La Cacería: Re- significación del uso del lenguaje en los medios de comunicación

Columna de opinión de la alumna del Diplomado de Extensión en Género y Violencia Francisca Oyarzún

Un día del mes de Agosto, cambiando de canal en canal en televisión abierta encontré la propaganda de una nueva serie criminal que por lo visto en el tráiler principal contaba con una excelente producción a nivel general. Esta serie televisiva aborda la historia de lo ocurrido con el famoso caso del “psicópata de Alto Hospicio”, que actuaba con excesiva violencia desde el año 1998 al año 2001 aproximadamente. Es interesante evidenciar una producción televisiva que represente una historia ocurrida a jóvenes mujeres que transitaban por las calles del norte de Chile, para trasladarse muchas veces a sus hogares o a sus Escuelas. Específicamente fueron catorce asesinatos de jóvenes mujeres menores de edad, dos violaciones y un homicidio frustrado y feminicidio, parte del historial criminal y delictivo del autor de los hechos en la comuna de Alto Hospicio en la Región de Tarapacá.

Esta historia de violencia contra las mujeres, de violación, de homicidio o feminicidio, refleja la construcción social y cultural respecto a roles de género en nuestra sociedad, que evidencia que sus características son de carácter histórico y social, y se define dependiendo de la sociedad y la época, además como una relación social que representa normas y las relaciones de poder, como una relación asimétrica. Entendiendo lo que Lamas (2016) plantea como lógica de género como una lógica de poder y dominación, que implementa los discursos de poder como los que prevalecen en la construcción social y cultural.

En relación a lo anterior, es importante mencionar que la historia de las jóvenes representa la violencia de género basada en una relación de poder desigual y que se puede expresar mediante agresiones verbales, físicas y sexuales ya sea en el espacio público como privado. Además, es comprendida de diversas formas dependiendo del contexto, ya sea en lugares urbanizados o rurales según lo planteado por Valdés (2009). En este sentido, estos contextos condicionan el tipo de violencia de género, y además puede ser entendida de múltiples formas, debido a que su significación varía según las posiciones de poder existentes y las experiencias de cada protagonista de dicha violencia.

Según el relato que confesó el autor de los hechos, extraído de las noticias del diario de la región, su modo de actuar se basaba en ofrecer su servicio de taxi a las mujeres con el fin de facilitar un medio de transporte hacia sus hogares o Escuela. Posteriormente, cuando se encontraban en el asiento de copiloto, las amenazaba con armas, las atacaba sexualmente a través de la violación con uso de fuerza e intimidación, para finalizar en violencia física lanzando piedras en sus cabezas y lanzando sus cuerpos amarrados y vivas a los piques mineros, en zonas desérticas y desoladas. A excepción de su última víctima, quien queda inconsciente posterior a la violación en el pique minero, pero con vida, lo que la posibilita de denunciar lo ocurrido.

Es importante mencionar que el contexto de la situación se basaba a nivel país en la vinculación de los hechos con la vulnerabilidad social, debido a que según los medios de comunicación se justificaba la tesis de la desaparición de las menores de edad como “presunto abandono del hogar” de manera voluntaria, relacionada con casos de violencia intrafamiliar y problemas de disfuncionalidad del núcleo familiar, a la prostitución de dichas jóvenes, además de la antes denominada “trata de blancas”. Lo que evidenciaba una discriminación ante las denuncias de sus familiares, debido a la precaria situación socioeconómica de las jóvenes desaparecidas y de sus familias.

En relación a lo anterior, el hecho de responsabilizar a las jóvenes de su desaparición por ejercer la prostitución a raíz de su vulnerabilidad social y/o precaria condición socioeconómica a nivel general se relaciona según lo que plantea Bourdieu (2000), con una dominación reproducida por medio de la asimilación de las relaciones de poder por parte del dominado, refiriendo a un poder de tipo simbólico que actúa desde los procesos de significación de los sujetos. Observado tanto en la opresión existente a nivel de género, solo por el hecho de ser mujer, y de ser niñas, menores de edad, además de factores vinculados con la condición socioeconómica, el contexto y sector donde residían estas familias, que refleja un lugar altamente vulnerable al riesgo y a la pobreza, evidenciando una opresión en diversos ámbitos de desigualdad social.

Esta dominación masculina además se reproduce por medio de la violencia simbólica a través de los medios de comunicación, que refiere a la violencia invisible que se constituye mediante medios simbólicos que se evidencia durante la serie televisiva a través del lenguaje utilizado para referirse a los crímenes de odio como plantea Segato, como crímenes ocurridos y naturalizados definidos como la “cacería” aludiendo a nociones de instinto animal, entendiendo la cacería como una actividad de caza y por ende como una persecución y captura animal que busca la muerte del otro, con fines de sobrevivencia o recreativos. De esta forma existe una asimilación de la dominación basada en la perspectiva del mundo que se encuentra constituida por la división de géneros relacionales, que se identifican simbólicamente como dos componentes sociales jerarquizados, y que naturaliza la violencia contra la mujer a través de los factores descritos, sumado a la noción determinante de “psicópata” al autor de lo ocurrido, vinculando los crímenes de odio a un trastorno de salud mental, invisibilizando la construcción sociohistórica respecto al sistema de relaciones de poder actual que condiciona y reproduce la construcción de la asimetría de género.

Refiriendo a lo anterior respecto a la violencia de género, existe una estructura elemental de la violencia, que alude a la inserción del agresor de la violación en dos ejes de interlocución; como un acto moralizador, que se vincula con la represalia obedeciendo al mandato de masculinidad y como un acto que exige a un cuerpo subordinado un tributo, lo que se vincula con el cruce entre el contrato horizontal entre los vínculos de alianza y el estatus vertical de los vínculos de entrega y expropiación. Visibilizando la economía simbólica de la violación como un crimen moralizador, como un acto disciplinador y punitivo ilegal desde el punto de vista del violador, que perpetua y reproduce las relaciones de poder asimétricas.

En este sentido, se puede mencionar que existe una insensibilización respecto a las formas de violencia que evolucionan a través de los años, lo que en palabras de Segato (2018) se denomina la Pedagogía de la crueldad, donde se aprenden nuevas formas de violencia constantemente, donde los medios masivos de información atacan la dignidad ejercitadas en el cuerpo de las mujeres, a través de las noticias de feminicidios como espectáculos televisivos que revictimizan a las mujeres reproduciendo los detalles mórbidos a través de un lenguaje opresivo, por tanto se plantea una contra-pedagogía de la crueldad a través de una contra-pedagogía del poder y del patriarcado, orientada a los mandatos de masculinidad y su expropiación del valor como primera lección de jerarquía que va mutando constantemente como fue mencionado anteriormente.

Específicamente, es importante problematizar respecto a la noción de la mujer como cuerpo social y simbólico que representa un territorio de conquista, la existencia de una colonización de los cuerpos, a través de formas que los marcan como expresión de poder. Por tanto, el cuerpo como un territorio donde se ejerce poder, y que se construye en el proceso de subjetivación de cada género, evidenciando que el cuerpo puede ser entendido también como un territorio de resistencia. Como el lugar donde la cultura instaura los significados de la diferencia sexual, como un territorio en el cual se construye, en el que los discursos le dan significados, expresando que las prohibiciones que regulan pueden ser transformadas a través de espacios de libertad y resistencia.

Por tanto, es fundamental sensibilizar respecto al uso de los medios de comunicación, y específicamente respecto a la visibilización de los cuerpos como territorios de conquista y como objetos, que deben ser reivindicados a través de su inserción en las políticas públicas, en el derecho penal, conceptualizando y problematizando respecto a estas temáticas. Debido a que la violencia de género y contra las mujeres como plantea Butler, actúa como un dispositivo sobre los cuerpos y sobre los sujetos, y la transformación de los actos performativos deben dirigirse a los mismos.

Exactamente en este punto radica la importancia de la idea de erradicar la violencia de género y contra las mujeres a través de la problematización de las relaciones vinculares de género, relacionado con la conciencia que existe de estas relaciones, lo que anteriormente se abordó como violencia simbólica, y que se vincula con las construcciones socioculturales respecto a los mandatos y roles de género que condiciona el actuar de los sujetos, pero que debe ser abordado a través de diversas acciones, generando procesos de cambios en las estructuras que definen las relaciones de poder, orientadas en promover principalmente la capacidad de agencia en los sujetos expresando como objetivo principal la demanda del cambio social hacia la justicia y la equidad de género, lo que implica una promoción de la circulación de poder en lo social con el fin de generar una transformación social basada en la libertad.

En conclusión, es importante destacar que existe una necesidad constante de repolitizar la violencia de género en la sociedad desde diversas acciones orientadas a la problematización del fenómeno de la violencia de género a través de la transversalización de la perspectiva de género en los diversos espacios y áreas de transformación social, fundamentalmente en los medios de comunicación, generando estrategias y mayor control respecto al lenguaje televiso, ya que es un medio fundamental en el cual interactúan diversos sujetos independiente de su clase social, edad, género y diversas formas de desigualdad social. Generando una construcción del sujeto que resignifica a través de las relaciones de poder y del lenguaje expuesto en los medios de comunicación particularmente desde las construcciones sociales que influyen en el plano subjetivo de los mismos.

Por último, es fundamental favorecer la participación de las comunidades, en la integración de medidas de prevención como plantea Madrigal (2010) a nivel situacional, primaria, secundaria y terciaria, y también de atención de la violencia a través de programas reparatorios. Considerando la inserción de un enfoque integral en violencia de género, abordando las diferentes áreas de acción social como de los procesos de sensibilización en la comunidad como respuesta del Estado, a través de la integración de políticas públicas y de transformación e implementación en materia legal ya que actualmente en Chile se rige una Ley de Violencia Intrafamiliar, y no una ley basada en un enfoque integral en violencia, vinculando más bien la violencia al ámbito de lo privado y doméstico que al espacio de lo público, lo que favorece la reproducción de las lógicas de violencia y poder en cuanto a las diversas formas de violencia y a la divulgación de lo femenino en los medios de comunicación.

Bibliografía:

– Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona, España: Edición Anagrama.
– Butler, J. (2007). El género en disputa. España: Paidós.
– La Estrella de Arica. (2004). La fría confesión del sicópata de Alto Hospicio. Obtenido de la Estrella de Arica: www.estrellaarica.cl/ … /20040208042852.html
– Lamas, M. (2016). “Género”. En: Conceptos clave en los estudios de género. Moreno, H & Alcántara, E. (coord.). Universidad Nacional Autónoma de México. México.
– Madrigal, L. (2010). Los hombres asumimos nuestra responsabilidad: Las Masculinidades en la prevención de la Violencia de Género. Programa de Masculinidades, Centro de Las Casas. El Salvador.
– Mandiola, S. (2009). Breve análisis de los delitos sexuales contenidos en la Legislación Chilena. Diplomado Agresiones Sexuales U. de Chile.
– Segato, R. (2003). Las Estructuras Elementales de la Violencia: Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Buenos Aires, Argentina: Prometeo Libros.
– Segato, R. (2018). Contra – Pedagogías de la crueldad. Buenos Aires, Argentina: Prometeo Libros.
– Valdés, X. (2009). Violencias de género. Cuerpos, espacios y territorios. Chile: Gráfica LOM.

Violencia de género en la dictadura cívico-militar

Columna de opinión de la alumna del Diplomado de extensión Género y Violencia Carolina  Guerra Arce

A días de los 45 años del golpe de estado en Chile, con la dictación libertades condicionales para personas privadas de libertad por haber cometido violaciones de DDHH acompañado de una polémica discusión sobre la función y objetividad del Museo de la Memoria, me veo en la necesidad de reflexionar sobre la actuación de nosotras las mujeres en el contexto de la dictadura cívico-militar que azoto a nuestro país, y de qué forma se nos violentó no solo como personas sino como género.

La violencia de género es considerada por las Naciones Unidas como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive amenazas de tales actos, la coacción o la privación de la libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada”[i] . En la dictadura cívico-militar se violentó a las mujeres desde diferentes aristas del fenómeno de la violencia; como lo fue la violencia psicológica, física, sexual e inclusive económica. Decenas de mujeres fueron objeto de detenciones arbitrarias y llevadas a centro de detención y tortura, otras asesinadas a manos de agentes del estado, otras relegadas al exilio ya sea de manera personal o a consecuencia del exilio de su marido o familia, no hubo discriminación respecto a su edad ni condición, pues muchas de ellas eran menores de edad y/o se encontraban embarazadas. Aún peor las mujeres fueron objetos para reafirmar el poder de lo masculino sobre lo femenino, siendo tomadas como herramientas para torturar a sus esposos, hijos o padres por medio de violaciones y otro tipo de vejámenes del que los agentes del estado se valen por la condición de ser mujeres.

Tras el retorno a la democracia, el primer presidente electo Patricio Aylwin decreta una serie de conmutación de penas para presos políticos y comienza a trabajar en el campo de los Derechos Humanos, uno de los instrumentos emblemáticos en esta materia es informe sobre “verdad y reconciliación” más conocido como “informe Retting” el cual tiene por objeto establecer la gravedad de las violaciones de DDHH en el periodo de 1973 a 1990 pero este no hace mención a la violencia sobre las mujeres con toda sus letras, y es por esto que diferentes asociaciones y las propias víctimas presionan para que dicha temática se consagre como lo que fue, violencia de género, es así como el año 2004 en el llamado “informe Valech” señala la violencia sexual como una de las formas más graves de la violencia contra las mujeres. El panorama a nivel internacional no es distinto puesto que recién en el año 2002 la Corte Penal Internacional señala “son crímenes de lesa humanidad violación, esclavitud sexual, prostitución, embarazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra forma de violencia sexual de gravedad comparable”[ii]. De forma que las mujeres una vez más son parte invisible de la historia, pues también ha sido una lucha visibilizar las atrocidades cometidas a nuestras compañeras solo por el hecho de ser mujeres.

Si bien la violencia sexual fue una de las formas más atroces para violentar a las mujeres, hubo otra serie de actos de violencia del cual fueron objeto las mujeres en el periodo dictatorial. Hace pocos días me encontraba en una charla sobre “niñez y exilio” donde expuso una abogada de DDHH, la cual hablo del exilio en el contexto de dictadura, y planteaba como uno de los grandes problemas referentes al exilio, fue la situación de las mujeres, pues para esos años aún éramos consideradas “incapaces relativas” por lo cual se necesitaba la autorización del marido para poder salir del país, el problema es que muchos de sus maridos se encontraban ya en el exilio, o desaparecidos o en prisión político, por lo cual había que pedir autorización al juez del juzgado de menores quién a su arbitrio daba o negaba la autorización, lo que trajo como consecuencia la separación de familias, y la permanencia de mujeres en nuestro territorios que fueron expuestas a las más crueles torturas como es la violencia sexual.

Me preguntaba ¿por qué la importancia de tipificar y visibilizar este delito cómo especial o con carácter de género? dado que para muchos constituyen actos de tortura y la tortura ya está tipificada como tal, y a su vez ¿por qué el estado de derecho retornado y la sociedad demora tanto tiempo en reconocerlo?, he pensado y creo que la discusión radica en los conceptos de poder y cuerpos, y su estrecha relación, puesto que como señala Veena Das “Las violaciones inscritas en el cuerpo femenino (tanto de manera literal como figurativa) así como las formaciones discursivas en torno de esas violaciones, hicieron visible la imaginación de la nación como nación masculina”[iii] y efectivamente se instaura el poder mirado desde lo masculino donde los cuerpos y vidas de las mujeres se toman como herramientas de tortura propios y a terceros, pues muchas mujeres fueron violentadas sexualmente como mecanismo de tortura para sus parejas o maridos, usando sus cuerpos como objetos para el sufrimiento propio y de sus familias, re domesticando a muchas mujeres que irrumpen en los parámetros sociales impuesto que las relegaban a la esfera de lo privado y el trabajo doméstico para convertirse en sujetos políticos con ideales de emancipación.

Una vez más las mujeres cargamos con una doble herida, provocada por el dolor de la irrupción de la violencia en nuestra historia como sociedad pero con una herida más profunda por los atrocidades que se cometieron a las mujeres tan solo por el hecho de ser mujeres, apoderándose de sus vidas y cuerpos, obligándolas a la sobrevivencia donde la violación es una prueba de esta misma, puesto que en muchos de sus testimonios se recoge la resistencia a la muerte y la lucha por seguir viviendo, y así ha sido a lo largo de la historia en contexto de crisis, guerras y revoluciones, Veena Das nos señala “A través de las complejas transacciones entre el cuerpo y el lenguaje pudieron a la vez dar voz y mostrar el dolor que se les infringió y, así mismo, ofrecer testimonio del daño infligido a la totalidad del tejido social- la herida también se le inflige a la idea misma de que diferentes grupos puedan habitar juntos en el mundo.” [iv] en el contexto de la partición de la antigua Yugoslavia, pueden compararse con la situación de las mujeres en el contexto de la dictadura cívico-militar en nuestro país en cuanto al impacto que tienen las violencia ejercida sobre las mujeres. Tan profunda es el dolor de las víctimas que la gran mayoría tardo años en contarlo e incluso muchas prefirieron callar, dado que la violencia ejercida por el sistema patriarcal y el mundo masculino instaura los cuerpos femeninos como propiedad de la familia y el patriarcado, por lo cual muchas mujeres optaron por callar y otras que se relevaron contra la concepción establecida tuvieron que volver a resistir la violencia de sus propias parejas que repitiendo los parámetros e ideología imperante no lo comprendieron; también el pudor de exponer estos vejámenes acallo por décadas las atrocidades de la violencia político sexual.

Al alero de la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y la tipificación de la violencia sexual como delito de esa categoría es que se pudo accionar judicialmente para que los delitos fueran sancionados, así y todo fueron muy pocos los casos judicializados, en el informe Valech de un total de 3.399 declaraciones de mujeres, casi la totalidad afirma haber sido objeto de violencia sexual, y 316 mujeres afirman haber sido violadas reiteradamente por sus captores. Pese a esta dura realidad hay autores como Foucault que invisibilidad la violencia sexual como un delito que merece un especial tratamiento como un tipo de violencia hacia las mujeres, señalando “que la violación no debía penalizarse como violación, que se trata de simple violencia”[v] “que alguien le metan un puñetazo en el hocico, o el pene en el sexo no hay ninguna diferencia”[vi] con planteos que no solamente son reprochables desde mi punto de vista por invisibilizar la sociedad patriarcal imperante y la opresión y violencia hacia las mujeres, sino por reabrir una herida que es doble para nuestro género a nivel internacional, puesto que a mi parecer la razón de este tipo de violencia responde a mantener el mundo masculino y los roles asignados a las mujeres como sometimiento y sostén del patriarcado, dando a través de los cuerpos violentados sexualmente un duro mensaje para aquellas mujeres que salgan de la esfera de lo privado y comiencen a tomar posición como sujetos de derecho.

Por estas razones me parece que aún hay un largo camino que recorrer para reparar de alguna manera el daño infligido por la sociedad a las mujeres, y a su vez un largo camino para las mujeres en la lucha por su emancipación. Por esta razón a casi 45 años del golpe militar, la memoria es crucial para las luchas venideras por nuestra emancipación, ni olvido ni perdón.

[i] Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas 48/104, Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, Naciones Unidad Derechos Humanos alto comisionado, 20 de Diciembre de 1993

[ii] Estatuto de Roma, artículo 7, letra g), 2002

[iii] Das V, el acto de presenciar. Violencia, conocimiento envenenado y subjetividad, Berkeley: University of California Press, 2000. 217p. La traducción al castellano incluida en este volumen fue realizada por Magdalena Olguin.

[iv] Das V, el acto de presenciar. Violencia, conocimiento envenenado y subjetividad, Berkeley: University of California Prees, 2000. 219p. La traducción al castellano incluida en este volumen fue realizada por Magdalena Olguin.

[v] Somnolencia de Foucault, violencia sexual, consentimiento y poder, el colegio de México, A.C distrito federal, México. Vol. XXVI (número 76) enero-abril del 2008.

[vi] Somnolencia de Foucault, violencia sexual, consentimiento y poder, el colegio de México, A.C distrito federal, México. Vol. XXVI (número 76) enero-abril del 2008.

 

 

CIEG participa en Primer Congreso de Investigación en Ciencias Sociales

El 12, 13 y 14 de abril se celebró el Primer Congreso de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales, en donde se debatió sobre temas diversos con motivo de potenciar la interdisciplinariedad y comunicación entre los diferentes departamentos de la facultad. Democracia y Política, Etnicidad, Racismo y Migraciones; Desarrollo y Condiciones Laborales; Movimientos Sociales, Educación, Violencia de Género y Disidencias Sexuales, fueron algunos de los temas de interés que tratados por docentes, estudiantes de pre y postgrado, y egresados/as, en paneles simultáneos durante los tres días de la jornada.

De acuerdo a informaciones de FACSO, se desarrollaron 95 ponencias, asistieron más de 270 personas y se presentaron 10 posters de las unidades de la Facultad. Contó además con invitadas internacionales, como Paulina de los Reyes, PhD., profesora titular de Historia Económica en la Universidad de Estocolmo, y la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y directora del Instituto Gino Germani, Carolina Mera.

En calidad de expositoras y colaboradoras, el CIEG participó en las mesas de Violencia de Género (jueves, 14:30-16hrs), junto a Svenska Arensburg (académica departamento de Psicología), Irma Palma (académica departamento de Psicología), y Valentina Muñoz y Paula Vargas (egresadas de Psicología). Elisa Niño y Manuela Cisternas, investigadoras de CIEG, participaron como ponencista y moderadora, respectivamente.

La mesa se centró en trabajar el lugar de las mujeres como gestoras, agentes y subversivas de la posición victimaria frente a diversas manifestaciones de la violencia de género, desde la violencia estructural evidenciada en la ilegalidad del aborto libre, la violencia en contextos de pareja, la violencia sexual tanto experiencial como aquella realizada desde la agenda institucional de la dictadura. Las cuatro ponencias dieron cuenta de cómo la perspectiva feminista y de género permite desarticular la victimización de las personas en situación de violencia, a través de diversos mecanismos autogestionados de subjetivación, como también por medio de la acción política y teórica.

El viernes 13 de abril, en la mesa de Violencia Sexual (9:00-10:45hrs), Manuela Cisternas participó en representación del equipo CIEG de los años 2016-2017, con reflexiones en torno al acoso sexual en la Universidad de Chile, una investigación encargada desde la entonces Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile. Los resultados de este estudio de carácter cualitativo-descriptivo, ilustró las repercusiones individuales, sociales e institucionales del acoso sexual en diferentes estamentos de la Universidad , tomando casos de acoso y violencia sexual denunciados por mujeres vinculados a la institución. La mesa, además, estuvo compuesta por Claudia Capella, Myriam Madrid y Angélica Valdebenito, vinculadas al departamento de Psicología de FACSO, con ponencias que reflexionaban en torno al trabajo psicoterapéutico en casos de abuso sexual a menores de edad.

Dejamos adjunto un video realizado por la unidad de comunicaciones de FACSO, respecto a los objetivos del Congreso.

Entrevista a Luna Follegati en Revista Qué Pasa

Compartimos con ustedes entrevista realizada a nuestra colega Luna Follegati, docente del diplomado Género y Violencia y del Magíster en Estudios de Género y Cultura del CIEG. En esta nota, Luna reflexiona en torno a las discusiones sobre violencia de género, violencia y acoso sexual en las Universidades, y el rol que cumplen los movimientos estudiantiles y feministas en la instalación de estos temas en el debate social.

La entrevista fue publicada en el medio Revista Qué Pasa online, el 29 de diciembre del 2017. Hacer click en imagen para redirección a nota.

Periodista: Carolina Sánchez

Fotos: José Miguel Méndez

 

 

Comunicado ante denuncias de acoso sexual en la FACSO

Ante la persistencia de denuncias de acoso sexual en el Campus Juan Gómez Millas, ahora en la Facultad de Ciencias Sociales, como Centro Interdisciplinario de Estudios de Género, insistimos, como lo hicimos en el comunicado del 01 de abril de 2016, en la siguiente declaración.

Rechazamos cualquier manifestación de acoso sexual en el ámbito educativo y exigimos que se lleve a cabo el debido proceso y protocolos de seguimiento de forma transparente.

El 13 de julio de 2017 se aprobó por Resolución Excenta Nº 01024 la Política Universitara que tiene por objetivo general “Erradicar el acoso sexual y reducir la violencia de género en la Universidad de Chile a partir de un programa que permita prevenir estas conductas y atender a las personas afectadas”.

A través de este documento, nuestra casa de estudios ha manifestado de manera tajante que dichas conductas abusivas no son tolerables. Contar con una política específica nos respalda para facilitar y velar por que se cumplan las líneas de acción definidas, partiendo por socializar dichos procesos para que sean del conocimiento de todas las personas que hacemos parte de la Universidad.

En este sentido, invitamos a estudiantes, académicos/as y funcionarios/as a informarse respecto a sus responsabilidades y derechos en esta materia, a través de los documentos “Orientaciones para enfrentar el Acoso Sexual en la Universidad de Chile”, y “Respuesta Institucional ante el Acoso Sexual en la Universidad de Chile” disponibles en la web de la Universidad.

Reaccionar de manera oportuna, eficiente y empática frente a las denuncias es fundamental. No obstante, como integrantes de la comunidad universitaria exhortarnos también a la revisión crítica de nuestras prácticas de relacionamiento ya que estamos frente a un problema naturalizado, que atenta contra el derecho de igualdad y el principio de no discriminación. Por esta razón se hace urgente asumir un compromiso ético de convivencia sustentado en el respeto. Ello nos debiera instar no sólo a reaccionar cuando ocurren estos hechos sino a ser parte activa de la prevención.

Finalmente, el equipo CIEG reitera su disposición a colaborar en las iniciativas destinadas a erradicar el acoso sexual y a investigar las denuncias acogidas, asimismo ofrecemos nuestro apoyo a las personas afectadas.

Presentación protocolo de actuación ante denuncias sobre Acoso Sexual, Acoso Laboral y Discriminación Arbitraria

Ayer se realizó el lanzamiento del protocolo que busca actuar adecuadamente frente a las denuncias de acoso en la Universidad de Chile.

 

La presentación del procedimiento, se realizó en el en el auditorio del nuevo edificio de la Facultad de Humanidades, que tiene como objetivo asegurar una respuesta frente al acoso, una forma de violencia de género que se quiere erradicar en la institución. Dentro de las presentaciones se encontraban Juan Carlos Gimeno, abogado de la dirección jurídica, Javiera Cabello de la Secretaría de Sexualidades y Género FECH y por último, Carmen Andrade, encargada de la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género.

Para la Secretaría de Sexualidades y Género (Sesegen) las universidades son espacios masculinizados y patriarcales. Ello motivó la creación de las distintas secretarías de género que han realizado una activa lucha contra las distintas formas de violencia de género, entre ellos el acoso sexual, en que son afectadas principalmente las estudiantes. Para la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género, existen diversos casos de acoso en distintos estamentos, por ejemplo en el caso de las académicas, existe una subvaloración de las profesionales, en que son reducidas a espacios feminizados como la gestión. Por lo que esta es una situación transversal.

El acoso es una forma de violencia, en que las principales afectadas son las mujeres. Durante los movimientos de los 90’s, se hizo visible a través de la Convención Belem Do Pará , en que se declara que las mujeres tienen derecho a vivir una vida libre de violencia y destaca a la violencia como una violación de los derechos humanos. Para Carmen Andrade, existe una naturalización de la violencia en la universidad, en que existen cifras alarmantes, 1100 casos de los cuales un 26% conoce historias sobre acoso en universidades. Mientras que un 16% ha vivido directamente acoso. Por ello se realizó un primer manual para enfrentar el acoso y se buscó capacitar a profesionales para actuar en estos casos, que contienen una política integral para prevenir, denunciar, investigar y por último sancionar estas malas prácticas.

Para la socióloga Carmen Andrade el protocolo es importante pero también la unión y la lucha de las mujeres para lograr avances en materia de derechos. “Es muy importante tener estos espacios , no sólo para dar a conocer el protocolo que tiene un fin practico, que toda la gente de la universidad pueda saber qué hacer en caso de acoso sexual, pero creo que más allá de eso, nos permite reflexionar sobre el tema del acoso, compartir y reafirmar voluntades, para que esto no siga ocurriendo en la universidad“.

Por último se refirió al gran interés que despertó el tema y la amplia convocatoria “me parece muy buena la instancia, creo que hemos ido de menos a más, yo contaba como anécdota que cuando partimos desde la oficina hablando de estos temas, fuimos a muchísimos lugares en que nos reuníamos con muy poquita gente. Íbamos a campus donde habían reducidos grupos de estudiantes, la gente se paseaba porque no les era un tema muy relevante, sin embargo hoy día el tema se instaló”. Indicó.

 

Biopolítica, Estado y Violencia desde una perspectiva de género

La cátedra fue dictada por la académica Luna Follegati, para el Diplomado Género y Violencia.

 

El día martes 2 de mayo, se realizó una nueva clase del diplomado de postítulo, esta vez la Licenciada en Historia, Magíster en Comunicación Política y Doctora (c) en Filosofía Política, Luna Follegati, explicó cómo se articula la política estatal y su relación la violencia. Con un aulario expectante, se realizó la presentación de la profesora, quién abordó las teorías de Foucault, biopolítica y gubernamentalidad y de Agamber con su conocida saga Homo Sacer y Nuda Vida, contestando las preguntas de las asistentes.

“El objetivo de la clase era poder visualizar la cuestión del estado y la violencia desde una perspectiva biopolítica, lo que implica generar nuevas problematizaciones con respecto a la relación entre poder y vida. Particularmente me parecieron super atingentes las preguntas, en el sentido de que establecen nuevas visiones con respecto a cómo comprender en términos contextuales, en el caso de Chile a través de nuestra historia, problemas como la dictadura militar o  como la regulación de las sexualidades, que dan cuenta que la biopolítica hace sentido cuando uno lo mira desde una perspectiva de género”. Señaló la docente.

Para la abogada Javiera Farías “fue una clase super contundente, con harta información, que es muy interesante para mí, ya que por mi formación, son temas que conozco pero no con tanta profundidad. En derecho tenemos algunos ramos de filosofía política, pero el enfoque es más de derecho que de ciencias sociales, por lo que no tenemos una formación tan acabada, el acercamiento a Foucault es sobre otros temas. Para mi fue un bombazo de información, que claro hay que digerir, pero es el punto de partida para otras cosas, es harto contenido, son miles de cosas que no sabía y que en un momento voy a tener que profundizar”.

Para Follegati fue una experiencia positiva realizar esta jornada del diplomado, que posee una gran convocatoria y muestra que el género y la violencia se están visualizando. En esta primera clase, se buscaba generar nuevas perspectivas en torno a la biopolítica y contará con una segunda cátedra, el día martes 9 de mayo a las 18:00 hrs.

Por último Luna indica “es importante trabajar este tipo de temáticas en un diplomado, porque da una perspectiva teórica, que a veces no están abordadas dentro de los estudios de género y que a partir de autoras como Judith Butler, podemos profundizar sobre cómo existe una forma de administración y regulación de la vida de forma diferenciada para las distintas poblaciones y los grupos sociales que componen nuestras sociedades”.

 

Masculinidades: “el género no es sólo de mujeres”

El profesor Marcelo Robaldo realizó una clase explicando las masculinidades y su relación con el género en el diplomado semipresencial “Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas”.

 

El  sábado 29 de abril se realizó una nueva jornada del diplomado semipresencial de postítulo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. En esta ocasión el sociólogo y magíster en género, Marcelo Robaldo, analizó la categoría relacional de mujeres y hombres y como se deja de lado la visión de masculinidad.

El académico formado en la Universidad de Chile, indicó que el género no es sólo de mujeres, la producción de conocimiento ha sido realizada desde una experiencia de género androcéntrica y la ha posicionado desde el poder dominante. Así como señaló que existe una epistemología heteronormada, que no permite mirar otras masculinidades. En base a las teorías de Judith Butler, se analizó lo queer y las otras formas de hacer familia como lo es dentro de la homopaternidad.

Para el profesor a cargo de la cátedra “el tema de género no son sólo las mujeres, es importante entender la dinámica entre hombres y mujeres para abordar las temáticas de género. Incluso como abordamos en la clase, no es una relación unívoca entre lo femenino, las mujeres y lo masculino, los hombres. Sino que ahí se producen cruces súper interesantes, sobre cómo puede haber masculinidad en mujeres y feminidad en los hombres. Hombres que van a tener bebés, es muy complejo y rico el tema de discusión y creo que a nadie le quedó grande, pudieron expresar ideas y fue en ese sentido muy provechoso”. Señaló.

Para Daniela González “Cuando postulé al diplomado, esta clase era una de las que más me interesaba, porque en general cuando una estudia género, se dedica más al estudio de las mujeres que al estudio en sí de las masculinidades. Me pareció muy interesante la perspectiva que tomó el profesor, de las otras masculinidades que no tenemos presentes, más allá del ideal de la masculinidad hegemónica. Lo otro interesante es la discusión que existe con nuestras compañeras, como todas venimos con distintas perspectivas, tenemos distintas profesiones, saber que piensan otras mujeres, me parece súper enriquecedor. El propósito también es compartir en estos postítulos, que uno hace por interés personal además del interés profesional”. Menciona la Periodista titulada en la Universidad de Chile. 

Por último Marcelo se refirió a la recepción de su cádedra por parte de las asistentes “Tuve una agradable sorpresa cuando vi que los planteamientos que les iba haciendo a las alumnas tenían harto eco, asintieron mucho y fue muy participativo, lo que me pareció súper buen síntoma. Desde hace un tiempo los planteamientos que tocamos en este tema de las masculinidades y las paternidades hace total sentido a las alumnas. Se produjo algo muy poderoso, muy potente, fue de una participación muy fluida y con varios matices interesantes. Fue una clase compleja y muy gratificante”. Finaliza.

 

Mujeres y salud: el sistema biomédico y su relación con el género

La cátedra fue dirigida por la Antropóloga Manuela Cisternas, en marco del diplomado Semipresencial “Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas”.

 

El  sábado 29 de abril, se realizó otra jornada del diplomado de postítulo, que en su décima versión, ha aumentado en un cien por ciento la matrícula. Este año 26 mujeres participan en la modalidad semipresencial, asistiendo a clases cada cinco semanas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. La clase de Manuela Cisternas, Magíster en Estudios de Género, abordó la relación de mujeres y salud desde una visión histórica y en base a las teorías de la antropología de la salud.

La académica e Investigadora del Equipo del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género (CIEG), realizó un análisis sobre el sistema biomédico y su relación con el género. “Hoy día la intención era hacer un recorrido histórico y conceptual sobre la relación entre mujeres y salud, por el hecho de que la mujer históricamente ha sido construida, a partir del siglo XVIII y de la modernidad, como un cuerpo que está enfermo, que requiere intervenciones médicas. Esto porque el cuerpo de la mujer, es un cuerpo reproductivo y por otro lado por las concepciones ideológicas en que es considerada como sexo débil”. Señala.

Manuela Cisternas durante su trayectoria, se ha dedicado ampliamente a los estudios de género, enfocándose en las masculinidades pero también en la sexualidad femenina desde la perspectiva de género. Durante la clase que preparó, se encontraba un amplio recorrido de la historia de las mujeres, desde quienes fueron llevadas a la hoguera por su sexualidad o conocimiento, hasta los esfuerzos de las primeras mujeres en estudiar medicina en Chile. Determinando que las mujeres han sido despojadas históricamente de los saberes terapéuticos femeninos y han sido concebidas culturalmente como pacientes.

“Las mujeres siempre van a estar conectadas por la salud, ya sea como enfermas, pacientes o como habilitadoras de esa salud. Parte de la clase, tenía que ver en como la mujer trabaja dentro del sistema de salud, con trabajo no remunerado de cuidados o con su fuerza de trabajo remunerado pero dentro de áreas feminizadas dentro del sistema de salud. Esa relación entre las mujeres y el sistema de salud biomédico, es bastante importante y interesante para poder hacer una crítica a las visiones de cuerpo, de enfermedad y entender los distintos desafíos que hay para las mujeres hoy día, ya sea en términos de su bienestar corporal, mental y social“. Puntualiza la docente.

La clase finalizó realizando un análisis de la mujer en su posición actual, cómo el trabajo no remunerado influye en el uso del tiempo libre de las mujeres y que pocas veces es valorizado socialmente. Además de solicitar un ejercicio a las asistentes a la cátedra, sobre como ha operado el sistema de salud a lo largo de su vida, permitiéndoles realizar un trabajo escrito o mediante un dibujo de sus cuerpos señalando las relaciones con éste. La importancia de esta actividad es que el diplomado más que tener un fin profesional, las clases involucran una introspectiva como mujeres y un crecimiento personal.

Para Verónica León, profesora de matemáticas “las clases me han sorprendido porque dan una visión amplia e histórica. Me tiene ocupada leyendo muchísimo y de aquí a la finalización creo que uno no es la misma persona que ingresó. Por otro lado me da alegría y orgullo que desde que se presentaron las compañeras, había un grupo digno de admirar, todas son mujeres super inteligentes, críticas, profesionales, he aprendido mucho y han sido un complemento. Eso es lo que más me gusta, las clases aportaran teoría, pero las compañeras aportan el análisis y un montón de visiones que para mi eran nulas”.

Por último la alumna señala “En realidad uno tiene una opinión super ínfima de la teoría de género, para mi fue interesante porque me desarrollo trabajando con estudiantes adolescentes, que pese a la modernidad, ellos tienen una visión sesgada de género, del trato o de la condición de mujer y de hombre, me parece que si estamos educando, si queremos un cambio, también debemos ser cuidadosos del lenguaje, de las actitudes y de todo aquello que conlleva el quehacer educacional, por eso el diplomado ha sido un gran aporte”.

 

Con amplia convocatoria se dio inicio al CFG “Género y Violencias” impulsado por la Cátedra Amanda Labarca

Segunda versión del CFG “Género y violencias”

La importancia de incluir la perspectiva de género en las distintas disciplinas

Esta semana, la sede principal de la U. de Chile vuelve a ser espacio de formación para las y los estudiantes de la Casa de Bello con el inicio de este curso de la Cátedra Amanda Labarca. El programa coordinado por la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones comenzó sus clases abordando la pregunta “¿de qué hablamos cuando hablamos de género?”.

“Me parece que es fundamental instalar el estudio del género como una línea de base en todas las carreras”, advirtió Paula Hernández, antropóloga e investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Ciencias Sociales y quien estuvo a cargo de la primera clase del curso Género y Violencias. “Muchas veces vemos como si lo social estuviese separado de lo científico y lo matemático, cuando la realidad es que ninguna disciplina queda ajena a las dinámicas de las relaciones sociales”, explicó la académica, apuntando al valor y la necesidad de contar con este curso dentro de la línea interdisciplinaria de pregrado.

El CFG organizado por la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones persigue que “las y los estudiantes de pregrado generen capacidades que les permitan comprender en términos generales el enfoque de igualdad de género, de manera que puedan aplicarlo en sus respectivas disciplinas y puedan mirar el escenario de la violencia desde allí”, explicó Carmen Andrade, directora de la Oficina, quien dio también la bienvenida al curso emplazado en la Sala Enrique Sazié de la Casa Central de la U. de Chile.

“Todos los estudiantes van a tener que interactuar con personas en sus respectivos entornos laborales y hay herramientas que no nos han enseñado. Herramientas que van desde no ejercer ni permitir el acoso sexual hasta la reproducción de lógicas patriarcales en situaciones cotidianas como el humor. Al final todos y todas somos parte de una sociedad y es importante que la Universidad te entregue una base respecto a eso. El sello de la U. de Chile es tener un rol público, influyendo política y socialmente, por ende es necesario ir por este camino”, señaló Hernández.

Con una planificación de 16 clases y un trabajo final donde las y los estudiantes aterrizarán lo aprendido en un análisis práctico de las desigualdades y la violencia, el curso se instaura como un espacio crítico frente a la construcción social de las diferencias y la visión dicotómica que atraviesa las actuales relaciones sociales.

Francisca Contreras, estudiante de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas inscrita en el curso, destacó la oportunidad de contar con un espacio de aprendizaje y diálogo en torno a un tema que afecta directamente las relaciones de los mismos estudiantes. “Llevaba varios semestres tratando de tomar los cursos de la Cátedra Amanda Labarca. En mi caso estudio en una facultad donde hay un porcentaje mucho mayor de varones y muchas veces soy la única mujer en una sala, entonces me interesa mucho acercarme a lo que es la teoría de género, al mismo tiempo que poder compartir con compañeras y compañeros de distintos espacios de la Universidad reflexionando estos temas”.

Bajo el alero de la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Género de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones el 2014 se creó la Cátedra Amanda Labarca con el fin de generar conocimiento, difundir y formar profesionales en la temática de la igualdad de género a través de actividades de extensión, investigación y docencia. En ese contexto surgen los Curso de Formación General (CFG) “Desafíos de la perspectiva de género en las ciencias”, dictado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas; “Género y Salud”, impartido en la Facultad de Medicina; “Género y Derechos”, desarrollado en la Facultad de Derecho; y ya en su segunda versión “Género y Violencias”, realizado en la Casa Central de la U. de Chile.

María Jesús Ibáñez – Periodista VEXCOM
Fotografía Alejandra Fuenzalida