Representaciones de violencia y género en migración, racismo y juventudes.

Estudiantes del diplomado de Extensión Género y Violencia presentan trabajos visuales que representan la violencia leída desde tres ejes: violencia desde un enfoque descolonial; violencia, racismo y migración; y violencia en masculinidades y juventudes.

El Diplomado de Extensión Género y Violencia es un programa que comenzó a impartirse el año 2009 como un curso de extensión, para luego convertirse en diplomado el año 2013, y a la fecha cuenta con más de 80 graduados/as especializados/as en perspectivas multidisciplinarias sobre la violencia de género. Este año, 60 estudiantes cursan el diplomado en dos promociones, entre los cuales se encuentran abogadas, trabajadoras sociales, psicólogas, antropólogas, terapeutas y profesionales de la salud, activistas y estudiantes de pregrado. Como parte de sus actividades de evaluación, los/as estudiantes del segundo semestre realizaron trabajos de reflexión creativos visuales (un collage utilizando imágenes de diversos medios de comunicación) sobre la violencia leída desde tres ejes, trabajadas en las sesiones de clases con los/as profesores/as Claudio Duarte, Iris Hernández y Elisa Niño:

Género y violencia: aportes del enfoque descolonial latinoamericano

Violencia de género, racismo y migración

Violencia, masculinidades y juventudes

A continuación, se presentan 8 de los 24 trabajos entregados:


Francisca Arredondo


Valentina Donoso


Natalia Lichtemberg


Araceli Pérez


Valentina Valli


Mónica Monteiro


Cecilia Navarro


Paulina Arriagada


 

Entrevista Carolina: En mi caso, lo personal ha sido político y académico.

Carolina Franch Maggiolo, es Antropóloga Social y Doctora (c) en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Realizó un Magíster en Estudios de Género y Cultura, mención Ciencias Sociales con excelencia académica. Actualmente es Directora (s) del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género (CIEG) en el cual se desempeña como investigadora y docente en los Programas de Magíster y Diplomados.

¿Por qué Antropología, y no otra carrera?

Fue por casualidad, yo era más humanista en el colegio y en tercero medio me metí en todo lo que es historia, castellano. En ese tiempo, podría haber sido profesora de historia, socióloga y por esas cosas de la vida, cuando salí fue como ¡antropología! que era como historia, ver las culturas, la gente. Vi la malla curricular y me pareció interesante poder explorar académicamente, otros territorios del Chile no oficial.

En un momento creí que sería profesora de lenguaje y comunicación o de historia, si no, lo típico que uno dice: derecho. Pero mis profesoras me dijeron: “sabe que usted no estudie para profesora”. Eso me daba mucha pena porque decían “tu puedes más” y sentía que desvalorizaban esa opción. Yo era de las que enseñaba en el colegio y me gustaba la docencia. Cuando llegué a la carrera de antropología, -que en realidad en mi tiempo no era tan buena, muy poca teoría-, sí descubrí un mundo de líneas teóricas, y una de esas líneas fue el género.

¿Por qué te inclinaste por el área relacionada con el género?

A veces creo que la vida me lleva a mí y no yo a la vida. En ese minuto la carrera estaba pasando por un desorden, pasé por una de esas tomas súper grandes al tiro. Una huelga de dos meses y medio me llevó a entender de política, pero de estudio no mucho, tenía profesores no tan buenos. Entrando a un curso por descarte, porque me topaba con otro, elegí antropología del género y en antropología culinaria, en donde estaba Sonia Montecino. Aunque era antropología culinaria, había mucho género, y yo evidentemente y para toda mi generación incluso, fue un ramo súper potente en términos teóricos, prácticos y políticos. Nos hizo funcionar la cabeza y entender que la academia que hacíamos era discriminadora.

Nos puso en tensión muchas cosas, no en términos de apología ni demagogia, sino que nos puso en investigaciones, en prácticas, cifras y formas. Eso a mi me cautivó, yo diría que después del año 99, es como que a uno le sacan una venda. Esa diferencia, cual causaba discriminación, tiene que ver con cruces de variables como la raza, la clase, y ahí se me abrió un campo, un campo que fue el género. Tal vez lo hubiera encontrado en otro lugar, pero yo lo encontré ahí tomando un buen ramo. Estaban haciendo otro tipo de academia, al que yo me había enfrentado y de ahí para delante le pedimos a Sonia que hiciera otro ramo y cuando yo salí de la carrera me metí rápidamente al magíster en género.

¿Cómo crees que se relacionan las mujeres con la academia?

Ser mujer en América Latina es peligroso, ser mujer en la academia es complejo. Y mujer en ciencias es uno de los núcleos duros del machismo, el sexismo y la discriminación. A veces cuesta más decirlo, porque la academia se posiciona como un lugar progresista, que es democrático, y te das cuenta que eso en el manejo cotidiano no es así. Yo diría que el discurso, la práctica cotidiana en la academia, es muy compleja. Asumiendo su compleja institucionalización y su discriminación, por ejemplo, yo pienso, en esta facultad, -y de eso “Del Biombo a la Cátedra” dio cuenta-, como capital humano avanzado son las mujeres las que tienen mayor especialización y son las que no están contratadas ocupando menores cargos, tiene un registro. Entonces, ¿que es ser mujer y académica? Es desilusionante. Uno invierte un montón de tiempo para capacitarse y autoformarse y seguir en una escala que  apesar del discurso que dice: “aquí están los mejores”. No siempre están los mejores.

Un colega tuyo gana más sueldo, tiene más poder que tú, no tengo problema con que alguien tenga más o menos poder, pero no cumple los criterios que a ti te hicieron cumplir. Ni los mismos beneficios, la mayaría de los beneficios con goce de sueldo se los llevan los hombres. En mi doctorado nadie me dio ningún permiso, yo tuve que ajustar mi carrera para seguir haciendo la pega y seguir estudiando, cosa que mis colegas sí han tenido. Si tiene una dificultad mayor, las mujeres tienen que duplicar sus esfuerzos para cumplir los estándares que se desean y cuando llegan a esos estándares, después no se les evalúa de la misma manera. Es medio desilusionante, pero es tremendamente desafiante.

A mí me gusta la academia, asumiendo que las instituciones en general son bien discriminadoras, pero la academia es un lugar donde yo me siento feliz. En la docencia, me siento súper plena, cuando investigo me nutro, eso me dio la antropología, la conversación de poder entender el pensamiento de otro lugar y ese lugar no es sólo para saber, como un vampiro, sino para dialogar y hacer conocimiento con otro y conmigo.

A mí la academia me parece un desafío que me hace muy feliz. Propone desafíos que son de distintas áreas, el vínculo con el medio es maravilloso, la docencia/investigación me hace tremendamente feliz. Lo que menos me hace feliz es la gestión universitaria, pero que aun así esto de construir universidad sobre todo el Chile de hoy, aunque se hable de educación pública parece que no queremos educación pública. Estar en un lugar que sí cree en la educación pública y en la formación de las personas. Esta Universidad de Chile uno la puede odiar por tanta cosa engorrosa, esta cosa burocrática, pero tiene una cosa política bien interesante que me motiva mucho, me siento parte de un Chile mejor.

Actualmente eres candidata a doctorado ¿Como lo ves en comparación con el magíster?

Es un proceso mucho más largo, al magister entré porque me gustaba mucho. Estaba convencida que el género era un lugar donde yo quería estar y el doctorado lo pase bien, pero es el doble de tiempo, la exigencia. El magister en mi tiempo era un pequeño doctorado, es uno de los magister más antiguos de la facultad, con un montón de créditos pero todo lo que me hacía me gustaba, era una explotación profunda en termino académicos, además el curso fue muy potente, fue un minuto de estudio maravilloso, que con 10 años de diferencia entre uno y otro, era mucho más joven, era súper distinto. A mí me gusta la academia y hacer un doctorado en Chile es casi una obligación.

Pero yo estoy inserta en una Facultad de Ciencias Sociales, más bien escoger un doctorado tiene que ver con seguir con una lógica y yo mi doctorado lo pasé bien, pero fue un doctorado muy en sociología por ejemplo. Como era en ciencias sociales me hubiera gustado esperar tener teorías psicológicas, pero no tuve nada. El doctorado fue un poco frustrante en su nombre con lo que yo obtuve, aprendí mucha teoría sociológica, pero me metí buscando una lógica, cosa que no encontré. Ahora de que sirve para el desarrollo profesional, sí. Pero de repente pienso que debería haber estudiado otro doctorado. Pero de todas maneras estoy súper agradecida haber hecho una experiencia en doctorado, de esa formación y de entender, de debatir; pero esperaba ciencias sociales, no sociología.

Cuéntame sobre tu tesis de doctorado, sobre la aplicación de la Ley Antiterrorista en Chile.

Bueno yo creo que son dos lógicas, mis dos tesis anteriores -de magister y de pregrado-, había dialogado con la genealogía o la dinastía femenina de la familia. Eran tesis sobre cuerpos, mujeres y alimentación, con una vertiente de teoría de género potente. Y en la tesis de doctorado, dialogo con la dinastía masculina, más bien con el derecho, porque mi papá es abogado. Ahí hay un inconsciente, yo esto lo digo después. Y porque quería seguir abordando teoría de género con raza, era un tema pendiente, había visto mucho género pero sin raza y este era un lugar para fusionar o hacer una amalgama de dos temas. Además de la literatura que estaba leyendo en el 2010 que me había presentado Rita Segato, que era la discriminación racial cruzada con género. Entonces en ese cruce teórico y en este dialogo inconsciente con el género, es un lugar donde yo quiero reflexionar.

Condensé dos lógicas, porque lo que se está viendo cuando yo inicié el doctorado, es que la aplicación de la Ley Anti Terrorista estaba siendo súper cuestionada. Dije vamos a explorarla y dije vamos a explorarla desde este lugar, que es desde el género con el cruce de raza. Ha sido súper interesante  en este sentido, porque he logrado reflexionar autores de una manera crítica y adentrarme en un terreno que yo lo tenía totalmente fuera y en ese sentido ha sido un desafío difícil, porque tiene que ver con el derecho, que es otro lenguaje, un lenguaje jurídico, es una lógica distinta del mundo que yo me relaciono.

Ha sido un desafío, porque hay que meterse con temas legales, decretos, números, que las interpretaciones no son cualquier interpretación. Porque la ley es la ley y tiene que ver con lógicas dogmáticas, pero creo que subsane dialogar con las dos dinastías o fuerzas radicales, que han compuesto mi vida que es lo femenino y masculino. Yo dialogo mucho dentro de la academia, mi conocimiento personal pasa por el tema académico. También ha sido un buen lugar para armarme y desarmarme, personal y profesionalmente. Lo personal ha sido político, bueno en mi caso lo personal ha sido político y académico. Son buenos lugares para conocerme, la academia me ha permitido conocerme y conocer los tránsitos que uno tiene.

¿Cómo ha sido tu experiencia como directora subrogante del CIEG? ¿Qué es lo que más te gusta de ser, docente o investigadora?

Bonita la experiencia en general, desafiante y cuando digo bonita, no digo que no implique dolor, tensión, cuestionamiento. Pero ha sido una experiencia súper grata en ciertos aspectos, porque asumí súper joven y es porque tengo dos maestras potentes, Loreto Rebolledo y Sonia Montecino. No sé si con tanta conciencia o no, pero dejaron a una chica, una mujer joven e inexperta en términos profesionales, pero tuvieron esa generosidad y esa fe. Esa confianza en una mujer joven, que ellas mimas habían formado. Esa es la academia que también hace el feminismo. Tiene que ver con un sistema afectivo, no en el sentido que nos apapachen, sino con una formación. Tiene que ver con una pedagogía de vida. No es con todos, hago una pequeña comunidad con gente que formo y su formación es mucho más compleja que tiene que ver con un proceso cíclico y eso ha sido muy grato en esta dirección. He estado muy acompañada, no ha sido un lugar aislado, además no solo en temas de liderazgo, de jefatura, ha sido bastante acompañado en términos de formación.

Claro uno puede meter mil veces las patas y cometer miles de errores, pero desde arriba tenías esta contención. A veces me sentí en el abismo, pero siempre sentí esto como las tirolesas: te caías pero no te estrellabas. Eso tiene que ver con gente que te formó antes y que estuvo ahí y también con hacer bueno equipos. Si a mí algo me enseñaron era hacer equipo, los trabajos individuales no tienen ningún sentido sobre todo en la academia. La academia es pensamiento co-construido, no es que uno tenga una idea sino que este lugar es en los pasillos, es en la docencia, es en el aula. en la conversación, en la relación uno va generando conocimiento. Entonces el conocimiento propio propio, no tiene mucho sentido, y eso se explora mucho mejor en términos de trabajo colectivo. A mí lo que me enseñaron es la lógica del trabajo colectivo.

He tenido la suerte que en el trayecto laboral, que es la gente que está, pero que también estuvo antes y que tienen apuestas políticas súper importantes, pero que también tienen ética. Nos llevamos muy bien en lo personal, pero también en lo ético y político. Son súper responsables, sobre todo mujeres, con las que hemos hecho un núcleo de trabajo. Y no es tan poco tiempo, con Paula llevamos casi una década, con Viviana casi 6 años, con Manuela también y con Elisa que es la más nueva. Pero tiene que ver con una lógica de crecimiento personal y profesional, no solo individual, sino que sea puesta en esta plataforma que se llama CIEG y quienes trabajan aquí piensan parecido. No es imponer una lógica, es como hacer formación y academia. Ha sido muy grato. Lo que no es grato es lo institucional y lo tiene que ver con la Chile, son dos lógicas que si bien es cierto funcionan dentro de la misma institución, son lógicas que muchas veces son contrarias, entonces uno pide que se resuelvan mas institucionalmente. Mujeres especialistas en estos temas.

Finaliza Diplomado Género y Violencia – Presentación Trabajo Final

Con éxito se realizó la última jornada del Diplomado Género y Violencia del primer semestre del 2017, en donde los/as estudiantes expusieron sus trabajos en grupo como actividad final de evaluación.

La instrucción era analizar y reflexionar en torno a un caso o ejemplo de Violencia de Género, desde los/as clases y autores revisados en la bibliografía del curso. Los grupos podían elegir cualquier caso -de prensa, personal, de índole nacional o internacional-, como también elegir libremente la metodología de presentación.

El primer grupo, conformado por Yanina Rodríguez, Yasna Sanhueza, Francisca Cornejo, Guiselle Ponce, María José Barrios, Nicole Garay y Juan Pablo Sotelo, optó por una performance, en donde representaron las historias de María Pía Castro (19), Nicole Saavedra (23), y Susan Sanhueza (22), mujeres jóvenes, lesbianas, de clase social y económica pobre, que vivían en un territorio rural y periférico de la quinta región, asesinadas de manera impune. Estos tres casos fueron reflexionados en torno a la interseccionalidad, la necropolítica, la violencia de los medios de comunicación y la invisibilización de los cuerpos y agencia de grupos lesbofeministas. Esta performance buscó evidenciar la violencia lesbofóbica, donde queda explícito la ineficiencia de la justicia y las nulas respuestas a estas familias que esperan saber la verdad.  Además, como referencia histórica de impunidad se encuentra el caso de Mónica Briones, mujer lesbiana asesinada en 1984, y cuyo crimen aun no tiene culpables condenados. Estas historias nos hacen ver que existe un permiso social para matar a mujeres lesbianas, consideradas cuerpos y vidas que no importan, a través de acciones concretas del Estado para que se propicie la desaparición, el asesinato y la impunidad.  

       

 

El segundo grupo, conformado por Javiera Carrasco, Luisa Escobar, Verónica Faúndez, Laura Núñez, Karla Olivares, Elizabeth Varela, y Karin Zúñiga, se tituló “Masculinidades en tensión dentro del contexto intrapenitenciario”. A partir del caso de “John”, un joven afroamericano quien sufrió de violaciones y abusos sexuales en una cárcel de Estados Unidos, el grupo reflexionó en torno a cómo interpretar la violencia, sexual entre varones, en un contexto intrapenitenciario, y si esta violencia daba cuenta del género como construcción social dicotómica, donde los hombres victimizados asumen un rol femenino dentro de ese contexto. De acuerdo a las estudiantes del grupo:

Es necesario precisar que hablar de masculinidad no hegemónicas o subordinadas no es negar que los hombres como grupo tengan el poder social, como bien plantea Michael Kaufman (1997), sino complejizar mediante la visibilización de las relaciones de poder entre este mismo grupo, dar cuenta de su heterogeneidad y los distintos factores que la constituyen. Esta discusión es relevante desde un enfoque de género, ya que es comprender que las identidades masculinas y femeninas no son dadas por naturaleza, por cierta genitalidad, sino que están en constante construcción social. En este sentido, se hace necesario no reducir las discusiones al binarismo biologicista, sino complejizar esto mediante los distintos factores sociales que actúan de forma articulada constituyendo diferentes posiciones en las sociedades jerarquizadas.

 

Luego, expusieron Andrea Orellana, Javiera Marchant, Jaime Bustamante, Laura Orrego, Lucía Zeballo, Michelle Vergara, Patricia González, y Romina Camilo, sobre la violencia de género en la pareja, el tratamiento de femicidios y violencia de género por la prensa, la legislación sobre violencia y los cruces que se pueden desarrollar entre vulnerabilidad de las mujeres en migración respecto a la violencia de género, articulado a partir de un caso en particular: el de Yuliana Acevedo, mujer colombiana de 21 años, residente en Chile, quien es asesinada y descuartizada por Edwin Vásquez, su entonces pareja, en Santiago de Chile a comienzos del 2016. El caso fue analizado desde los diferentes puntos para mostrar cómo existen factores estructurales que permiten que una mujer sea asesinada, más allá del su propio control en torno a su vida. Vemos que los mecanismos de control en la pareja, el factor migratorio, y el aparataje legal tanto de Chile como de Colombia propician la vulnerabilidad de Yuliana, mientras que los medios de comunicación, a través del sexismo, individualizan a la víctima, sin dar cuenta de los problemas estructurales detrás del femicidio.  

Yennifer Medina, Francisca Garrido, Francisca Lopez, Natalia Jofre, Sara Peker y Yasna Carrasco presentaron, por su parte, el caso de “Vicky”. Vicky tiene 36 años y participa del Programa Calle ejecutado por la Corporación Moviliza. Vicky lleva aproximadamente 10 años en situación de calle, viviando actualmente en un ruco ubicado en el punto calle San Eugenio perteneciente a la comuna de Ñuñoa, con Ángel (su pareja) y Milton (amigo de ambos). El caso fue analizado desde el marco de la violencia institucional, complementado con reflexiones en cuanto a las vidas precarias, de Judith Butler. De esta manera, el caso de Vicky conocido personalmente por algunas de las integrantes del grupo, nos permite ilustrar cómo la violencia, y en especial la violencia de género, constituye uno de los ejes centrales en el ordenamiento social, que suelen estar naturalizados, invisibilizados y banalizados, encubiertos mientras no pasen los límites culturales de lo aceptado. Vicky es sujeto de múltiples violencias y discriminaciones que pasan sin mayor cuestionamiento, dado que ella no goza de la posibilidad de auto-representación, por tanto no es calificado como sujeto que importa, como vida que importa.  De acuerdo al grupo:

La precariedad designa esa condición políticamente inducida en la que, ciertas poblaciones adolecen de falta de redes de apoyo, sociales y económicas y están diferencialmente más expuestas a los daños, la violencia y la muerte. Estas personas precarias apela al Estado en busca de protección, pero el Estado es, precisamente, aquello contra lo que necesitan protegerse. Estar protegidos contra la violencia del Estado – Nación es estar expuestos a la violencia ejercida por el Estado – Nación. El Estado como garante de derechos con el ideal de promesa de resguardar la vida de sus sujetos, promesa que se cumple siempre y cuando aquellos sujetos estén dentro de la norma que hace funcional el sistema estatal. Excluyendo a los sujetos marginales, por tanto, privándolos inmediatamente de la protección de sus vidas precarias.

Finalmente, el último grupo que presentó estuvo compuesto por Katherine Valencia, Macarena Gallardo, María José Acuña, María José Fuentes, María Paz Pino, Paula Romero y Francisca Salinas. La presentación fue titulada “Parir en negro: Violencia hacia madres haitianas en Chile”, el cual trabajó la interseccionalidad entre ser mujer, afrodescendiente y migrante, y además estar embarazada, relacionada con el sistema de salud pública. De acuerdo al grupo: “La importancia del análisis (…) radica entonces en la necesidad de poner de manifiesto el cruce de distintas formas de exclusión, segregación y vulneración, enmarcadas desde la lógica de la dominación imperante. Mujeres y niños que ven vulnerados sus derechos, siendo violentados, argumentando dificultades comunicacionales y diferencias culturales, cuando lo que en realidad se esconde, es la ausencia de voluntad política y social, por hacer de la inmigración, un espacio de encuentro intercultural.” Finalizan la presentación con la recitación del siguiente manifiesto de la organización Cría Iguales:

 

“Clase final: los entramados de la violencia de género.”

La actividad fue realizada por la académica Carolina Franch, directora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género, quien estuvo a cargo de finalizar el Diplomado de Género y Violencia.

 

El viernes 28 de julio, se realizó la última clase del Diplomado de Extensión Género y Violencia. La jornada estuvo a cargo de Carolina Franch Maggiolo, antropóloga y Doctora (c) en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. La docente y la actual directora del CIEG dio término al ciclo de clases, enfocándose en los entramados de la violencia de género.

Dentro de las dinámicas que se concretaron, se encuentra una revisión del libro “Chicas muertas” de la escritora argentina Selva Almada. La profesora destacó la importancia de la memoria y no olvidar el nombre de mujeres asesinadas, ya que más que un número, existe un patrón que se repite en distintos lugares del mundo, mujeres jóvenes, pobres y madres de territorios marginados, que deben ser recordadas para hacer frente a la impunidad y el olvido. La investigadora explicó que las historias republicanas sostienen una genealogía de muerte, no cualquier muerte, sino el asesinato de mujeres.

Una de las tareas que despertó mayor interés en las estudiantes, fue reflexionar en tono a la violencia de género, que en palabras de Carolina Franch, es una pedagogía sistemática que estructura el posicionamiento de hombres y mujeres en el ordenamiento social. Las asistentes anotaron en un papel que significa para cada una “el género” y que elementos habían profundizado en el diplomado. Posteriormente introdujeron sus reflexiones dentro de un globo que fue leído de manera azarosa. La actividad fue bastante emotiva y se destacó los aportes de las compañeras y profesores donde existió un aprendizaje colectivo y significó una semilla para poder agudizar cambios en la estructura de género .

El próximo 22 de agosto, las estudiantes presentarán sus trabajos grupales y serán evaluadas por una Comisión del CIEG. La académica que realizó una de las primeras clases señaló: “da un poco de nostalgia y tristeza el finalizar un ciclo, se había armado un grupo muy compacto, reflexivo, crítico y muy honesto también. Pero a la vez estoy muy contenta, de saber que esto genera un impacto personal, laboral y que las personas les hace sentido los mensajes que se están transmitiendo, dialogando y construyendo entre las profesoras y las estudiantes. Eso es súper entretenido, así que me voy contenta, con una clase más testimonial y con una reflexión de las propias personas, así que creo que me voy con una mejor clase también”.

 

“Violencia, pánico moral y subversión”.

La clase fue realizada por Elisa Niño, psicóloga e investigadora del Centro Interdisciplinario de Estudio de Género, quien abordó dichas temáticas como parte del Diplomado Género y Violencia.

 

El martes 25 de julio se llevó a cabo la penúltima clase del Diplomado de Extensión Género y Violencia. La cátedra estuvo a cargo Elisa Niño Vázquez, Psicóloga Social de la Universidad Mexicana y Magíster en Estudios de Género y Cultura de la Universidad de Chile. La reunión se realizó en el Aulario A, del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, donde la investigadora del CIEG profundizó sobre violencia, pánico moral y subversión.

Dentro de las teorías que se abordaron se encuentran los postulados de Rita Segato, Inés Hercovich, Mary Gaitskill y Sharon Marcus, entendiendo la violencia de género como un entramado de raza y clase que funcionan en una maquinaria violenta y continua, que construye categorías sedimentadas sobre la violencia sexual, que cercan las posibilidades de re-mirar las experiencias desde otros lugares. Para la profesora la violación no es un acto sexual, sino violencia instrumentalizada desde lo sexual como meta de significado y la categoría “violada” tiene posibilidad de subversión.

Explicó que la violación no despoja de dignidad, es el entorno quien deposita y sustrae valores a los cuerpo por sus experiencias; la violación es un acto violento indeseable, pero no se debe hacer un binomio con la victimización como un lugar cristalizado, porque es una sentencia. Se debe reconocer que hubo un atentado violento contra su persona dentro de un contexto situado e historizado, más no instruir que se pierde valor y posibilidad de fuga; debemos desdramatizar estas situaciones porque perpetuamos un “guión de violación”. Las ideas de “pureza”, “cuidado”, “víctima de una vez y para siempre”, tienen que ver con el pánico moral, en que se ve a la persona como impura, generando una “basurización simbólica” que violenta y anula todas las formas en que las personas enfrentaron el hecho en su momento y continúan la vida después de él.

La investigadora, anteriormente realizó una clase sobre “Violencia de género desde la migración y el racismo”. Señaló que “la intención de esta cátedra era plantear otras lecturas sobre la violencia sexual, lecturas que nos permitieran ver, cuál era el sustrato de violencia desde el concepto de pánico moral, desde la construcción de la victimización y ver una posibilidad política de subversión para la violencia sexual, particularmente en los casos de violación.  Posteriormente realizamos un ejercicio conjunto con el grupo que me pareció se manejó bastante bien, sobre el debate entre trata, prostitución y trabajo sexual”. Declaró.

En la actividad se preguntó a las asistentes si estaban en contra de la prostitución y donde la minoría se mostró no en contra. Al respecto la académica indicó “rescato mucho las preguntas que realizó el grupo y que pudo seguir el trayecto analítico que íbamos llevando, pudiendo poner en tensión finalmente cuáles son  los estereotipos que recaen en las configuraciones de las mujeres con respecto a su genitalidad o sexualidad. La criminalización de las trabajadoras sexuales, y poder encontrar otras posibilidades para remirar el trabajo sexual, primero conceptualizarlo como tal , distinguirlo de la trata y hacer un proceso de autocrítica con respecto a los estereotipos, que tenemos en el guion de la violación y en el guion también del trabajo sexual”.

Finalmente la docente recalcó la importancia de la reparación del contexto social, en que las estudiantes trabajan con gran entusiasmo en su ámbito laboral y personal. Ésta fue la penúltima clase del diplomado, que finaliza con la clase de Carolina Franch el viernes 28 de julio. Al respecto la académica expresó “me parece que el grupo tiene bastantes inquietudes, e interés en las clases. Se van quedando con los conceptos vistos anteriormente y ahí una puede ir recuperando ejemplos. Ya tienen un manejo conceptual de varias cosas, lo que me parece muy positivo, porque da cuenta del trayecto que se ha venido dando en el programa “. Finalizó.

Representaciones de la violencia de género, racismo y juventudes.

Estudiantes del diplomado de Extensión Género y Violencia presentan trabajos visuales que representan la violencia leída desde tres ejes: violencia de género; violencia, racismo y migración; y violencia en masculinidades y juventudes.

El Diplomado de Extensión Género y Violencia es un programa que comenzó a impartirse el año 2009 como un curso de extensión, para luego convertirse en diplomado el año 2013, y a la fecha cuenta con más de 70 graduados/as especializados/as en perspectivas multidisciplinarias sobre la violencia de género. Este año, 60 estudiantes cursan el diplomado en dos promociones, entre los cuales se encuentran abogadas, trabajadoras sociales, psicólogas, antropólogas, terapeutas y profesionales de la salud, activistas y estudiantes de pregrado. Como parte de sus actividades de evaluación, los/as estudiantes del primer semestre realizaron trabajos de reflexión creativos visuales (un collage utilizando imágenes de diversos medios de comunicación) sobre la violencia leída desde tres ejes, trabajadas en las sesiones de clases con los/as profesores/as Claudio Duarte, Inés Castro y Elisa Niño:

Violencia de género en la pareja y hacia las mujeres

Violencia de género, racismo y migración

Violencia, masculinidades y juventudes

A continuación, se presentan 10 de los 35 trabajos entregados:


Por Laura Núñez:


Por Natalia Jofré:

 


Por María José Acuña:


Por Javiera Carrasco:


Por Yasna Carrasco:


Por Katherine Valencia:


Por Karin Zuñiga:


Por Javiera Cornejo:


Por María José Barrios:


Por Verónica Faúndez:

“Metodologías de Intervención en Violencia de Género”

La temática fue abordada por el académico Roberto Celedón, quién compartió su experiencia como psicólogo y terapeuta, en el Diplomado de Género y Violencia.

 

El martes 18 de junio, se realizó nuevamente una cátedra del Diplomado de extensión Género y Violencia. La jornada se llevo a cabo en el Aulario A del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile y fue dirigida por Roberto Celedón, psicólogo de la Universidad Diego Portales y post-título en Terapia Familiar del Instituto Chileno de Terapia Familiar (ICHTF). Uno de los objetivos de la clase fue mostrar las distintas metodologías de trabajo en la intervención en torno a violencia de género.

Al comenzar su exposición, el profesor y Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile, revisó los contenidos vistos en su lección anterior “Masculinidades y violencia de género”,  profundizando en el trabajo con hombres agresores. El académico entregó elementos teóricos para realizar un trabajo práctico y efectivo en torno a la intervención desde la mirada de género, dando a conocer distintos enfoques para abordar dichos temas, desde una postura reflexiva que permita problematizar, entregar información y plantear alternativas.

Según el docente “fue una clase muy participativa, al igual que la jornada anterior. Quise mostrar la complejidad en relación a la metodología de trabajo con la temática de violencia, particularmente lo que ha sido mi aprendizaje de la experiencia en grupos con hombres y con perspectiva de género. También exponer el componente relacional de la agresión, ya que existen muchos programas que trabajan con víctimas,  adolescentes y hombres agresores, sin embargo estos son los mismos sujetos familiares. Hemos tenido una política pública que da más bien respuestas particulares, fragmentadas y no políticas que integren en el trabajo coordinado y en red con los distintos dispositivos“.

Posteriormente agregó “hay una política pública que no trabaja con familia. Por un lado se feminiza, los hombres no se incluyen dentro de los programas que tienen que trabajar con la familia o la vivencia de los niños. Y por otro lado hombres que pueden agredir con el lugar que ocupan,  por ejemplo situarse como proveedor principal y dejar el proceso reparatorio a cargo de sus parejas. Son actos que no incluyen sus opiniones y perpetúan un enfoque tradicional de lo que se entiende por género, dejando el cuidado y la corresponsabilidad puesto en la mujer. Entonces, no hay trasformaciones reales en las dinámicas, si los programas sicosociales no integran a los hombres en estos dispositivos”.

¡Despierta Raimundo, despierta!

 

Finalmente señaló “la importancia de tener perspectiva de género en la intervención con los hombres agresores, es bajar los indicadores de reincidencia en la agresión. Hay que trabajar más allá de la posición de las víctimas, ellos deben lograr ver a la otra persona y eso es muy difícil. Un ejemplo es el  video en que a pesar de que un hombre vivenció la condición de su pareja, no era capaz de despertar, de hacer un cambio o transformación.  Porque es difícil cambiar, los hombres tenemos que renunciar a privilegios, a poder y no estamos dispuestos a conectarnos emocionalmente con una historia, porque no solamente no sabemos cambiar, sino que le debemos respuesta a las otras generaciones, a lo que es culturalmente permitido o la valoración que tengan mis compañeros y compañeras, amigas/os”.

“Violencia sexual institucional: mujeres en dictadura y política de reparación”

La académica Svenska Arensburg, realizó una clase sobre el lugar del testimonio de las mujeres en dictadura, respecto a la violencia sexual institucional y sus políticas reparatorias, como parte del Diplomado Género y Violencia

 

El martes 11 de julio se llevó a cabo una nueva cátedra del Diplomado Género y Violencia, en el Campus Juan Gómez Milla de la Universidad de Chile. En esta ocasión Svenska Arensburg, Psicóloga de la Universidad Diego Portales y Dra. en Psicología Social por la Universidad Autónoma de Barcelona, España. Abordó desde una perspectiva feminista, la relación entre género y derechos humanos, analizando la violencia sexual: una expresión de la violencia de género.

En la jornada se mostraron datos sobre los atentados sexuales, en que se muestra una clara direccionalidad hacia las mujeres. Un 79% de los casos van dirigidos a ellas y el 81% de ellos a menores de 19 años (CANVAS). Además la profesora mostró uno de los momentos más crudos en la historia de Chile, la dictadura militar y la tortura dirigida especialmente hacia las mujeres, entendiendo ésta como un castigo realizado por el acto de información, mientras que el abuso sexual puede ser independiente, por ejemplo un guardia que vigila a una detenida y la abusa sexualmente.

Para la  Corporación Humanas (2004) la violencia sexual se entiende como tortura bajo el contexto político y conceptual chileno. En Argentina, el crimen sexual se relaciona con el concepto de terrorismo de estado. Autoras como Carole Sheffield hablarán de terrorismo sexual, cuando la violencia sexual se utiliza como arma de guerra. La profesora a cargo, expuso que desde la regulación jurídica en Chile, el juzgamiento de estas situaciones de violencia es prácticamente imposible y sobre la reparación, existen nudos críticos como la descalificación de los fenómenos y la victimización de los dispositivos, que dificultan la justicia para las sobrevivientes.

Según la académica: “me pareció que había mucho interés en el abordaje del tema, en un momento me preocupé porque veía caras asustadas. Yo sé que es un tema difícil y la agresión sexual es compleja de abordar y de escuchar, pero creo que se comprendió el sentido de trabajar en la materia. Habían preocupaciones importantes, ligadas al trabajo de cada una de las estudiantes, sobre cómo enfrentar a personas que han vivido situaciones de violencia sexual, cómo hacer este trabajo de contención y cuáles son las dificultades que tienen las personas que han investigado estos asuntos”.

Finalmente declaró: “me parecieron súper interesantes las preguntas que se hicieron, se logró el objetivo de mostrar que cuando uno se acerca al estudio de la violencia sexual, no necesariamente se está acercando desde una perspectiva de género. Logramos trabajar en la clase la importancia de incorporar la perspectiva de género y la particularidad de la situación de las mujeres, respecto de la violencia sexual, sobre todo la preocupación de la vigencia de ese problema hoy en día“.

Modelos de desarrollo: aproximaciones desde la perspectiva de género

Las clases realizadas por la socióloga Lorena Armijo, abordaron desde la mirada de género, los distintos modelos de desarrollo en Chile, como parte del diplomado Semipresencial “Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas” .

 

El día viernes 7 y sábado 8 de julio, se realizó una nueva jornada del diplomado Semipresencial “Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas”, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. La actividad fue dirigida por Lorena Armijo Garrido, Socióloga y Magíster en Gobierno de la Universidad de Chile y Doctora en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

En la cátedra del día viernes, se hizo una revisión histórica de los modelos de desarrollo en Chile, analizando políticamente sucesos como la dictadura militar y su efecto en las políticas sociales. Desde ese periodo hasta la actualidad, la escuela neoliberal ha influido en las políticas de desarrollo. Si bien en la década de los noventa el modelo se centró en disminuir la extrema pobreza, hoy surge la necesidad de generar condiciones mas igualitarias frente a la desigualdad existente.

Durante la clase se estudió críticamente las políticas públicas asistencialistas, centradas en las condiciones materiales y sobre todo la invisibilización de la mujer en el desarrollo.  Durante los años 50, las políticas dirigidas hacia la mujer se enfocaron en la atención médica preventiva vinculadas al rol de madre. En los 70 la mujer era vista como trabajadora, madre y ciudadana y sólo 10 años después será incluida en los programas de empleo. Desde una perspectiva ideológica se ha mantenido a la mujer en su rol tradicional.

La socióloga Lorena Armijo señaló :”las estudiantes pudieron entender y asumir no solamente un conocimiento teórico, académico, sino un compromiso político que ellas tienen con la cuestión de género, con la reivindicación de derechos de la ciudadanía, de la mujer y de los hombres”.

Posteriormente, el día sábado se realizaron actividades en que las estudiantes pudieron aplicar lo aprendido, analizando políticas relativas a maternidad y conversando acerca de la economía de cuidado, en que mayoritariamente las mujeres deben soportar la carga emocional, costos económicos, entre otros por realizar dichas tareas. Finalmente las asistentes desarrollaron una planificación de mejoramiento de la atención domiciliaria para personas con dependencia severa. En que aplicaron los contenidos desde una visión de género a la planificación de políticas sociales.

Según la profesora “me parece que las alumnas pudieron ver esta mirada a lo largo del tiempo y saber cuáles son las preocupaciones actuales y los alcances que han tenido los distintos modelos de desarrollo y la planificación de género,  en situaciones contingentes como la cuestión del cuidado. Las estudiantes fueron muy activas en su participación, quedé muy satisfecha con el grupo y la relación que tuve con ellas”.

Para terminar la docente destacó: “particularmente cuando abordamos la problemática del cuidado, vemos esta transición, donde las estudiantes se hacen muy cargo de que hombres y mujeres tenemos que hacernos cargo de ser capaces de cambiar estas relaciones de género. Quedé muy contenta y le agradezco mucho al diplomado”.

“Violencia de género desde la migración y el racismo”

Elisa Niño, psicóloga e investigadora del Centro de Estudio de Género, realizó una clase sobre violencia de género mirada desde la migración y el racismo, como parte del Diplomado Género y Violencia

 

El martes 4 de julio, se realizó la cátedra de Elisa Niño Vázquez, Psicóloga Social de la Universidad Mexicana y Magíster en Estudios de Género y Cultura de la Universidad de Chile. Quien abordó la violencia de género haciendo un análisis desde la migración y el racismo. Desde su posición como académica, migrante y activista, analizó la situación de la migración en Chile desde una perspectiva teórica y política. La cátedra se realizó en el Aulario A del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, como parte del Diplomado Género y Violencia.

Dentro de las teorías abordadas en la clase, se encuentra la idea de heridas coloniales que aborda la académica Maria Emilia Tijoux. En su texto “Inmigrantes en Chile ni afuera ni adentro”, la socióloga narra cómo la colonización fue promovida por intelectuales como Benjamín Vicuña Mackena y Vicente Pérez Rosales en el siglo XIX, quienes para “mejorar la raza” favorecieron un blanqueamiento europeo mediante el genocidio y el racismo. Esta idea de Civilización/vs Barbarie, heredada de la conquista y colonia, se mantuvo durante el siglo XX dónde se realizó la Chilenización de Arica y Tarapacá. Posteriormente en 1975, se elaboró el Decreto Ley de Extranjería, en defensa de la nación y basado en la Ley de Seguridad Interior del estado, que aún mantiene una orientación policial. En ese contexto Tijoux señala que “el racismo de estado opera dejando morir o dejando vivir, desechando sus cuerpos inservibles”.

Bajo esta línea, Elisa Niño se refirió a las “sociedades bulímicas”, aquellas en que se devora a las personas migrantes, se las vomita y vuelve a tragar. Manifestaciones de aquello es la racialización de trabajos precarios, la trata de personas, la prostitución y la discriminación, muestras claras de dicha violencia. Desde la visión de género, la investigadora señaló que en el caso de las mujeres migrantes, ellas deben luchar contra estereotipos culturales basados en la xenofobia. Por ejemplo la hipersexualización afrodescendiente o que las mujeres chilenas piensen que “las extranjeras les van a quitar el marido”. Además un fenómeno importante para la académica, es la feminización de la migración, en que la reproducción y explotación de las desigualdades de género se ven potenciadas en el marco del capitalismo.

Otro de los aspectos revisados en la jornada es cómo el sistema de migración resulta rentable. Para la investigadora del CIEG la migración es parte del ordenamiento social del mundo y funciona como un dispositivo global, en que se teme a la “pobreza de afuera” reforzando las fronteras-seguridad nación y estado-nación. Por lo que mientras más se rigidiza una frontera, más es la violencia que se ejerce. Fronteras imaginarias que también operan en la mente de las personas, un caso común es culpar a los y las sujetos migrantes del  colapso del sistema público de salud y mirarlos como un problema social. Para la activista de organizaciones de inmigrantes, le pareció positivo que varias de las personas asistentes, pudieran hacer cruces entre el género y la migración, dos temas que se ven cruzados por jerarquías y de forma opuestos en la contrucción de un “otro”. Finalmente se realizó una intervención en que se mostraban cuerpos femeninos desnudos con la frase: ¿podrías decir en qué país nacieron?

En la jornada se dio un intenso debate en torno a la temática, en base a ello la docente indica: “me pareció interesante que se presentaran opiniones distintas, percepciones diferentes de la violencia hacia la migración. Tener estas visiones distintas en juego dentro de la clase permite ver también cómo es el panorama en términos generales. Hay que hacer ejercicios constantes por identificar, re mirar, cuestionarse, porque efectivamente se ha normalizado tanto que en una primera lectura no siemre se pueden encontrar esas claves de violencia. Se generaron algunos momentos de tensión en  algunas de las opiniones, de desencuentros totalmente, que siempre es positivo para ir abriendo el hable, más en un diplomado de violencia. Es importante que pongamos nuestras  la palabras en la mesa y que con esas palabras podamos construir una intersubjetividad para mirar el tema, uno que amerita tanto en este caso como es la migración”.