Biopolítica y género: las vidas precarias

Esta segunda clase de Luna Follegati profundizó en torno a la teoría de Judith Butler, en el Diplomado Género y Violencias.

 

El martes 8 de mayo, se realizó una nueva cátedra a cargo de la Licenciada en Historia y Magíster en Comunicación Política, Luna Follegati. La jornada se llevo a cabo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, en marco del Diplomado de Género, donde se abordó la biopolítica y el género, así cómo se relacionan con la precariedad y la violencia. 

Según la Doctora (c) en Filosofía Política, quién realizó una primera exposición el 2 de mayo “La clase anterior  Biopolítica, Estado y Violencia desde una perspectiva de género pudimos reconocer ciertos ejes estructurales, por medio del cual nosotros establecemos formas de reconocimiento y cómo se configuran ciertas normas sociales con respecto al trabajo político que se ejercen sobre los cuerpos. En la clase de hoy, pudimos ver esa representación en términos genéricos y particularmente a partir del concepto vidas precarias, trabajado por Judith Butler, donde establecemos que existe una forma de reconocimiento vinculado a la posibilidad de dar muerte a las personas”. 

En palabras de la académica, las vidas precarias son todas aquellas que están potencialmente expuestas a la muerte y que pueden ser homosexuales, lesbianas, gente pobre, racializada o poblaciones indígenas enteras, que están siendo violentadas tanto por el estado, como por normas socioculturales. Dentro de las teorías abordadas, se encuentra la idea de necropolítica de Achille Mbembe, en que existe un sentido económico de la producción de la muerte y en que el estado neoliberal, posee la administración de las vidas, que provoca que distintos grupos, estén unidos por la precariedad.

Para Laura Orrego, quien trabaja en una unidad penal como psicóloga, la clase permite aprender de una manera teórica cómo se manifiestan ciertos fenómenos en la sociedad. “Técnicamente yo creo que fue una información súper relevante, porque te deja en conocimiento de algo que está ocurriendo, pero ahora ya tiene nombre. Es decir, la exclusión, la necropolítica y la biópolítica. Esto genera una apertura de conocimientos desde la antropología y las distintas disciplinas, que permite visualizar estos fenómenos y que sobre todo, desde las políticas públicas queda mucho por hacer.”

Por último la profesora señala “me parece súper buena la instancia del curso, en esta segunda jornada se escucharon bastante las voces de las y los estudiantes. Pudieron compartir  sus experiencias de trabajo profesional y ver como en las distintas realidades, se encuentran cotidianamente con estos tipos de violencia, que pasa a ser una cuestión común, más que un fenómeno excepcional en la configuración de las sociedades modernas. Ese diálogo entre lo teórico y lo concreto, fue bastante efectivo para las y los estudiantes y espero que esto se siga complementando a lo largo del diplomado con las otras clases que vendrán”. Finalizó.

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