social
Mesa 6. Desigualdad, clases sociales, conflicto y cohesión
Mesa 7. Estructura de clases y desarrollo (sector informal, élite, clase media)
Mesa 8. Bienestar, política social y pobreza
Mesa 9. Migración, clase y desigualdad
Mesa 10. Subjetividad y clase social

Convocan:

• IDEA-USACH (Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago
de Chile)
• COES (Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, CONICYT/FONDAP/15130009)
Auspician
• FACSO (Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile)
• INCASI – International Network for Comparative Analysis of Social Inequalities
• Instituto de Investigaciones Gino Germani – Facultad de Ciencias Sociales,
Universidad de Buenos Aires
• Centro Interdisciplinario de Metodología de la Ciencias Sociales. CIMeCS IdIHCS.
CONICET- Universidad Nacional de La Plata, Argentina
• Proyecto Fondecyt Regular 1171426

• Las ponencias se recibirán a través de los formularios correspondientes en
http://www.coes.cl/demosal

Los/as interesados/as en presentar ponencias deben hacer llegar un resumen extendido
de entre 500 y 1500 palabras hasta el 7 de diciembre de 2018.

El Comité Organizador comunicará la aceptación de las propuestas el 4 de enero del 2019.
Se publicarán en línea las ponencias que se reciban completas hasta el 29 de marzo de
2019. Los requisitos de formato se especificarán oportunamente.

Inscripción:
La participación en el evento es gratuita para todos/as los participantes, previa
inscripción en http://www.coes.cl/demosal

Para más información puede visitar el siguiente link:

Convocatoria V Seminario Internacional Desigualdad y Movilidad Social en América Latina

Equipo de investigadoras del CIEG participan en X Congreso RELAJU WALLMAPU 2018.

 

Octubre 31, 2018

Del 11 al 13 de octubre, se realizó en la ciudad de Temuco el X Congreso RELAJU WALLMAPU 2018. Los desafíos para la diversidad y el pluralismo, coordinado por la Universidad Católica de Temuco y la Universidad de la Frontera, en conjunto con la Red de Antropología Jurídica.

En dicha ocasión, las investigadoras Astrid Mandel Maturana y Loreto Tenorio Pangui del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Universidad de Chile participaron con ponencias atingentes a la temática del Congreso.

Astrid Mandel Maturana expuso en la Mesa “Mujeres indígenas, experiencias en América Latina”, con la ponencia titulada: “Dirigentas Lafkenche: consecución de derechos y representatividad en el multiculturalismo neoliberal: estrategias y desafíos en la aplicación de la ley 20.249 o Ley Lafkenche”, referente a las estrategias que han enarbolado las dirigentas de la organización mapuche Identidad Territorial Lafkenche para poder acceder a los derechos consuetudinarios en los territorios en los que habitan.

Por otro lado, Loreto Tenorio Pangui, presentó su investigación en las Mesa “Identidad cultural y participación política en los territorios como mecanismos de reparación en el final del conflicto armado en Colombia”, con la ponencia titulada: “De retornos imposibles a otros futuros posibles: Construcción de la identidad de desplazado/a en Colombia”, que versó sobre las transformaciones identitarias en población desplazada por la violencia.

Durante el congreso se abordaron distintas temáticas que versan en torno a los derechos de los pueblos indígenas, las minorías y las poblaciones vulnerables, conjugándose el quehacer de la antropología con el del derecho positivo. Una de las conclusiones a las que se llegó es que no obstante los países han ratificado distintos convenios que aseguran los derechos de los pueblos que habitan, en la práctica hay una escasez de normas y regulaciones que sancionen el incumplimiento de acuerdos y tratados, sobre todo en lo que refiere a territorios indígenas, viéndose con preocupación la criminalización de demandas de dirigentas y dirigentes de causas sociales. Desde el CIEG planteamos que la perspectiva de género es transversal a estas temáticas y debe estar incluida cuando se analiza la aplicación  de derechos en América Latina.

 

CIEG participa en curso de extensión “Reflexionando el Chile actual”

 

Desde el 03 de octubre al 22 de noviembre se desarrolla el Curso de Extensión “Reflexionando el Chile Actual”, a las 19 horas, con sesiones totalmente abiertas a la comunidad en tres comunas de la capital: Estación Central, Quilicura y Pedro Aguirre Cerda.

En este curso, se abordan temas y problemas sociales contingentes como migraciones, igualdad de género, infancia, calidad del empleo, pobreza energética, salud mental, acceso a la educación superior.

El día miércoles 25 de octubre a las 19:00 horas Geanina Zagal Ehrenfeld asistente de coordinación del Diplomado a Distancia en Estudios de Género dictará el taller “Genero y Participación Social”. La actividad es totalmente gratuita y abierta a la comunidad. ¿Donde? Biblioteca pública de Quilicura (Ohiggins #281, Quilicura).

Para más información de fechas y territorios visita cursos extensión 2018

La Cacería: Re- significación del uso del lenguaje en los medios de comunicación

Columna de opinión de la alumna del Diplomado de Extensión en Género y Violencia Francisca Oyarzún

Un día del mes de Agosto, cambiando de canal en canal en televisión abierta encontré la propaganda de una nueva serie criminal que por lo visto en el tráiler principal contaba con una excelente producción a nivel general. Esta serie televisiva aborda la historia de lo ocurrido con el famoso caso del “psicópata de Alto Hospicio”, que actuaba con excesiva violencia desde el año 1998 al año 2001 aproximadamente. Es interesante evidenciar una producción televisiva que represente una historia ocurrida a jóvenes mujeres que transitaban por las calles del norte de Chile, para trasladarse muchas veces a sus hogares o a sus Escuelas. Específicamente fueron catorce asesinatos de jóvenes mujeres menores de edad, dos violaciones y un homicidio frustrado y feminicidio, parte del historial criminal y delictivo del autor de los hechos en la comuna de Alto Hospicio en la Región de Tarapacá.

Esta historia de violencia contra las mujeres, de violación, de homicidio o feminicidio, refleja la construcción social y cultural respecto a roles de género en nuestra sociedad, que evidencia que sus características son de carácter histórico y social, y se define dependiendo de la sociedad y la época, además como una relación social que representa normas y las relaciones de poder, como una relación asimétrica. Entendiendo lo que Lamas (2016) plantea como lógica de género como una lógica de poder y dominación, que implementa los discursos de poder como los que prevalecen en la construcción social y cultural.

En relación a lo anterior, es importante mencionar que la historia de las jóvenes representa la violencia de género basada en una relación de poder desigual y que se puede expresar mediante agresiones verbales, físicas y sexuales ya sea en el espacio público como privado. Además, es comprendida de diversas formas dependiendo del contexto, ya sea en lugares urbanizados o rurales según lo planteado por Valdés (2009). En este sentido, estos contextos condicionan el tipo de violencia de género, y además puede ser entendida de múltiples formas, debido a que su significación varía según las posiciones de poder existentes y las experiencias de cada protagonista de dicha violencia.

Según el relato que confesó el autor de los hechos, extraído de las noticias del diario de la región, su modo de actuar se basaba en ofrecer su servicio de taxi a las mujeres con el fin de facilitar un medio de transporte hacia sus hogares o Escuela. Posteriormente, cuando se encontraban en el asiento de copiloto, las amenazaba con armas, las atacaba sexualmente a través de la violación con uso de fuerza e intimidación, para finalizar en violencia física lanzando piedras en sus cabezas y lanzando sus cuerpos amarrados y vivas a los piques mineros, en zonas desérticas y desoladas. A excepción de su última víctima, quien queda inconsciente posterior a la violación en el pique minero, pero con vida, lo que la posibilita de denunciar lo ocurrido.

Es importante mencionar que el contexto de la situación se basaba a nivel país en la vinculación de los hechos con la vulnerabilidad social, debido a que según los medios de comunicación se justificaba la tesis de la desaparición de las menores de edad como “presunto abandono del hogar” de manera voluntaria, relacionada con casos de violencia intrafamiliar y problemas de disfuncionalidad del núcleo familiar, a la prostitución de dichas jóvenes, además de la antes denominada “trata de blancas”. Lo que evidenciaba una discriminación ante las denuncias de sus familiares, debido a la precaria situación socioeconómica de las jóvenes desaparecidas y de sus familias.

En relación a lo anterior, el hecho de responsabilizar a las jóvenes de su desaparición por ejercer la prostitución a raíz de su vulnerabilidad social y/o precaria condición socioeconómica a nivel general se relaciona según lo que plantea Bourdieu (2000), con una dominación reproducida por medio de la asimilación de las relaciones de poder por parte del dominado, refiriendo a un poder de tipo simbólico que actúa desde los procesos de significación de los sujetos. Observado tanto en la opresión existente a nivel de género, solo por el hecho de ser mujer, y de ser niñas, menores de edad, además de factores vinculados con la condición socioeconómica, el contexto y sector donde residían estas familias, que refleja un lugar altamente vulnerable al riesgo y a la pobreza, evidenciando una opresión en diversos ámbitos de desigualdad social.

Esta dominación masculina además se reproduce por medio de la violencia simbólica a través de los medios de comunicación, que refiere a la violencia invisible que se constituye mediante medios simbólicos que se evidencia durante la serie televisiva a través del lenguaje utilizado para referirse a los crímenes de odio como plantea Segato, como crímenes ocurridos y naturalizados definidos como la “cacería” aludiendo a nociones de instinto animal, entendiendo la cacería como una actividad de caza y por ende como una persecución y captura animal que busca la muerte del otro, con fines de sobrevivencia o recreativos. De esta forma existe una asimilación de la dominación basada en la perspectiva del mundo que se encuentra constituida por la división de géneros relacionales, que se identifican simbólicamente como dos componentes sociales jerarquizados, y que naturaliza la violencia contra la mujer a través de los factores descritos, sumado a la noción determinante de “psicópata” al autor de lo ocurrido, vinculando los crímenes de odio a un trastorno de salud mental, invisibilizando la construcción sociohistórica respecto al sistema de relaciones de poder actual que condiciona y reproduce la construcción de la asimetría de género.

Refiriendo a lo anterior respecto a la violencia de género, existe una estructura elemental de la violencia, que alude a la inserción del agresor de la violación en dos ejes de interlocución; como un acto moralizador, que se vincula con la represalia obedeciendo al mandato de masculinidad y como un acto que exige a un cuerpo subordinado un tributo, lo que se vincula con el cruce entre el contrato horizontal entre los vínculos de alianza y el estatus vertical de los vínculos de entrega y expropiación. Visibilizando la economía simbólica de la violación como un crimen moralizador, como un acto disciplinador y punitivo ilegal desde el punto de vista del violador, que perpetua y reproduce las relaciones de poder asimétricas.

En este sentido, se puede mencionar que existe una insensibilización respecto a las formas de violencia que evolucionan a través de los años, lo que en palabras de Segato (2018) se denomina la Pedagogía de la crueldad, donde se aprenden nuevas formas de violencia constantemente, donde los medios masivos de información atacan la dignidad ejercitadas en el cuerpo de las mujeres, a través de las noticias de feminicidios como espectáculos televisivos que revictimizan a las mujeres reproduciendo los detalles mórbidos a través de un lenguaje opresivo, por tanto se plantea una contra-pedagogía de la crueldad a través de una contra-pedagogía del poder y del patriarcado, orientada a los mandatos de masculinidad y su expropiación del valor como primera lección de jerarquía que va mutando constantemente como fue mencionado anteriormente.

Específicamente, es importante problematizar respecto a la noción de la mujer como cuerpo social y simbólico que representa un territorio de conquista, la existencia de una colonización de los cuerpos, a través de formas que los marcan como expresión de poder. Por tanto, el cuerpo como un territorio donde se ejerce poder, y que se construye en el proceso de subjetivación de cada género, evidenciando que el cuerpo puede ser entendido también como un territorio de resistencia. Como el lugar donde la cultura instaura los significados de la diferencia sexual, como un territorio en el cual se construye, en el que los discursos le dan significados, expresando que las prohibiciones que regulan pueden ser transformadas a través de espacios de libertad y resistencia.

Por tanto, es fundamental sensibilizar respecto al uso de los medios de comunicación, y específicamente respecto a la visibilización de los cuerpos como territorios de conquista y como objetos, que deben ser reivindicados a través de su inserción en las políticas públicas, en el derecho penal, conceptualizando y problematizando respecto a estas temáticas. Debido a que la violencia de género y contra las mujeres como plantea Butler, actúa como un dispositivo sobre los cuerpos y sobre los sujetos, y la transformación de los actos performativos deben dirigirse a los mismos.

Exactamente en este punto radica la importancia de la idea de erradicar la violencia de género y contra las mujeres a través de la problematización de las relaciones vinculares de género, relacionado con la conciencia que existe de estas relaciones, lo que anteriormente se abordó como violencia simbólica, y que se vincula con las construcciones socioculturales respecto a los mandatos y roles de género que condiciona el actuar de los sujetos, pero que debe ser abordado a través de diversas acciones, generando procesos de cambios en las estructuras que definen las relaciones de poder, orientadas en promover principalmente la capacidad de agencia en los sujetos expresando como objetivo principal la demanda del cambio social hacia la justicia y la equidad de género, lo que implica una promoción de la circulación de poder en lo social con el fin de generar una transformación social basada en la libertad.

En conclusión, es importante destacar que existe una necesidad constante de repolitizar la violencia de género en la sociedad desde diversas acciones orientadas a la problematización del fenómeno de la violencia de género a través de la transversalización de la perspectiva de género en los diversos espacios y áreas de transformación social, fundamentalmente en los medios de comunicación, generando estrategias y mayor control respecto al lenguaje televiso, ya que es un medio fundamental en el cual interactúan diversos sujetos independiente de su clase social, edad, género y diversas formas de desigualdad social. Generando una construcción del sujeto que resignifica a través de las relaciones de poder y del lenguaje expuesto en los medios de comunicación particularmente desde las construcciones sociales que influyen en el plano subjetivo de los mismos.

Por último, es fundamental favorecer la participación de las comunidades, en la integración de medidas de prevención como plantea Madrigal (2010) a nivel situacional, primaria, secundaria y terciaria, y también de atención de la violencia a través de programas reparatorios. Considerando la inserción de un enfoque integral en violencia de género, abordando las diferentes áreas de acción social como de los procesos de sensibilización en la comunidad como respuesta del Estado, a través de la integración de políticas públicas y de transformación e implementación en materia legal ya que actualmente en Chile se rige una Ley de Violencia Intrafamiliar, y no una ley basada en un enfoque integral en violencia, vinculando más bien la violencia al ámbito de lo privado y doméstico que al espacio de lo público, lo que favorece la reproducción de las lógicas de violencia y poder en cuanto a las diversas formas de violencia y a la divulgación de lo femenino en los medios de comunicación.

Bibliografía:

– Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona, España: Edición Anagrama.
– Butler, J. (2007). El género en disputa. España: Paidós.
– La Estrella de Arica. (2004). La fría confesión del sicópata de Alto Hospicio. Obtenido de la Estrella de Arica: www.estrellaarica.cl/ … /20040208042852.html
– Lamas, M. (2016). “Género”. En: Conceptos clave en los estudios de género. Moreno, H & Alcántara, E. (coord.). Universidad Nacional Autónoma de México. México.
– Madrigal, L. (2010). Los hombres asumimos nuestra responsabilidad: Las Masculinidades en la prevención de la Violencia de Género. Programa de Masculinidades, Centro de Las Casas. El Salvador.
– Mandiola, S. (2009). Breve análisis de los delitos sexuales contenidos en la Legislación Chilena. Diplomado Agresiones Sexuales U. de Chile.
– Segato, R. (2003). Las Estructuras Elementales de la Violencia: Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Buenos Aires, Argentina: Prometeo Libros.
– Segato, R. (2018). Contra – Pedagogías de la crueldad. Buenos Aires, Argentina: Prometeo Libros.
– Valdés, X. (2009). Violencias de género. Cuerpos, espacios y territorios. Chile: Gráfica LOM.

Violencia de género en la dictadura cívico-militar

Columna de opinión de la alumna del Diplomado de extensión Género y Violencia Carolina  Guerra Arce

A días de los 45 años del golpe de estado en Chile, con la dictación libertades condicionales para personas privadas de libertad por haber cometido violaciones de DDHH acompañado de una polémica discusión sobre la función y objetividad del Museo de la Memoria, me veo en la necesidad de reflexionar sobre la actuación de nosotras las mujeres en el contexto de la dictadura cívico-militar que azoto a nuestro país, y de qué forma se nos violentó no solo como personas sino como género.

La violencia de género es considerada por las Naciones Unidas como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive amenazas de tales actos, la coacción o la privación de la libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada”[i] . En la dictadura cívico-militar se violentó a las mujeres desde diferentes aristas del fenómeno de la violencia; como lo fue la violencia psicológica, física, sexual e inclusive económica. Decenas de mujeres fueron objeto de detenciones arbitrarias y llevadas a centro de detención y tortura, otras asesinadas a manos de agentes del estado, otras relegadas al exilio ya sea de manera personal o a consecuencia del exilio de su marido o familia, no hubo discriminación respecto a su edad ni condición, pues muchas de ellas eran menores de edad y/o se encontraban embarazadas. Aún peor las mujeres fueron objetos para reafirmar el poder de lo masculino sobre lo femenino, siendo tomadas como herramientas para torturar a sus esposos, hijos o padres por medio de violaciones y otro tipo de vejámenes del que los agentes del estado se valen por la condición de ser mujeres.

Tras el retorno a la democracia, el primer presidente electo Patricio Aylwin decreta una serie de conmutación de penas para presos políticos y comienza a trabajar en el campo de los Derechos Humanos, uno de los instrumentos emblemáticos en esta materia es informe sobre “verdad y reconciliación” más conocido como “informe Retting” el cual tiene por objeto establecer la gravedad de las violaciones de DDHH en el periodo de 1973 a 1990 pero este no hace mención a la violencia sobre las mujeres con toda sus letras, y es por esto que diferentes asociaciones y las propias víctimas presionan para que dicha temática se consagre como lo que fue, violencia de género, es así como el año 2004 en el llamado “informe Valech” señala la violencia sexual como una de las formas más graves de la violencia contra las mujeres. El panorama a nivel internacional no es distinto puesto que recién en el año 2002 la Corte Penal Internacional señala “son crímenes de lesa humanidad violación, esclavitud sexual, prostitución, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable”[ii]. De forma que las mujeres una vez más son parte invisible de la historia, pues también ha sido una lucha visibilizar las atrocidades cometidas a nuestras compañeras solo por el hecho de ser mujeres.

Si bien la violencia sexual fue una de las formas más atroces para violentar a las mujeres, hubo otra serie de actos de violencia del cual fueron objeto las mujeres en el periodo dictatorial. Hace pocos días me encontraba en una charla sobre “niñez y exilio” donde expuso una abogada de DDHH, la cual hablo del exilio en el contexto de dictadura, y planteaba como uno de los grandes problemas referentes al exilio, fue la situación de las mujeres, pues para esos años aún éramos consideradas “incapaces relativas” por lo cual se necesitaba la autorización del marido para poder salir del país, el problema es que muchos de sus maridos se encontraban ya en el exilio, o desaparecidos o en prisión político, por lo cual había que pedir autorización al juez del juzgado de menores quién a su arbitrio daba o negaba la autorización, lo que trajo como consecuencia la separación de familias, y la permanencia de mujeres en nuestro territorios que fueron expuestas a las más crueles torturas como es la violencia sexual.

Me preguntaba ¿por qué la importancia de tipificar y visibilizar este delito cómo especial o con carácter de género? dado que para muchos constituyen actos de tortura y la tortura ya está tipificada como tal, y a su vez ¿por qué el estado de derecho retornado y la sociedad demora tanto tiempo en reconocerlo?, he pensado y creo que la discusión radica en los conceptos de poder y cuerpos, y su estrecha relación, puesto que como señala Veena Das “Las violaciones inscritas en el cuerpo femenino (tanto de manera literal como figurativa) así como las formaciones discursivas en torno de esas violaciones, hicieron visible la imaginación de la nación como nación masculina”[iii] y efectivamente se instaura el poder mirado desde lo masculino donde los cuerpos y vidas de las mujeres se toman como herramientas de tortura propios y a terceros, pues muchas mujeres fueron violentadas sexualmente como mecanismo de tortura para sus parejas o maridos, usando sus cuerpos como objetos para el sufrimiento propio y de sus familias, re domesticando a muchas mujeres que irrumpen en los parámetros sociales impuesto que las relegaban a la esfera de lo privado y el trabajo doméstico para convertirse en sujetos políticos con ideales de emancipación.

Una vez más las mujeres cargamos con una doble herida, provocada por el dolor de la irrupción de la violencia en nuestra historia como sociedad pero con una herida más profunda por los atrocidades que se cometieron a las mujeres tan solo por el hecho de ser mujeres, apoderándose de sus vidas y cuerpos, obligándolas a la sobrevivencia donde la violación es una prueba de esta misma, puesto que en muchos de sus testimonios se recoge la resistencia a la muerte y la lucha por seguir viviendo, y así ha sido a lo largo de la historia en contexto de crisis, guerras y revoluciones, Veena Das nos señala “A través de las complejas transacciones entre el cuerpo y el lenguaje pudieron a la vez dar voz y mostrar el dolor que se les infringió y, así mismo, ofrecer testimonio del daño infligido a la totalidad del tejido social- la herida también se le inflige a la idea misma de que diferentes grupos puedan habitar juntos en el mundo.” [iv] en el contexto de la partición de la antigua Yugoslavia, pueden compararse con la situación de las mujeres en el contexto de la dictadura cívico-militar en nuestro país en cuanto al impacto que tienen las violencia ejercida sobre las mujeres. Tan profunda es el dolor de las víctimas que la gran mayoría tardo años en contarlo e incluso muchas prefirieron callar, dado que la violencia ejercida por el sistema patriarcal y el mundo masculino instaura los cuerpos femeninos como propiedad de la familia y el patriarcado, por lo cual muchas mujeres optaron por callar y otras que se relevaron contra la concepción establecida tuvieron que volver a resistir la violencia de sus propias parejas que repitiendo los parámetros e ideología imperante no lo comprendieron; también el pudor de exponer estos vejámenes acallo por décadas las atrocidades de la violencia político sexual.

Al alero de la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y la tipificación de la violencia sexual como delito de esa categoría es que se pudo accionar judicialmente para que los delitos fueran sancionados, así y todo fueron muy pocos los casos judicializados, en el informe Valech de un total de 3.399 declaraciones de mujeres, casi la totalidad afirma haber sido objeto de violencia sexual, y 316 mujeres afirman haber sido violadas reiteradamente por sus captores. Pese a esta dura realidad hay autores como Foucault que invisibilidad la violencia sexual como un delito que merece un especial tratamiento como un tipo de violencia hacia las mujeres, señalando “que la violación no debía penalizarse como violación, que se trata de simple violencia”[v] “que alguien le metan un puñetazo en el hocico, o el pene en el sexo no hay ninguna diferencia”[vi] con planteos que no solamente son reprochables desde mi punto de vista por invisibilizar la sociedad patriarcal imperante y la opresión y violencia hacia las mujeres, sino por reabrir una herida que es doble para nuestro género a nivel internacional, puesto que a mi parecer la razón de este tipo de violencia responde a mantener el mundo masculino y los roles asignados a las mujeres como sometimiento y sostén del patriarcado, dando a través de los cuerpos violentados sexualmente un duro mensaje para aquellas mujeres que salgan de la esfera de lo privado y comiencen a tomar posición como sujetos de derecho.

Por estas razones me parece que aún hay un largo camino que recorrer para reparar de alguna manera el daño infligido por la sociedad a las mujeres, y a su vez un largo camino para las mujeres en la lucha por su emancipación. Por esta razón a casi 45 años del golpe militar, la memoria es crucial para las luchas venideras por nuestra emancipación, ni olvido ni perdón.

[i] Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 48/104, Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, Naciones Unidad Derechos Humanos alto comisionado, 20 de Diciembre de 1993

[ii] Estatuto de Roma, artículo 7, letra g), 2002

[iii] Das V, el acto de presenciar. Violencia, conocimiento envenenado y subjetividad, Berkeley: University of California Press, 2000. 217p. La traducción al castellano incluida en este volumen fue realizada por Magdalena Olguin.

[iv] Das V, el acto de presenciar. Violencia, conocimiento envenenado y subjetividad, Berkeley: University of California Prees, 2000. 219p. La traducción al castellano incluida en este volumen fue realizada por Magdalena Olguin.

[v] Somnolencia de Foucault, violencia sexual, consentimiento y poder, el colegio de México, A.C distrito federal, México. Vol. XXVI (número 76) enero-abril del 2008.

[vi] Somnolencia de Foucault, violencia sexual, consentimiento y poder, el colegio de México, A.C distrito federal, México. Vol. XXVI (número 76) enero-abril del 2008.

 

 

CIEG participa en Primer Congreso de Investigación en Ciencias Sociales

El 12, 13 y 14 de abril se celebró el Primer Congreso de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales, en donde se debatió sobre temas diversos con motivo de potenciar la interdisciplinariedad y comunicación entre los diferentes departamentos de la facultad. Democracia y Política, Etnicidad, Racismo y Migraciones; Desarrollo y Condiciones Laborales; Movimientos Sociales, Educación, Violencia de Género y Disidencias Sexuales, fueron algunos de los temas de interés que tratados por docentes, estudiantes de pre y postgrado, y egresados/as, en paneles simultáneos durante los tres días de la jornada.

De acuerdo a informaciones de FACSO, se desarrollaron 95 ponencias, asistieron más de 270 personas y se presentaron 10 posters de las unidades de la Facultad. Contó además con invitadas internacionales, como Paulina de los Reyes, PhD., profesora titular de Historia Económica en la Universidad de Estocolmo, y la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y directora del Instituto Gino Germani, Carolina Mera.

En calidad de expositoras y colaboradoras, el CIEG participó en las mesas de Violencia de Género (jueves, 14:30-16hrs), junto a Svenska Arensburg (académica departamento de Psicología), Irma Palma (académica departamento de Psicología), y Valentina Muñoz y Paula Vargas (egresadas de Psicología). Elisa Niño y Manuela Cisternas, investigadoras de CIEG, participaron como ponencista y moderadora, respectivamente.

La mesa se centró en trabajar el lugar de las mujeres como gestoras, agentes y subversivas de la posición victimaria frente a diversas manifestaciones de la violencia de género, desde la violencia estructural evidenciada en la ilegalidad del aborto libre, la violencia en contextos de pareja, la violencia sexual tanto experiencial como aquella realizada desde la agenda institucional de la dictadura. Las cuatro ponencias dieron cuenta de cómo la perspectiva feminista y de género permite desarticular la victimización de las personas en situación de violencia, a través de diversos mecanismos autogestionados de subjetivación, como también por medio de la acción política y teórica.

El viernes 13 de abril, en la mesa de Violencia Sexual (9:00-10:45hrs), Manuela Cisternas participó en representación del equipo CIEG de los años 2016-2017, con reflexiones en torno al acoso sexual en la Universidad de Chile, una investigación encargada desde la entonces Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile. Los resultados de este estudio de carácter cualitativo-descriptivo, ilustró las repercusiones individuales, sociales e institucionales del acoso sexual en diferentes estamentos de la Universidad , tomando casos de acoso y violencia sexual denunciados por mujeres vinculados a la institución. La mesa, además, estuvo compuesta por Claudia Capella, Myriam Madrid y Angélica Valdebenito, vinculadas al departamento de Psicología de FACSO, con ponencias que reflexionaban en torno al trabajo psicoterapéutico en casos de abuso sexual a menores de edad.

Dejamos adjunto un video realizado por la unidad de comunicaciones de FACSO, respecto a los objetivos del Congreso.