Columna de Opinión Estudiantes de Semipresencial Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas – “El Estado de Chile y el género: Mucho de jure y poco de facto”

El Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas es un programa que comenzó a impartirse hace 9 años atrás, y a la fecha cuenta con más de 120 graduados/as especializados en perspectiva de género. Como parte de sus actividades de evaluación, las estudiantes realizaron trabajos escritos de análisis y reflexión sobre las políticas públicas con perspectiva de género. Durante los siguientes días publicaremos algunas de sus columnas de opinión.


El Estado de Chile y el género: Mucho de jure y poco de facto

Verónica Navarrete. Psicóloga, estudiante del Diplomado de Postítulo Semipresencial en Teorías de Género, Desarrollo y Políticas Públicas.

El 31 de agosto el Ministerio de la Mujer y la equidad de género (MinMujeryEG) lanzaba la campaña “Quebremos los estereotipos” la cual se enmarca en la línea de trabajo de transformación cultural y tiene como objetivo principal hacer visibles formas de discriminación cultural contra las mujeres que son aceptadas en nuestra sociedad. Por otra el 11 de octubre la Teletón lanza su campaña 2016, todo chileno que se aprecie de tal sabe lo que es la Teletón y que uno de sus espacios destacados es la Vedetón. Es evidente -para algunos- que este segmento denigra a la mujer, y fue esto lo que llevó a la actriz Mónica Godoy a verse en medio de un conflicto protagonizado con el periodista Andrés Caniulef. Mónica fue invitada a participar a la Vedetón y se negó en tres oportunidades argumentando que no es un lugar donde se sentiría cómoda, a raíz de esto Caniulef la crítica diciendo: “Una actriz que se niegue a ejercer un rol como el de la Vedetón, no habla muy bien de ella”, Godoy respondió y a partir de eso el episodio fue comentado en diarios, radios, redes sociales y diferentes programas de farándula.

Lo anteriormente expuesto es una realidad de lo que es la televisión chilena, situación que se repite en diferentes países del mundo y que ha llevado a diversas ONG e instituciones, incluso a la ONU, a referirse al rol de la mujer en los medios de comunicación. ¿Qué tan relevante ha sido para la sociedad chilena institucionalizar el género?, ¿las políticas públicas causan algún efecto cuando los hechos de desigualdad y discriminación se repiten una y otra vez sin pudor alguno?, ¿sirve una campaña periférica en los medios de comunicación para quebrantar estereotipos cuando los estereotipos son el centro de la los mismos?

En el estudio realizado por la Universidad Diego portales llamado: La representación de lo femenino en la publicidad de TV abierta se concluye que el 89% de las mujeres que aparecen en la publicidad chilena son “extremadamente delgadas” y de ese porcentaje un 66% aparece “tonificada hasta el extremo”. Otro indicador relevante es que un 41% de las mujeres de los spot nacionales son rubias y el 95%, son de tez blanca y el 99% de la publicidad muestra a mujeres que pertenecen a un grupo socioeconómico ABC1-C2, es decir no hay representación de la mujer de sectores bajos y medios. Quise destacar un estudio nacional, sin embargo, estudios y resultados como estos se repiten a nivel internacional. Si existe discriminación no existe la admisión de la diferencia y por lo tanto la libertad del ser humano en la sociedad se ve limitada y si no existe ninguna de estas dimensiones entonces no hay igualdad. Si uno de los objetivos de la campaña del MinMujeryEG es denunciar el sexismo que subyace a estas formas de lenguaje verbal y/o gráfico, ¿por qué no se pronuncia ante estos casos de connotación pública? A mi juicio un ejemplo aparentemente tan banal resulta significativo para ver lo necesario que es fortalecer los pilares de la equidad y lo haría implementando acciones afirmativas que protejan -en lo facto- a la mujer de este tipo de exposiciones y/o trato en los medios de comunicación, que rompa con esas valoraciones jerárquicas en relación al género donde históricamente la mujer ha tenido un papel menor.

Entonces, es importante radicalizar las acciones implementadas a partir de las políticas públicas, porque hasta el momento la institucionalización del género no ha causado el impacto esperado, se busca más presencia de mujeres en los diferentes ámbitos de la sociedad, pero ¿con qué fin? ¿Solo para decir que aumentó el número de mujeres en política, medios de comunicación, cargos públicos y otros, o realmente queremos hacer una reconstrucción del rol de la mujer en la sociedad? La negación a radicalizar el proceso de trasformaciones se debe en parte a que el Estado y por tanto los Gobiernos no han considerado del todo en el interés colectivo de las mujeres en lo que igualdad y equidad se refiere, si así fuera no legitimaria prácticas extremadamente sexistas como la Vedetón. No es menor mencionar que la Teletón es considerada parte de la identidad chilena, así lo revela la encuesta realizada por la Fundación Imagen Chile, de acuerdo a los resultados la Teletón es el evento que más orgullo produce en los chilenos. Dicho esto, podemos afirmar que no existe un cambio de paradigma desde donde operan las políticas públicas en el país, no hay una transversalización de género.

Los avances existentes son innegables, pero si a esos avances les aplicamos el lapsus de tiempo en que se han generado podremos ver que es necesario acelerar el paso en la materia. No se están involucrando a todos los actores sociales y esto es fundamental para salir de la inequidad de género porque es en el día a día, en lo cotidiano donde los valores y practicas se cristalizan o transforman, es lo cotidiano lo que debe ser monitoreado.

Si con todo lo expuesto aplicamos los requisitos mínimos para saber si nos encontramos realmente frente a un país con perspectiva de Género, llegaremos al resultado que el país va en esa dirección, pero no la ha alcanzado del todo, no hemos llegado a una transformación real de la agenda política la cual se continúa configurando desde los paradigmas que siempre han existido. Si bien el presupuesto destinado a políticas públicas relacionadas con VIF y VCM ha aumentado 7 veces en los últimos 10 años esto no se ve reflejado en cambios sustanciales, discusiones claves como: aborto y matrimonio igualitario siguen mediados por juicios de valor pasando a llevar los derechos de igualdad que debería tener y experimentar toda persona, es decir existe claramente un conflicto de voluntades y compromiso.

Es verdad, se puede continuar avanzando, pero ese avance aún depende de que tan fuerte protestemos las mujeres, las minorías en general, cuando lo que se espera es que la mayoría alce la voz en su conjunto y la inequidad se desvanezca. Es necesario visibilizar majaderamente todo acto que atente contra el principio de igual, todo acto sexista y denigrante, es necesario que en el futuro todos los actores tengan conciencia de lo complejo que es ser una minoría y por sobre todo que se le provea de herramientas para reconstruir, reinterpretar y respetar la sociedad y todos sus miembros.

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